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David Gray y la presión de Hibernian ante Ross County

David Gray se encoge de hombros ante el ruido. Lo oye, claro. Dos derrotas ligueras seguidas, una ocasión europea tirada por la borda y un inicio de curso muy por debajo de lo esperado convierten al entrenador de Hibernian en objetivo fácil. Pero a las puertas de su primera gran cita como técnico, no está dispuesto a dejar que la crítica marque la hoja de ruta.

El sábado, en Dingwall, Hibs se juega algo más que un billete a semifinales de la Premier Sports Cup ante Ross County, ahora en League 1. Se juega aire. Se juega calma. Se juega, en buena medida, el tono del resto de la temporada.

Bajo presión, pero sin excusas

Gray no disimula la realidad: el equipo llega tocado. Derrotas consecutivas en la Premiership frente a Heart of Midlothian y St Johnstone, y una gran oportunidad desperdiciada para alcanzar la Conference League. El contexto es áspero y el juicio, implacable.

“Esa es la vida de un entrenador de fútbol”, asume. “Te juzgan por los resultados y eso no cambia”. No lo dice como un lamento, sino como una norma escrita en piedra. Ni siquiera un buen arranque le habría permitido relajarse. “Si hubiera ganado tres o cuatro partidos seguidos, seguiría exigiéndome ser mejor cada día”.

Gray conoce demasiado bien la volatilidad del juego. “Si crees que ya lo has hecho todo y te quedas quieto, el fútbol tiene una manera de cambiar muy rápido, tanto para bien como para mal”. No hay zona de confort posible.

De los inicios turbulentos a un club más exigente

El entrenador recuerda otro momento delicado, al comienzo de su etapa en el banquillo de Easter Road, cuando solo ganó uno de sus primeros 15 partidos de liga. Entonces, la directiva le dio margen. Hoy, admite, el escenario es distinto.

“Malky Mackay acababa de llegar en cuanto a estructura y al periodo de transición que vivía el club en aquel momento”, explica. El proyecto estaba en construcción, había paciencia. Ahora, con una base más asentada y tiempo de trabajo acumulado, la lupa se coloca antes y aprieta más.

“¿Esperaba que la crítica llegara más rápido ahora porque estamos algo más asentados y hemos tenido tiempo para hacer cosas? Naturalmente”, concede. No le sorprende. Y no se esconde. “No soy contrario a la crítica, no me aparto de ella. Y desde luego no me desanima ni me hace sentir lástima por mí mismo. Si acaso, es al revés”.

Hampden como objetivo prioritario

Hibs no pisa una semifinal desde noviembre de 2023, cuando cayó ante Aberdeen en esta misma competición, con Gray aún como parte del cuerpo técnico de Nick Montgomery. Aquella noche en Hampden Park dejó cicatriz. Y una meta muy clara.

“Cuando hablamos de retos y objetivos al inicio de la temporada, llegar a Hampden estaba en lo más alto de la lista”, subraya. El mensaje interno ha sido directo: la Premier Sports Cup no es un extra, es una prioridad.

Por eso insiste en blindarse del entorno. “Si permito que el ruido afecte a lo que hacemos o me distraiga de alguna manera, en esa situación te hundes”, avisa. No es una frase hecha. Gray apela a su experiencia en momentos duros. “He pasado por la adversidad antes y el enfoque es simple: tenemos que asegurarnos de ganar”.

El cómo, esta vez, pasa a un segundo plano. “La forma y todo lo demás no importa este fin de semana. Se trata de asegurarse de que todos conocen el trabajo que hay que hacer, que es una oportunidad real de llegar a Hampden”. El resultado por encima del estilo. La supervivencia por encima del debate.

Un Ross County en racha y con confianza

El problema para Hibs es que enfrente no aparece un rival dócil. Ross County, ahora en League 1 tras su descenso desde el Championship, llega invicto en liga y con un vestuario acostumbrado a ganar.

El veterano delantero Brian Graham ya suma nueve goles en este arranque de curso, uno de ellos en el empate en casa ante Dundee en la fase de grupos de la competición. Es una cifra que habla de un equipo con colmillo, no de un simple aspirante de categorías inferiores.

“Han seguido a tiempo completo y han mantenido su núcleo”, destaca Gray sobre el conjunto de las Highlands. No es el típico club que, tras caer de categoría, se deshace. “No me sorprendería que se encontraran de nuevo en la Premiership con la infraestructura, los jugadores y el cuerpo técnico que tienen”.

El elogio no es cortesía vacía. Es una advertencia interna. “Han empezado la temporada muy bien, están acostumbrados a ganar partidos y jugarán con confianza. Eso aumenta el desafío que tenemos”.

Una noche que puede cambiar el tono del curso

Hibs viaja al norte con la presión a cuestas y la obligación de responder. Gray lo sabe: un tropiezo ante un equipo de League 1 encendería todavía más las alarmas. Un triunfo y el pase a semifinales, en cambio, le darían algo que ahora mismo escasea: tiempo y tranquilidad para trabajar.

El técnico ya ha dejado clara su postura. No va a pedir compasión. No va a rebajar el listón. Solo le interesa una cosa en Dingwall: ganar y mantener vivo el camino hacia Hampden.

Porque para Hibernian, esta vez, una semifinal no es un premio. Es casi una necesidad.