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Casey Howe: De Maguiresbridge a Estrella del Celtic

El gol llegó tarde, pero llegó como tenía que llegar. Minuto 82, partido enredado ante Montrose, el marcador aún en blanco y la ansiedad rondando la banda local. Casey Howe recibió el balón, lo acomodó para su zurda y dibujó un disparo curvado que se coló en la escuadra. Primer tanto con Celtic en apenas su segunda aparición en la Scottish Women's Premier League. El estadio respiró. Ella sonrió.

Para una delantera que salió de Maguiresbridge, en el condado de Fermanagh, ese golpeo fue algo más que un gol. Fue una confirmación.

“Siendo solo una chica joven de Maguiresbridge, es bastante surrealista hacer esto”, confesó a BBC Sport NI. No sonaba a tópico. Sonaba a alguien que sabe exactamente cuánto ha costado llegar ahí.

Kilómetros, sacrificios y una fe inquebrantable

Antes de pisar el moderno centro de entrenamiento de Barrowfield, en el East End de Glasgow, hubo años de carretera. Sus padres al volante, ella con la mochila lista. Ballinamallard, Cookstown, Belfast. Cuatro o cinco días a la semana. Lluvia, cansancio, escuela, entrenamientos. Y vuelta a empezar.

“Querían darme la mejor plataforma para ser lo mejor que pueda”, explica. “Si no fuera por ellos, por todos esos kilómetros, no estaría aquí”.

Ese compromiso familiar sostuvo sus primeros pasos en casa. Después llegaron las oportunidades fuera. Howe pasó por Linfield, Glentoran y Sligo Rovers, pero fue en Athlone Town, en la League of Ireland Women's Premier Division, donde su producción goleadora empezó a llamar la atención al otro lado del mar de Irlanda.

Ya había debutado con Irlanda del Norte a los 17 años. Ya sabía lo que era ganar un triplete con Glentoran. Ya había probado la exigencia de Inglaterra, con etapas en Nottingham Forest y un ascenso con Wolves. Pero nada se parece a lo que vive ahora.

Un gigante escocés y un fútbol que la libera

Con 23 años, Howe se encuentra en uno de los clubes más grandes del fútbol femenino escocés. Y siente que por fin ha encontrado el entorno perfecto para dar otro salto.

“Como jugadora, siempre buscas desarrollarte en cada entrenamiento”, señala. La exigencia táctica es alta. El equipo se adapta a diferentes estilos, interioriza la idea de Grant Scott, el técnico de Celtic, y pule cada detalle técnico. A Howe le encanta.

La propuesta ofensiva del equipo encaja de lleno con su perfil. Internacional en 14 ocasiones con Irlanda del Norte, disfruta cada vez que el plan de juego la invita a atacar sin cadenas.

“Intentamos jugar un fútbol ofensivo y atractivo, y como atacante, eso es exactamente lo que quieres. Fútbol fluido, con libertad para ir hacia adelante”, explica. Ahí se siente ella. Ahí aparece su mejor versión.

Ha conocido otros contextos. Otros sistemas. Otros entrenadores.

“He jugado bajo gente en el pasado donde todo era casi robótico. Tenías que hacer este movimiento, luego aquel, todo muy marcado”, recuerda. En Celtic, la historia es distinta: “Tener la libertad de correr hacia diferentes zonas, hacer movimientos distintos, driblar, conducir el balón… eso hace que el rendimiento del equipo sea más completo porque todo el mundo se mueve”.

Esa movilidad, ese caos organizado, complica la vida a cualquier rival. Y a ella le da algo esencial: confianza. “Sientes que te respaldan, que te permiten hacerlo. Eso te da confianza”.

Fermanagh, una cuna sin comodidades

El vínculo con casa sigue intacto. Howe no olvida de dónde viene ni lo que supone intentar hacerse un hueco en el fútbol saliendo de un lugar como Fermanagh.

“A veces es difícil porque, siendo de Fermanagh, no tienes necesariamente las instalaciones en la puerta de tu casa”, explica. Para muchas niñas, incluso ahora, el camino sigue siendo el mismo: viajes interminables, horas en la carretera, entrenar lejos, estudiar como se puede.

Ella ya lo vivió. Lo sufrió. Y sabe que, si al final llegan los títulos, todo adquiere otro sentido. “Todos los sacrificios, como decíamos antes… ganar hace que todo merezca la pena”.

Club, selección y una idea fija: dejar huella

Lo que está construyendo en Celtic no se queda solo en el club. Irlanda del Norte también mira de reojo su crecimiento. Howe no oculta que sus ambiciones van más allá de Glasgow.

“Quiero dejar la camiseta de Irlanda del Norte en un lugar mejor del que estaba cuando llegué”, afirma. No lo plantea como un eslogan, sino como una responsabilidad. Estaba ahí cuando la selección empezó a dar pasos adelante y quiere que esa línea continúe.

“Siempre quiero que ese legado siga construyéndose y creciendo”, añade.

Su mirada no se detiene solo en la élite. Piensa en las niñas que empiezan, en las que miran desde Fermanagh, desde cualquier rincón de Irlanda del Norte, preguntándose si de verdad hay un camino.

“Si puedo dejar el fútbol femenino en Irlanda del Norte, en Escocia, en Inglaterra un 1% mejor de lo que estaba cuando llegué, eso es una victoria para mí”, asegura. “Y si eso inspira a niñas en Fermanagh a seguir adelante y saber que hay un camino, con eso me basta”.

El viaje continúa

De Ballinamallard United a Celtic. De los trayectos interminables con sus padres a los goles decisivos en la SWPL. De aquel debut precoz con la selección a un presente en el que persigue títulos y, al mismo tiempo, una herencia deportiva y social.

Casey Howe ya ha recorrido un largo tramo desde Maguiresbridge. Pero con trofeos por disputar, una camiseta verde que quiere elevar y una generación de niñas que la mira como referencia, su historia con el balón está lejos de haber alcanzado la meta.