Cubarsí y Yamal: dos adolescentes, un Mundial y el futuro de España
Cuando Luis de la Fuente dejó fuera a Pau Cubarsí de la lista para la Eurocopa 2024, fue tajante: no era una cuestión de edad. Tenía, dijo, cuatro centrales “de un nivel superior” en ese momento. Un año y un Mundial después, esa frase suena casi a anacronismo. Hoy cuesta encontrar muchos defensas en el torneo que estén rindiendo por encima del central de Barcelona.
España no ha encajado un solo gol en Norteamérica. No es casualidad ni milagro: es estructura. Mikel Oyarzabal aprieta arriba como un poseso, Rodri manda y barre por delante de la zaga como si jugara a otro deporte, y los cinco de atrás se han movido como un bloque perfectamente sincronizado. Nadie se esconde.
Marc Cucurella está explicando con cada partido por qué Real Madrid ha puesto 60 millones de euros sobre la mesa de Chelsea. Unai Simón ha respondido a la apuesta de De la Fuente con cinco porterías a cero consecutivas, por delante de David Raya y Joan García. Aymeric Laporte, con 32 años, ofrece su mejor versión en mucho tiempo. Y Pedro Porro, con la camiseta de la selección, parece otro jugador distinto al de Tottenham.
Y luego está Cubarsí.
Un central de 19 años que juega como si llevara 90
Lo que está haciendo el canterano de La Masia a los 19 años en un Mundial es, sencillamente, extraordinario. No ha dado un paso en falso. No se ha visto superado en ningún gran escenario. Y no da la sensación de que vaya a temblarle el pulso.
En Barcelona se acostumbraron muy pronto a verlo como algo más que una promesa. Debutó con 17 años y se quedó. Xavi lo definió como “un jugador que marca época”. Carles Puyol, que sabe un par de cosas sobre lo que significa mandar atrás en el Camp Nou, vaticinó que sería el central número uno del club durante, al menos, los próximos 15 años.
Cubarsí, por su parte, insiste en que no siente presión en el campo. Lo demuestra cada vez que toca el balón. Sereno. Frío. Sin estridencias. Pero eso no le quita mérito a lo que está firmando en este Mundial.
En defensa, impecable. Y con Laporte ha encontrado un socio ideal. El propio De la Fuente lo subrayó: en los momentos clave, la experiencia del ex de Manchester City sostiene y guía al joven, y juntos han alcanzado “un equilibrio fenomenal” en el centro de la zaga. España ha construido un muro, y el adolescente de Barcelona es una de las piedras angulares.
El central que también organiza
Cubarsí no es solo un corrector atrás. Es un organizador más. Un playmaker con dorsal de defensa. Producto puro de La Masia, educado en la salida limpia, en el pase tenso, en la lectura de líneas.
A estas alturas del Mundial, solo Rodri ha dado más pases que él. No es un dato menor: explica su peso real en el plan de España. El juego nace en sus botas tantas veces como en las del mediocentro. No se esconde, pide la pelota, rompe líneas. De ahí que sea uno de los cuatro futbolistas de la lista que ha disputado todos los minutos del torneo.
De la Fuente, que hace un año no lo veía “al nivel” de otros centrales, hoy lo tiene como pieza intocable. Y con razón.
Yamal, entre la lesión y la espera del gran partido
La otra cara de la moneda adolescente es Lamine Yamal. El Mundial lo ha encontrado en otra fase. Más terrenal, más humano. Pero igual de peligroso.
Su temporada 2025-26 con Barcelona se cortó en seco por una lesión en los isquiotibiales. Dos meses parado. Lo suficiente para sembrar dudas sobre su presencia en la cita mundialista. No jugó ni un minuto en los dos amistosos de preparación. Solo apareció 19 minutos en el sorprendente 0-0 ante Cabo Verde.
Cuando por fin fue titular, en el 4-0 a Arabia Saudí en Atlanta, España se transformó. Marcó el primero y, con él en banda, el equipo ganó profundidad, imaginación y amenaza constante. Parecía el prólogo de un torneo devastador del extremo.
Pero el torneo no ha seguido ese guion. Ante Austria, en la goleada en octavos, dejó destellos de siempre: regates, desequilibrio, descaro. España, además, entró en la historia como la primera selección en alinear a dos adolescentes como titulares en un partido de eliminatorias desde Pelé en 1958.
Sin embargo, frente a Portugal volvió a chocar con un viejo enemigo: Nuno Mendes. El lateral volvió a secarle, igual que en otras noches. España ganó 1-0, pero Yamal salió otra vez sin premio estadístico.
El resultado es llamativo: el que muchos consideran el extremo más temido del mundo llega a cuartos de final sin haber dado aún una sola asistencia en este Mundial y con solo cinco ocasiones creadas en todo el torneo. Frío sobre el papel. Mucho menos frío cuando se le escucha.
“El partido grande llegará”
Yamal no se engaña. Sabe que no está en su mejor nivel. Lo reconoce. Y no se inquieta.
“Soy muy exigente conmigo mismo. Nunca estoy satisfecho con lo que hago”, explicó en una entrevista con Mundo Deportivo. Recordó que venía de casi dos meses fuera, que no es lo mismo llegar con siete partidos seguidos a las piernas que aparecer de golpe en un Mundial. Su receta es sencilla: tocar balón, sumar minutos, dejar que el ritmo vuelva.
“Ese partido grande llegará”, avisó. Porque, según él, es desde octavos y cuartos cuando se forja la memoria de un torneo. Ahí se construyen las leyendas. Y ahí, asegura, es cuando mejor juega.
No es una pose. En la Eurocopa 2024 ya demostró que sabe aparecer cuando el escenario se estrecha y el margen de error se reduce a la nada. Su impacto en el tramo decisivo del torneo fue clave para que España levantara el título.
Ahora, con Bélgica en el horizonte de cuartos, la idea de un Yamal despertando del todo debería inquietar a más de una defensa. Si el joven extremo encuentra por fin su gran noche en Norteamérica, el cuadro de De la Fuente ganará un arma que, de momento, solo ha mostrado destellos.
Una España con un nuevo “jugador de época” atrás
La combinación es inquietante para el resto del mundo: una selección que no recibe goles, con un mediocentro dominante, un portero en estado de gracia, un lateral recién fichado por el campeón de Europa… y un central de 19 años que juega como si llevara una década en la élite.
Si a eso se suma que Yamal acostumbra a elevar su nivel cuando el torneo entra en su zona caliente, la ecuación es clara. España ya sabe lo que es ganar una Eurocopa con un adolescente decisivo en ataque. Ahora, en pleno Mundial, parece haber encontrado otro “jugador de época” en defensa.
La pregunta ya no es si Cubarsí está al nivel de los mejores centrales del torneo. La verdadera duda es cuánto tiempo tardará el mundo en asumir que el futuro de la zaga española ya tiene nombre y apellidos… y que apenas está empezando.
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