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Canelo Álvarez vs Christian Mbilli: La gran pelea en Riad

La noche hierve en la Kingdom Arena de Riad. Falta poco para que Saúl “Canelo” Álvarez y Christian Mbilli caminen hacia el cuadrilátero, y la velada previa empieza a cerrar su telón entre nocauts rápidos, decisiones ajustadas y una sensación de tensión que va mucho más allá del deporte.

Una cartelera que no ha dado respiro

Queda solo un combate de antesala antes del gran duelo: Jaime Munguía se dispone a defender su título supermedio de la WBA ante Nikita Zon, a 12 asaltos pactados. Un choque que, por sí solo, podría encabezar muchas veladas, pero que hoy sirve de plataforma para el regreso de una de las mayores figuras del boxeo mundial.

Justo antes, Rafael Espinoza mantuvo su cinturón pluma de la WBO con un nocaut técnico en el tercer asalto sobre Ricardo Blandon. El combate se detuvo por un corte provocado por un golpe que dejó a Blandon sin poder continuar. El mexicano, invicto, se marcha con un 29-0 demoledor: 25 triunfos por la vía rápida. La sensación en el ambiente, sin embargo, fue clara: la detención pareció llegar demasiado pronto.

Antes de eso, Japón dejó su sello. Reito Tsutsumi arrolló a Raymundo Rojas con una ráfaga de izquierdas pesadas hasta forzar la detención en el segundo asalto, a los 2 minutos y 27 segundos. Otro invicto que crece: 6-0 como profesional y la impresión de que empieza a pedir escenarios mayores.

En la parte no televisada de la función también hubo castigo y drama. Brayan Leon superó por puntos a Hector Aguirre tras ocho asaltos trabajados, mientras Emiliano Rojo no necesitó tanto tiempo: detuvo a Flavius Biea en el cuarto asalto, imponiendo ritmo y potencia.

Bek Nurmaganbet, en cambio, decidió que no había tiempo que perder. Le bastaron menos de tres minutos para despachar a Marcos Vazquez: dos caídas y un nocaut en el primer asalto con solo tres segundos en el reloj. Un final seco, contundente, que encendió a la arena cuando aún se acomodaban los últimos aficionados.

Antes, Sultan Almohammed se había llevado una decisión unánime sobre Erick Villegas, firmando una actuación sólida, sin brillo pero sin dudas. Y en uno de los duelos más ajustados de la noche, Carl Jammes Martin se impuso por decisión dividida a David Picasso en un combate pluma muy parejo, de esos que se discuten largo en los pasillos.

Canelo, de nuevo retador

Todo conduce ahora a la gran historia de la noche. Por primera vez desde 2022, Saúl Álvarez sube al ring como retador. El mexicano de 36 años, que perdió su condición de campeón indiscutido del peso supermedio ante Terence Crawford hace 13 meses, busca recuperar el cinturón del World Boxing Council.

Enfrente estará Christian Mbilli, invicto, nacido en Camerún y nacionalizado francés, que llega a la cita más grande de su carrera con una promesa clara: “shock the world”. No es solo una frase de promoción; es la declaración de un hombre que se ve capaz de derribar un mito de su era.

El contexto, sin embargo, pesa casi tanto como los guantes.

Una pelea en medio de la incertidumbre

La velada se mantiene en pie en Riad pese a una oleada de ataques con drones y misiles sobre Arabia Saudí que ha obligado a cancelar o aplazar otros grandes eventos en el país. Durante semanas, la pregunta flotó en el aire: ¿se podría celebrar esta pelea con seguridad?

Hoy, la respuesta está frente a los ojos del mundo. Los púgiles están aquí, el público llena la Kingdom Arena, las luces ya bañan el cuadrilátero. Contra todo pronóstico, el espectáculo sigue adelante.

La sensación es extraña: una mezcla de glamour, riesgo y ambición deportiva. Canelo persigue su trono perdido. Mbilli persigue su noche inmortal. Y en Riad, en medio de un clima que trasciende lo deportivo, el boxeo se prepara para escribir otro capítulo que nadie olvidará fácilmente.