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Colombia avanza a octavos con victoria sobre Ghana

Colombia ya está en los octavos de final del Mundial. Lo consiguió con un 1-0 corto, demasiado corto para lo que mostró en el Arrowhead Stadium, pero suficiente para cerrar el pase como la última selección en subirse al tren de las eliminatorias. Dominio claro, ocasiones, personalidad. Le faltó algo esencial: colmillo.

El único gol llevó la firma de Jhon Arias, muy pronto, cuando el partido todavía se estaba acomodando. Un zarpazo inicial que parecía anunciar una goleada cómoda. No fue así. El marcador se quedó congelado y la superioridad colombiana nunca se trasladó del todo al resultado.

Susto inicial y monólogo cafetero

Ghana arrancó con un aviso que no encajaba con lo que vendría después. Thomas Partey, desde la frontal, armó la pierna en el primer minuto y su disparo salió rozando el palo. Un tiro seco, potente, que encendió las alarmas en la zaga colombiana. Fue un espejismo.

Desde ahí, el balón cambió de dueño. Colombia empezó a mandar en cada sector del campo, a jugar en campo rival, a encadenar pases y a encerrar a una Ghana sin ideas. La diferencia de ritmo y de claridad con la pelota se hizo evidente muy pronto.

El golpe de Arias

El dominio encontró premio en ese tramo inicial. Jhon Arias apareció para romper el partido con el 1-0, un gol que hizo justicia a lo que se veía sobre el césped: una selección sudamericana más agresiva, más conectada, más convencida.

Con el tanto, Colombia no aflojó. Siguió empujando, moviendo la pelota, buscando el segundo. Ghana, en cambio, se fue apagando. Aquel disparo de Partey quedó como un recuerdo lejano, casi anecdótico, de lo que pudo ser un encuentro más parejo.

Lesiones tempranas y plan retocado

El guion, ya favorable a Colombia, se vio sacudido por los problemas físicos. Jhon Córdoba se detuvo en seco, mano al aductor, gesto claro de dolor. No pudo seguir. Cambio obligado y entrada de Luis Suárez para recomponer el ataque.

Poco después, fue Ghana la que tuvo que mover el banquillo a la fuerza. Marvin Senaya cayó lesionado y dejó su sitio a Alidu Seidu. Dos sustituciones prematuras que alteraron los planes de ambos seleccionadores y cortaron algo el ritmo del choque.

Aun así, nada cambió en lo esencial: Colombia siguió siendo la dueña del partido; Ghana, una sombra en ataque.

Dominio sin castigo

La selección sudamericana acumuló posesión y territorio, pero no acabó de rematar a un rival que ofrecía muy poco con la pelota. Faltó precisión en el último pase, algo más de calma en el área, quizá una mejor toma de decisiones en los metros finales. El marcador, inmóvil, empezaba a ser una pequeña traición a la sensación de superioridad.

Ghana no encontró caminos. Ni por dentro ni por fuera. Aislada, sin conexiones entre sus líneas, apenas se asomó con peligro real tras aquella ocasión inicial de Partey. Demasiado poco para un partido de este calibre, demasiado cómodo para una defensa colombiana que apenas sufrió sobresaltos.

Colombia, a Vancouver con tarea pendiente

El 1-0 vale oro: coloca a Colombia en los octavos de final y la cita ya tiene sede y rival. Será ante Suiza, en Vancouver, el martes. Un duelo que exigirá más pegada y menos concesiones en el área rival.

La clasificación está en el bolsillo. El juego, por momentos, ilusiona. La pregunta ahora es sencilla y, a la vez, decisiva: ¿podrá esta Colombia, tan dominante como perdonadora, convertir su autoridad en goles cuando la eliminación ya no permita margen de error?

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