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Cody Gakpo y la fe en el vestuario de Países Bajos

Cody Gakpo, fe y vestuario: la otra arma de Países Bajos antes de medirse a Suecia

La presión ya no se intuye, se palpa. Países Bajos llega contra las cuerdas al duelo decisivo ante Suecia, líder del Grupo F, después de un 2-2 con sabor amargo frente a una Japón valiente en Arlington, Texas. Tres veces subcampeona del mundo, la Oranje se juega el torneo demasiado pronto.

En medio de ese escenario tenso, Cody Gakpo habla de algo poco habitual en una rueda de prensa de selección: un grupo de oración que, según él, está ayudando a soldar al equipo en los días clave.

Un vestuario que reza unido

En la concentración neerlandesa en Kansas City, el atacante del Liverpool se muestra sorprendentemente sereno. El arranque fue flojo, sí, pero el discurso de Gakpo va por otro lado.

«Tenemos grandes esperanzas en nosotros mismos», asegura. «Sentimos que tenemos un buen grupo, y al final tenemos que demostrarlo en el campo, pasar la fase de grupos y luego seguir empujando».

Detrás de esa confianza, el delantero señala un detalle íntimo: entre 11 y 12 jugadores de Países Bajos se reúnen con frecuencia para rezar juntos. No es un gesto aislado, sino una rutina que, según Gakpo, está reforzando los lazos del grupo.

«A menudo terminamos en conversaciones en las que hablamos de la fe y muchas veces soy uno de los que lidera la oración», explica. «Pero cada uno tiene su papel y su propia contribución».

El jugador de 27 años percibe un cambio: el círculo crece, y con él, la cohesión.

«Creo que el grupo de chicos es cada vez más grande. Y creo que también aporta cierta cohesión, por supuesto», añade. No solo se refiere al césped. Habla de convivencia, de apoyo, de sostener al compañero cuando el torneo aprieta. «También fuera del fútbol, obviamente, para llevarnos bien entre nosotros. Pero también para darnos fuerza en momentos como estos, cuando realmente tenemos que estar ahí los unos para los otros. Y que podamos formar una unidad juntos. No solo en el campo, sino también fuera».

En un Mundial en el que cada detalle pesa, Países Bajos se aferra también a esa dimensión emocional.

Suecia golpea fuerte… y con nombres propios

El problema para Ronald Koeman es que enfrente aparece una Suecia lanzada. Graham Potter ha revitalizado al conjunto escandinavo, que se presentó en el torneo con una declaración de intenciones: 5-1 a Túnez en su debut.

El ataque sueco impresiona sobre el papel y en el césped. Alexander Isak y Viktor Gyokeres llegan en plena forma, y el aviso de Gakpo es claro: si la Oranje no ajusta, puede pagarlo caro en Houston, Texas, este sábado.

El neerlandés conoce muy bien a uno de esos hombres que amenazan su futuro en el torneo. Comparte vestuario en Liverpool con Isak, un delantero cuya temporada fue un carrusel: fichaje de alto coste desde Newcastle, grave lesión de tobillo con fractura de peroné y un regreso tardío… pero eficaz.

«Jugador especial, y estuvimos muy contentos de que volviera de la lesión», recuerda Gakpo. «Al final creo que estaba en forma, marcó algunos goles y jugó bien. Y obviamente empezó el torneo muy bien con su actuación. Creo que todo el mundo sabe lo buen jugador que es, así que tenemos que estar atentos con él».

No hay secretos entre compañeros de club, pero ahora el conocimiento se convierte en advertencia. Países Bajos no solo debe ganar, debe controlar a un futbolista que llega con confianza y espacio para hacer daño.

Pasar página de un año gris en Liverpool

Gakpo también arrastra su propia mochila. Su temporada en Anfield quedó muy lejos de lo esperado y terminó de la peor manera: con el despido del técnico Arne Slot.

El delantero no se esconde: «La temporada pasada en Liverpool no es algo a lo que mucha gente quiera mirar atrás, creo, por desgracia», admite. «Pero así es el fútbol. Tenemos que seguir adelante. Aquí es obviamente un entorno completamente diferente, es un equipo completamente diferente».

Ese cambio de escenario es casi un refugio. De un curso turbulento en club a un Mundial en el que todo se decide en noventa minutos, Gakpo encuentra en la selección una oportunidad para resetear. Nuevo entorno, nuevas energías… y un grupo que, según él, se fortalece también de rodillas antes de los partidos.

Ahora la teoría debe convertirse en hechos. Suecia llega lanzada, con goles, confianza y un ataque que no perdona. Países Bajos, herida en su estreno, se aferra a su talento, a su historia y a una unión que se construye tanto en el vestuario como en esos círculos de oración.

En Houston no habrá margen para la contemplación. O la Oranje confirma que ese vínculo interno se traduce en carácter competitivo, o el torneo puede escapársele antes de tiempo.

Cody Gakpo y la fe en el vestuario de Países Bajos