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Braiden Graham brilla en la locura de Edgeley Park: Everton U21 cae 6-3

El estreno de Everton Sub-21 en el EFL Trophy fue un viaje salvaje. Nueve goles, una remontada de tres tantos, un hat-trick rival y un chico, Braiden Graham, que se negó a hundirse en medio del caos. Al final, 6-3 para Stockport County en Edgeley Park, en un partido que lo tuvo todo… menos control.

Un inicio que anuncia tormenta

Jimmy McNulty, nuevo técnico de Stockport y ex de la academia de Everton, cambió a sus once titulares respecto al debut liguero victorioso ante Plymouth Argyle. No importó. Su segundo equipo fue demasiado físico, demasiado agresivo y, durante muchos minutos, demasiado superior para unos jóvenes de Everton ahora dirigidos por David Hughes, responsable del desarrollo de jugadores en la academia y con experiencia reciente en el banquillo de Newport County.

El primer golpe llegó pronto. Minuto 11. La defensa de Everton se quedó esperando una bandera de fuera de juego que nunca llegó. Callum Camps vio el hueco, filtró un pase perfecto y Malik Mothersille, internacional jamaicano nacido en Croydon y viejo conocido de Finch Farm tras un periodo de prueba en 2023, definió. George Pickford llegó a tocar el balón, pero no lo suficiente: 1-0 y la sensación de que la noche iba a ser larga.

Stockport se adueñó del partido. Everton no encontraba salida limpia desde atrás, perdía duelos, sufría cada transición. Y el castigo, justo antes del descanso, fue demoledor.

Dos mazazos antes del descanso

Primero, el 2-0: los de Hughes intentaron sacar el balón jugado, pero el capitán William Tamen perdió la pelota en zona prohibida. Camps, atento, solo tuvo que empujar. Gol regalado.

Luego, con la última acción de la primera parte, llegó el tercero. Jason Adigun encaró, le coló el balón entre las piernas a Tamen y sirvió a Mika Mandron, que no perdonó. 3-0. Everton, aturdido. Tamen, señalado. El descanso se convirtió más en refugio que en pausa táctica.

Graham enciende la chispa

Parecía sentenciado. Pero el fútbol de categorías inferiores tiene algo: no entiende de guiones cerrados. Y ahí apareció Braiden Graham.

Ubicado en la banda derecha, el norirlandés empezó a pedir la pelota, a encarar, a asociarse. En el 51’, levantó la cabeza y puso un centro medido al corazón del área. Joel Catesby, que ya sabe lo que es sufrir en esta competición tras romperse la pierna en Bradford el pasado octubre, controló con calma y definió con frialdad. 3-1. Un pequeño rayo de luz.

Tres minutos más tarde, la luz se convirtió en incendio. Melvin Matos, que ya venía de un inicio de partido intenso y accidentado, fue derribado por Owen Moxon dentro del área. Penalti claro. Graham tomó el balón, respiró y engañó a Lucas Ashby-Hammond, ajustando su disparo al lado derecho del guardameta. 3-2. De repente, Edgeley Park ya no era un paseo para Stockport.

Everton empezó a creer. Hughes movió piezas, el equipo adelantó líneas, ganó duelos que en la primera parte había perdido sin discusión. Y la recompensa, espectacular, llegó en el 77’.

Graham, otra vez. Recibió cerca de la frontal, se perfiló y sacó un disparo con rosca que se coló con elegancia. Golazo. 3-3. De 3-0 a 3-3. Remontada consumada, orgullo restaurado, banquillo encendido.

Duró un suspiro.

De la euforia al derrumbe

La reacción de Stockport fue brutal. Un minuto después del empate, el recién ingresado Tayo Edun apareció en el segundo palo para devolver la ventaja a los locales con un remate seco. 4-3. El golpe psicológico fue enorme.

Everton ni siquiera tuvo tiempo de reorganizarse. Sesenta segundos más tarde, Mothersille volvió a castigar con un disparo raso y preciso. 5-3. El mismo jugador que había abierto la noche ponía la sentencia práctica.

Ya en el descuento, el jamaicano completó su hat-trick, redondeando su exhibición y el 6-3 definitivo. De la remontada soñada al hundimiento en apenas unos minutos. Una lección cruel para un grupo que todavía está aprendiendo a gestionar los momentos de los partidos.

