Danilo planea su despedida en Flamengo en 2027
Danilo ya le ha puesto fecha y lugar al final de su carrera. A los 35 años, el defensor, con pasado en Real Madrid y Manchester City, quiere que el último capítulo se escriba en Flamengo, el club de su corazón. Y lo quiere hacer en 2027.
En rueda de prensa en el centro de entrenamiento Ninho do Urubu, el lateral explicó que hasta ahora su energía estaba consumida por los compromisos internacionales y que solo recientemente ha podido sentarse con la directiva para trazar el tramo final de su contrato.
«En 2026 tuve muy poco tiempo para reflexionar y evaluar; hubo un Mundial en medio y, con 35 años, tuve que dedicarme muchísimo físicamente para estar a la altura y bien preparado», recordó.
Esa exigencia, confesó, le dejó poco margen para pensar en el futuro.
Ahora el escenario es distinto. Más calma, menos viajes, más espacio para decidir. «Es ahora cuando he tenido más tranquilidad para pensar en ello. Flamengo y yo hemos estado hablando y espero que 2027 sea el año en el que podamos estar juntos para que yo juegue el último año de mi carrera», afirmó.
Las conversaciones, según el propio jugador, fluyen sin sobresaltos. Nada de tensiones, nada de tiras y aflojas públicos. El veterano defensor subrayó que las negociaciones avanzan bien y que no ve trabas por ninguna de las partes.
Su objetivo es claro: cerrar el círculo donde todo empezó. «Hemos hablado con mucha calma. Las dos partes comparten el deseo de seguir adelante, de armar otro año bonito, un año en el que pueda decir de verdad “este es el último año de mi carrera” y terminar en el club de mi corazón, en un proyecto en el que creí y que ha venido funcionando», explicó.
Danilo insiste en que no percibe barreras que puedan frustrar ese plan. «No creo que haya obstáculos que impidan que esto suceda, y ojalá en 2027 podamos estar juntos, terminar mi carrera en Flamengo y, si Dios quiere, ganar un gran título; sería maravilloso», remató.
La hoja de ruta está trazada. Falta la firma, falta el trofeo soñado. Pero Danilo ya sabe dónde quiere dar su último pase. Y en Ninho do Urubu lo tienen igual de claro.






