Connor Metcalfe expresa su frustración: Australia no es un rival menor
Connor Metcalfe se planta: “Estoy harto” de que en Estados Unidos den por muerta a Australia
La cuenta atrás hacia el Mundial entra en su tramo decisivo y, en la concentración de los Socceroos, la paciencia se ha agotado. Connor Metcalfe, centrocampista de la selección australiana, ya no disimula el fastidio por el discurso que llega desde el otro lado del Pacífico: en buena parte de los medios de Estados Unidos, Australia aparece como un rival menor, casi un trámite, en el torneo que arranca la próxima semana.
El último en encender la mecha fue Alexi Lalas. El exinternacional estadounidense definió a Australia como “un equipo promedio en cualquier medida”. Un juicio seco, despectivo, que ha calado en el vestuario oceánico.
“He visto todo lo que se dice en Estados Unidos y, siendo sincero, estoy harto”, lanzó Metcalfe desde San Diego, donde el equipo se prepara para un amistoso ante Suiza. “Esperemos al partido. Pase lo que pase, pasará. Es tanta basura, de verdad. Estoy cansado de ello”.
Las palabras de Lalas no han llegado solas. Otro exjugador de peso, Landon Donovan, también ha apuntado a Australia en sus análisis previos: tildó al seleccionador Tony Popovic de “engreído” y pronosticó que los Socceroos terminarán últimos de su grupo. Munición perfecta para alimentar el discurso de falta de respeto que sienten en el entorno australiano.
Un ensayo general a mediodía
Antes de cruzarse con Estados Unidos en el Mundial, Australia tiene una cita clave de preparación: un amistoso al mediodía ante Suiza en San Diego. El horario no es casual. El cuerpo técnico lo ha diseñado como un ensayo casi calcado de lo que les espera más adelante, cuando se midan a la selección estadounidense también a las 12 del día.
“Es un buen ensayo general para nosotros: el viaje, la comida, los entrenamientos, las charlas”, explicó Popovic. No se trata solo de ajustar el once, sino de acostumbrar al grupo a una rutina competitiva que, en un torneo corto, puede marcar la diferencia.
El técnico quiere repartir minutos y afinar detalles, pero también proteger una idea: Australia no viaja al Mundial para ser el comparsa de nadie, por mucho que en el entorno estadounidense se repita lo contrario.
Volpato, el foco y el perdón interno
En ese contexto, una de las grandes miradas estará puestas en Cristian Volpato. El extremo de Sassuolo vivirá sus primeros minutos con la camiseta de Australia después de su sorprendente cambio de selección, abandonando el proyecto de Italia apenas días antes de que se anunciara la lista definitiva para el Mundial.
Volpato no jugó en la derrota por 1-0 ante México la semana pasada. Llegó con poco ritmo, tras ocho o nueve días de inactividad, y el cuerpo técnico ha preferido llevarlo con calma.
“No ha jugado mucho fútbol y tuvo ocho o nueve días de descanso antes de unirse a nosotros”, detalló Popovic. “Comparado con el grupo, probablemente esté en la parte baja en cuanto a condición física. Está trabajando duro, intenta ponerse al nivel y hemos visto buenos avances en los últimos días”.
Su convocatoria no ha estado exenta de polémica. Parte de la afición no olvida una publicación en redes sociales que el jugador hizo cuando Australia perdió ante Japón, un gesto que muchos interpretaron como falta de compromiso con el país que ahora representa.
Dentro del vestuario, la lectura es otra. Metcalfe fue claro al hablar de la integración del joven talento.
“Todo ha sido bastante tranquilo. Ha llegado, es un chico muy agradable, relajado”, afirmó. “Vemos lo que se dice en internet, conocemos el pasado y lo que se ha hecho, pero no estamos aquí para hablar de eso. Lo que se dijo, se dijo. Ya está”.
Mensaje nítido: puertas cerradas a la polémica, brazos abiertos a un jugador que puede aportar desequilibrio y creatividad en tres cuartos de campo. El Mundial no espera a nadie, y Australia no está en posición de desperdiciar talento.
Suiza, con Breel Embolo a bordo tras el susto
El rival de este ensayo en San Diego tampoco ha tenido una preparación sencilla. Suiza viaja con un susto administrativo a cuestas: Breel Embolo, uno de sus hombres más peligrosos en ataque, estuvo a punto de quedarse en tierra por un problema de visado.
Horas antes del vuelo, las autoridades estadounidenses informaron al delantero de que no podía embarcar con sus compañeros. Su ESTA, el permiso de viaje automatizado para turistas, fue rechazado debido a una condena penal previa.
El contratiempo obligó a Embolo a reunirse con funcionarios estadounidenses durante la semana. Tras esas gestiones, recibió finalmente la aprobación para viajar y unirse al grupo. Alivio para Suiza, que recupera a un jugador con 23 goles en 85 partidos internacionales, una cifra que habla por sí sola de su peso en el equipo.
Un choque con más que un simple amistoso
Entre la rabia contenida de Metcalfe, la necesidad de Popovic de ajustar piezas y la llegada de Volpato a escena, el amistoso ante Suiza se convierte en algo más que un partido de preparación. Es un termómetro emocional y futbolístico.
Australia se siente subestimada. Lo dice su mediocampo, lo respalda su seleccionador y lo alimentan los comentarios que llegan desde la prensa y los exjugadores de Estados Unidos. El Mundial ofrecerá el veredicto, pero el mensaje previo ya está lanzado: los Socceroos no piensan aceptar el papel de “equipo promedio” sin presentar batalla.
La respuesta, como siempre, llegará en el césped. Y en San Diego, bajo el sol del mediodía, empezará a escribirse el tono real de esa respuesta.
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