Uno por uno: luces y sombras en los Sub-21

  • George Pickford – 5 Tuvo intervenciones meritorias ante Adigun y Mandron, pero una noche con seis goles en contra deja cicatriz. El primero, especialmente, le dolerá: llegó a tocar el disparo de Mothersille y no pudo desviarlo lo suficiente. En una acción posterior, un despeje suyo golpeó en Mandron y aumentó la sensación de inseguridad.
  • George Finney – 5 No es justo cargar sobre él los problemas estructurales del club en el lateral derecho, pero la realidad es que el joven, que ya pasó por Ayr United, todavía está verde para ese rol. Sufrió en defensa, ofreció poco en ataque. Partido de aprendizaje duro.
  • William Tamen – 4 Noche para olvidar del capitán, clave en la permanencia de Tranmere Rovers la temporada pasada. Perdió el balón en la jugada del 2-0, fue superado con un caño por Adigun en el 3-0 y ya antes había regalado una posesión peligrosa a Ryan Rydel. Señalado en demasiadas acciones.
  • Luis Gardner – 5 La pareja con Tamen en el centro de la zaga estuvo desajustada gran parte del primer tiempo. Sin errores tan groseros como los del capitán, pero lejos de transmitir seguridad. Intentó un cambio de orientación muy ambicioso que terminó muy desviado, símbolo de una noche imprecisa.
  • Joshua Van Schoor – 5 Atado atrás durante largos tramos, casi sin opción de proyectarse como en partidos recientes. Vio la amarilla por una entrada sobre Mothersille que encendió al público local, que pedía algo más que tarjeta amarilla.
  • Harvey Foster – 5 Hace pocas semanas celebraba un gol con el primer equipo en el 4-0 ante Dundee. En Edgeley Park, la historia fue distinta. Superado, persiguiendo sombras en un centro del campo dominado por Stockport en la primera mitad.
  • Harry Brookes – 5 Otro que sufrió el vendaval local en el medio. Apenas pudo imponer su juego mientras Everton era desbordado. Aguantó sobre el césped hasta el inicio de la reacción visitante antes de ser el primer sustituido.
  • Braiden Graham – 9 El faro. Actuando en la derecha, fue el jugador más brillante de Everton con diferencia. Asistencia precisa a Catesby en el 3-1, penalti transformado con temple para el 3-2 y un golazo desde la frontal para el 3-3. Calidad, carácter y personalidad en un escenario hostil. Su actuación no merecía este marcador.
  • Melvin Matos – 7 Partido intenso, casi de guerra. Sufrió un golpe en la cabeza al inicio y volvió con vendaje y camiseta sin dorsal tras manchar de sangre la original. Chocó con Arttu Hoskonen, cayó tras un contacto con Lewis Fiorini y terminó provocando el penalti del 3-2 tras ser derribado por Moxon. Siempre en el centro de la acción.
  • Joel Catesby – 8 Historia especial para el jugador de Birkenhead. Volvía a esta competición después de la durísima lesión de pierna sufrida en Bradford el pasado octubre. Respondió con un gol de delantero maduro, controlando y definiendo con calma tras el pase de Graham. Momento emotivo en una noche amarga.
  • Ceiran Loney – 5 Partido complicado para el ‘9’. Tuvo un mano a mano con Ashby-Hammond, pero le faltó decisión y el portero despejó. Más tarde, tras un gran pase de Justin Clarke, no logró encontrar el ángulo adecuado para el disparo. Oportunidades hubo; la puntería, no.

Desde el banquillo

  • Jack Patterson (entró en el 57’ por Harry Brookes) – 6 Aportó piernas frescas y algo más de energía en la media hora final. Ayudó a sostener la presión en el tramo de la remontada.
  • Justin Clarke (entró en el 70’ por Joel Catesby) – 7 Buen impacto. Fabricó una ocasión clara para Loney con un pase muy bien medido. Dejó detalles interesantes en poco tiempo.
  • Aled Thomas (entró en el 83’ por Luis Gardner) Apareció justo antes del quinto gol de Stockport. Sin tiempo real para influir.
  • Omari Benjamin (entró en el 83’ por Melvin Matos) Mismo contexto: cambios ya con el partido roto, apenas pudo participar.
  • Jonathan Nsangou (entró en el 83’ por Ceiran Loney) Otro cameo testimonial en un tramo en el que Everton ya estaba desbordado.

El marcador final castiga a un equipo que demostró carácter para levantarse de un 3-0, pero también deja claro cuánto le falta todavía para manejar los golpes en partidos de este nivel. Entre la brillantez de Graham y la dureza de la lección colectiva, la pregunta es inevitable: ¿convertirá este grupo una noche tan cruel en el punto de partida de algo más sólido en el EFL Trophy?