Logotipo completo Juego Final

Caleb Yirenkyi y su gol decisivo en el Mundial

Caleb Yirenkyi, el adolescente que entrenó su propio minuto 90+

La historia dirá que Ghana ganó 1-0 a Panamá el 17 de junio, en tiempo añadido, en un partido del Mundial que se le estaba atragantando. Lo que no se verá en el marcador es la cantidad de repeticiones, carreras y automatismos que llevaron a Caleb Yirenkyi a aparecer justo donde había soñado el cuerpo técnico: dentro del área, en el segundo palo, con el balón botando para decidir un partido que parecía condenado al empate.

Durante largos tramos, Ghana sufrió. Se esperaba un trámite, fue un suplicio. Panamá empujó, apretó líneas y obligó a los Black Stars a correr hacia atrás más de lo previsto. El reloj se acercaba al final, el 0-0 olía a tropiezo y el equipo de Carlos Queiroz parecía quedarse sin ideas.

Hasta que la pizarra cobró vida.

En pleno descuento, Ghana recuperó la pelota cerca de su propia área. Nada de especular: pase vertical, salida rápida, balón que viaja hacia Antoine Semenyo, luego hacia Brandon Thomas-Asante, y la jugada se abre hacia donde tantas veces se había ensayado en los últimos días. El guion estaba claro: llevar el balón a banda, centrar, llenar el área con llegadas desde segunda línea.

Ahí entró en escena Yirenkyi.

El centrocampista, todavía en plena carrera, hizo exactamente lo que había repetido una y otra vez en las sesiones de Queiroz: jugar hacia adelante, seguir la acción y atacar el espacio. El balón le cayó en el área y no dudó. Control, definición y estallido de alegría ghanesa en el último suspiro.

No fue un destello aislado. Fue un patrón trabajado. El propio Yirenkyi lo explicó después, subrayando que esa secuencia —balón a las bandas, centro y llegadas al área— forma parte del libreto que Ghana viene puliendo desde el inicio de la preparación mundialista. El gol no solo premió su instinto, también validó semanas de entrenamiento intenso.

Detrás de ese desenlace está la mano de Carlos Queiroz. El nuevo seleccionador ha impuesto sesiones duras, cargadas de intensidad, con un mensaje claro para una plantilla joven: el Mundial no perdona desconexiones. Yirenkyi, uno de los rostros de esta renovación, habla de “lecciones” constantes, de trabajo diario y de una exigencia que empieza a verse reflejada en los pequeños detalles, como esa carrera final al área cuando las piernas pesan y el cronómetro aprieta.

El tanto ante Panamá es el segundo consecutivo del mediocampista con la absoluta. Ya había marcado frente a Gales en un amistoso previo al torneo, un aviso de que su irrupción no es casualidad. Su trayectoria en el último año lo confirma: debut con la selección en la Unity Cup ante Nigeria, temporada de despegue en FC Nordsjælland con 30 partidos de liga, dos goles, seis asistencias y la confianza ganada para convertirse en una pieza fiable en el centro del campo.

Todo eso con apenas unos meses de experiencia al máximo nivel internacional.

Este equipo de Ghana vive un punto de inflexión. Conviven veteranos que afrontan el tramo final de su carrera con una camada de jóvenes que empuja fuerte. Yirenkyi se sitúa justo en medio de ese cruce generacional: absorbe consejos, ejecuta sin miedo. Él mismo señala el rol de los más experimentados, que acompañan, corrigen y sostienen a los nuevos, mientras el grupo intenta construir una identidad común basada en el esfuerzo colectivo y la solidaridad en el campo.

Ante Panamá, esa mezcla de sufrimiento y fe quedó expuesta. Ghana se complicó el partido, tuvo que resistir bajo presión y encontró la salida gracias a una idea simple pero bien trabajada: recuperar, correr, atacar. Todos a una. Sin mirar el marcador, sin conformarse con el empate.

Y ahí, en ese último ataque, un adolescente que viene de una temporada de irrupción en Dinamarca convirtió en realidad lo que tantas veces había visualizado en el entrenamiento. Un gol en el descuento, tres puntos en el bolsillo y la sensación de que el futuro de los Black Stars pasa, en buena medida, por la madurez acelerada de jugadores como Caleb Yirenkyi.

Si este es solo el comienzo, la pregunta ya no es si está preparado para el escenario grande, sino hasta dónde puede llevar a Ghana en este Mundial.

Caleb Yirenkyi y su gol decisivo en el Mundial