Logotipo completo Juego Final

Chiesa y su futuro en Liverpool: ¿una oportunidad con Iraola?

La carrera de Federico Chiesa en Liverpool ha entrado en esa zona incómoda donde la ilusión choca de frente con la realidad. El talento está ahí, el nombre pesa, pero los números del curso 2025/26 son implacables.

Jugó 33 partidos entre todas las competiciones. Solo dos como titular. Apenas 686 minutos en total. En la Premier League, el retrato es todavía más duro: 23 apariciones, una sola titularidad, 278 minutos, 2 goles y 1 asistencia. Muy poco para un fichaje de su cartel. Muchísimo menos para un atacante que buscaba reconstruir confianza y jerarquía tras un primer año difícil en Anfield.

No es el rol que nadie imaginaba cuando firmó. Y, sin embargo, Chiesa no ha elegido la vía fácil.

Un objetivo claro: ganarse a Iraola

Según ha contado Fabrizio Romano, el italiano no piensa precipitarse hacia la salida. Su decisión inmediata es presentarse en la pretemporada y trabajar bajo las órdenes del nuevo técnico, Andoni Iraola.

Romano, en su canal italiano de YouTube, repasó el ruido que rodea al jugador: el posible regreso a Juventus, la opción de Inter como extremo derecho, la posibilidad de que Napoli o Roma vuelvan a la carga. Todos preguntan si Chiesa será uno de los nombres fuertes del mercado.

La respuesta, de momento, está en Merseyside.

La postura del futbolista es nítida: quiere hacer la pretemporada, ponerse a las órdenes de Iraola y “jugar sus cartas” en Liverpool. No pide garantías ni promesas. Pide algo más básico y, a la vez, más exigente: una oportunidad real para demostrar que todavía puede tener sitio en esta plantilla.

El examen de Iraola

Para Iraola, recién aterrizado en el banquillo de Anfield, el caso Chiesa es una prueba temprana y reveladora. Sobre la mesa, un atacante con experiencia, inteligencia y calidad técnica. Sobre el césped, un rendimiento reciente que abre dudas sobre su chispa, su continuidad física y su encaje táctico.

El fútbol de Iraola exige piernas, agresividad, precisión en las carreras, claridad en las transiciones. Chiesa, en su mejor versión, ha mostrado muchas de esas virtudes. El problema es que Liverpool casi no ha visto ese pico. La cuestión ahora es simple y brutal: ¿aparecerá ese Chiesa durante el verano lo suficiente como para justificar su continuidad más allá del cierre del mercado?

Romano ya ha dejado caer que no es un asunto para resolver en junio. El plan es observarle durante la preparación. Si la pretemporada confirma que su espacio en el equipo es mínimo, entonces su nombre volverá con fuerza al mercado italiano en las últimas semanas de la ventana. No es una operación inmediata. Es un expediente abierto, pendiente de lo que pase en los próximos entrenamientos y amistosos.

Italia espera en segundo plano

En Serie A, el apellido Chiesa sigue pesando. Juventus, Inter, Napoli y Roma encajan como destinos lógicos. Conocen al jugador, sus virtudes, su carácter competitivo y también sus frustraciones recientes. Saben qué versión podrían recuperar si logran enchufarlo de nuevo.

En Liverpool, la mirada será más fría. Si Iraola ve en él un delantero capaz de aportar profundidad de plantilla, imprevisibilidad y oficio en los momentos calientes, la historia en Anfield puede alargarse. Si no, las últimas semanas de mercado apuntan a un desenlace casi natural para un movimiento que nunca terminó de encontrar ritmo ni continuidad.

Por ahora, Chiesa ha elegido el camino más duro: quedarse, entrenar, competir y tratar de cambiar percepciones desde dentro. Sin ruido, sin gestos de ruptura, sin filtrar descontento.

En un vestuario como el de Liverpool, donde la competencia es feroz y los veranos definen carreras, quizá sea la última gran mano que le queda por jugar.