El Bayern supera al Stuttgart: Pavlovic dice "Nunca paramos"
El guion se repite y en Múnich casi todos lo saben de memoria. El Bayern arranca, aprieta, espera el bajón físico del rival y, cuando este llega, castiga sin piedad. Ante el VfB Stuttgart volvió a ocurrir. Y Aleksandar Pavlovic lo explicó sin rodeos ante los micrófonos de Sky nada más acabar el partido.
“Lo dimos todo desde el principio. Suele pasar contra el Stuttgart que se desinflan un poco a mediados de la segunda parte y ya no tienen tanta energía. Hoy fue otra vez así. Y nosotros simplemente seguimos, nunca paramos y siempre marcamos nuestros goles”, afirmó el centrocampista, que coronó la goleada con el 4-1 en el minuto 82.
Del susto inicial al rodillo bávaro
El Stuttgart salió valiente, sin complejo alguno en el arranque. Durante un cuarto de hora plantó cara, mordió en la presión y discutió la posesión. Pero el dominio duró lo que tardó el Bayern en ajustar líneas y acelerar.
En el 21’, Dayot Upamecano abrió el marcador y cambió por completo el paisaje del encuentro. A partir de ahí, el campeón impuso ritmo, circulación y una sensación constante de amenaza.
La reacción del Stuttgart llegó tras el descanso. Nada más volver de vestuarios, Josha Vagnoman sorprendió al Allianz con el 1-1 en el 52’. Un golpe que, por un instante, pareció meter al partido en otra dimensión.
Duró tres minutos.
El Bayern respondió como lo hacen los equipos que huelen sangre. Michael Olise firmó el 2-1 en el 55’ y, apenas tres minutos después, un desafortunado Vagnoman marcó en propia puerta el 3-1 (58’). En seis minutos, el intento de rebelión del Stuttgart quedó reducido a cenizas.
Con el rival ya sin piernas y el encuentro roto, Pavlovic se sumó a la fiesta con el 4-1 en el 82’. En el añadido, Luis Díaz puso el 5-1 definitivo en el 90+2, un marcador que reflejó con crudeza la diferencia entre ambos equipos… y que aun así se quedó corto para algunos protagonistas.
Undav, sin excusas: “Podrían habernos caído ocho o nueve”
El nuevo capitán del Stuttgart, Deniz Undav, no buscó consuelos. Su análisis fue tan directo como el del Bayern, pero desde el lado del castigado.
“Si Fabi (Bredlow, portero del VfB) no hubiera tenido hoy un día tan extraordinario, aquí te caen ocho o nueve”, admitió el delantero alemán. “Ellos exprimen sus ocasiones hasta el final, mientras que nosotros tuvimos cuatro o cinco situaciones de las que podían haber salido oportunidades, pero en las que tomamos malas decisiones”.
Undav definió los duelos ante el Bayern como “partidos bonus en la temporada”. Esta vez, ese extra se convirtió en una lección dura: “Por desgracia, se nos fue por un resultado tan claro”, lamentó.
Un descanso a oscuras… casi literal
Como si el panorama no fuera ya lo bastante complicado para el Stuttgart, el equipo de Sebastian Hoeneß tuvo que lidiar con una situación curiosa en el descanso. Según confirmó el propio técnico a Sky, “se fueron las luces”, aparentemente por un corte de energía.
“No había más luz, pero seguía siendo lo bastante claro, podíamos vernos, no nos tropezamos. Así que todo bien”, relató Hoeneß con cierta ironía. La anécdota no pasó de ahí, pero sirvió de metáfora involuntaria: el Stuttgart regresó al césped, encendió una chispa con el 1-1… y el Bayern apagó cualquier esperanza en cuestión de minutos.
Desde el punto de vista deportivo, el entrenador no se escondió: “Tenemos que mejorar, sin duda. El Bayern seguirá ganando a muchos otros equipos aquí, probablemente por una diferencia aún mayor que contra nosotros, pero aun así tenemos que tener la ambición de jugar mejor”.
El mensaje es claro: el Bayern sigue marcando el listón en casa, y el Stuttgart, pese al coraje inicial y a un capitán brutalmente sincero, sale de Múnich con una pregunta incómoda para el resto del curso: ¿cómo cerrar la brecha con un rival que, como dijo Pavlovic, simplemente nunca se detiene?
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