David Moyes y el desafío de Everton en la temporada
David Moyes encara el tramo inicial de la temporada con una mezcla de frustración y desafío. El técnico de Everton se ha quedado con una plantilla mínima tras un cierre de mercado agitado y fallido, pero insiste en que el equipo aún tiene recursos suficientes para mantenerse lejos del drama del descenso.
El último día fue un caos. El club tenía prácticamente encarrilado el fichaje del delantero de Monaco, Folarin Balogun, pero la operación se vino abajo en las últimas horas. Al mismo tiempo, Iliman Ndiaye se marchó a Manchester City, dejando al técnico con solo 18 jugadores de campo de la primera plantilla… y un único delantero centro puro.
«Decepcionado porque no hicimos más negocios, decepcionado porque las cosas no salieron como queríamos al final», admitió Moyes en la rueda de prensa previa al duelo del domingo ante Manchester United.
«Pero a veces en el fútbol tienes que vivir con las decepciones, y lo haremos y seguiremos adelante».
El caso Balogun ha dejado heridas abiertas. El director general de Monaco, Thiago Scuro, explicó que el delantero decidió echarse atrás en su regreso a la Premier League por cómo se sintió tratado por Everton. Un problema detectado en el reconocimiento médico del internacional por Estados Unidos llevó al club de Liverpool a intentar renegociar las condiciones de una operación cifrada en torno a 40 millones de libras (54 millones de dólares).
Pese a ese contratiempo, ambas entidades estaban dispuestas a seguir adelante. Fue el propio Balogun quien, finalmente, decidió romper la negociación. Moyes evitó señalar culpables. «Había muchas partes diferentes implicadas. No fue culpa de nadie», aseguró. «En última instancia, esto pasa mucho en el fútbol. El jugador tuvo un problema en su reconocimiento médico y fue simplemente eso».
El trasfondo deportivo añade tensión. Everton llegó a pelear por puestos europeos la pasada temporada antes de desinflarse en la recta final y caer hasta la 13ª posición. Moyes no oculta que su ambición sigue siendo mirar hacia arriba, no hacia el fondo de la tabla.
El escocés lo dejó claro desde que aterrizó en el banquillo de Goodison Park. «Me estoy haciendo demasiado mayor para estar sentado en la parte baja», recordó que dijo a sus futbolistas. «El trabajo es que luchemos lo más cerca posible de la parte alta de la liga».
Moyes reivindica lo conseguido el curso pasado. «Tengo que decir que hicieron un trabajo brillante, y no creo que se esperara que lo hiciéramos tan bien como lo hicimos», apuntó. Ahora, con menos efectivos y menos ruido externo, apela al orgullo interno. «Tengo que esperar que podamos repetirlo. Puede que en este momento no haya grandes expectativas sobre nosotros, pero detrás de escena yo los estoy espoleando».
Plantilla corta, un solo ‘9’ y un técnico que se niega a aceptar un papel secundario. El margen es estrecho, la Premier no perdona y el calendario no espera. La respuesta de este Everton, con lo justo, dirá si el discurso de Moyes alcanza para sostener otra temporada mirando hacia Europa y no al abismo.
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