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Declan Rice listo para jugar con el Arsenal

Declan Rice no quiere vacaciones largas. Ni siquiera las que le corresponden por norma tras un Mundial que llevó a los internacionales de Inglaterra, España y Francia hasta el último día de competición. El centrocampista ya le ha dejado un mensaje claro a Mikel Arteta: en cuanto pise de nuevo el césped con el Arsenal, se siente listo para jugar.

Los internacionales de Inglaterra —Rice, Bukayo Saka, Noni Madueke y Eberechi Eze— disputaron su último partido del torneo el 18 de julio. Eso les garantiza, como mínimo, tres semanas de descanso. Traducido al calendario del Arsenal, su regreso está previsto para el 9 de agosto, justo el día en que el equipo se mide al Borussia Dortmund en la Emirates Cup.

Arteta, sin embargo, sabe que con Rice el discurso del descanso se vuelve relativo. El propio técnico lo desveló en declaraciones a los medios oficiales del club: cuando habla con el centrocampista, la conversación va directa al grano, a fechas y minutos.

“Cuando hablo con Declan, ya está diciendo: ‘vale, si vengo este día, entonces puedo jugar (tal día)’, y el resto igual”, explicó el entrenador.

No es solo una cuestión de planificación física. Para el vasco, hay algo más determinante: “Tenemos tres pretemporadas diferentes con distintos grupos. Pero lo más importante no es el programa, es la actitud con la que se afronta”.

La actitud de Rice está clara. Quiere estar. Quiere competir. Aunque el guion habitual marque otra cosa. Lo normal sería que un jugador que vuelve de sus vacaciones el mismo día de un amistoso se limite a pasar revisiones, entrenar suave, reencontrarse con el grupo y empezar a cargar piernas para la semana siguiente. Rice, en cambio, se ofrece para saltar al campo nada más aterrizar.

Sobre la mesa aparece un escenario tan ilusionante como arriesgado: que el mediocentro tenga minutos ante el Borussia Dortmund el mismo 9 de agosto, el día en que se le acaba oficialmente el descanso. No sería lo habitual, pero es exactamente lo que está sugiriendo que puede hacer.

En el club, la hoja de ruta apunta a un plan algo más conservador. El Arsenal encadena la semana siguiente un amistoso ante Como, el miércoles, y la Community Shield frente al Manchester City, el domingo. Dos citas que encajan mejor con la idea clásica de reintroducir a un futbolista que viene de un gran torneo: algunos entrenamientos, un primer test amistoso y, si todo va bien, un papel importante en el primer título oficial de la temporada.

Ahí es donde unos minutos contra el Dortmund pueden marcar la diferencia. Un pequeño tramo de juego en la Emirates Cup serviría como puente perfecto hacia esos duelos. Un primer contacto con el balón, con la grada, con el ritmo del equipo. Un acelerón controlado para que Rice llegue a la Community Shield con sensaciones de partido y no solo de entrenamiento.

Arteta divide la pretemporada en tres bloques, con grupos que se incorporan en momentos distintos y con necesidades muy diferentes. En ese puzle, Rice encarna al futbolista que no quiere excusas ni atajos hacia atrás, solo atajos hacia delante. El técnico lo sabe, el vestuario lo ve y la grada lo espera.

Si el plan del club se impone, Rice será protagonista de la semana posterior, con Como y Manchester City como grandes bancos de pruebas. Si su deseo pesa más de la cuenta, quizá el Emirates Stadium le vea antes de lo previsto, aunque solo sea unos minutos, frente al Borussia Dortmund.

En cualquiera de los dos casos, el mensaje ya está lanzado: el motor de Rice no entiende de frenadas largas. Y el Arsenal, que aspira a pelearlo todo, difícilmente va a quejarse de tener a su líder del centro del campo llamando a la puerta del once en pleno mes de agosto.

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