Barcelona avanza en fichajes: Joao Cancelo, Rodri y el futuro '9'
Barcelona aprieta por Joao Cancelo y Rodri. Las negociaciones avanzan, el club se mueve, la plantilla toma forma. Pero falta lo más delicado: el ‘9’.
El intento por sacar a Julian Alvarez del Atlético de Madrid apenas se ha movido. El club rojiblanco no está dispuesto a desprenderse de una de sus grandes figuras y el escenario se ha ido enfriando. Sin un acuerdo a la vista, en los despachos del Barça han tenido que abrir el abanico.
En la lista han aparecido nombres como Viktor Gyokeres, perfil potente, goleador contrastado. Sin embargo, en la Ciudad Deportiva hay un chico que empieza a generar ruido en silencio: Hamza Abdelkarim.
Hamza, el proyecto de ‘9’ total
Según desvela Mundo Deportivo, el cuerpo técnico del Barça quedó impactado con Hamza desde su primera sesión. Nada de periodo de adaptación ni timidez: el egipcio se presentó como se presentan los delanteros de verdad, con remates.
En un entrenamiento específico de finalización, preparado para medirle el pulso como ‘9’, Hamza enseñó un catálogo variado: disparos con rosca al segundo palo, remates rápidos al primer palo, instinto de cazador dentro del área. No necesitó muchas acciones para dejar claro que el gol lo interpreta de manera natural.
Uno de los momentos que más comentarios generó fue un cabezazo temprano en la sesión. Potente, bien dirigido, con una coordinación poco habitual para su edad. El gesto técnico sorprendió a todos los presentes y confirmó que, más allá de los números, Hamza posee herramientas crudas pero muy interesantes para moldear.
Ajustar el mapa de movimientos
El talento estaba ahí. Faltaba pulir el comportamiento sin balón. Ahí entró en juego el trabajo fino.
En los primeros días de prueba, Hamza detectó que los delanteros del Barça suelen bajar muchos metros para asociarse, recibir entre líneas y participar en la elaboración. Intentó copiar ese patrón. Se alejaba del área con demasiada frecuencia, se metía en zonas pobladas, perdía su lugar natural.
Pol Planas y su equipo técnico intervinieron rápido. Le marcaron una consigna clara: salir del área solo cuando la jugada lo exija de verdad. Ni un paso de más lejos del punto de penalti si no es imprescindible. Querían que pensara como un rematador, no como un mediapunta.
Para ello, han tirado de vídeo y referentes. En la sala de análisis, Hamza ha visto movimientos de Erling Haaland, de Viktor Gyokeres y de Samuel Eto’o, uno de los grandes ‘9’ de la historia reciente del club. El mensaje es directo: vive en el área, ataca espacios cortos, llega antes que nadie al punto de impacto.
La idea es simple y contundente: cuanto más cerca esté del área, más daño puede hacer. Y esa misma línea de trabajo es la que Hansi Flick está aplicando con él. Nada de convertirle en un delantero que se pierde entre líneas; el objetivo es que sea una amenaza constante dentro de los últimos metros.
Para un Barça que todavía no ha encontrado su delantero estrella en el mercado, ver cómo un joven egipcio se abre paso con remates, cabezazos y movimientos cada vez más precisos no es solo una anécdota de pretemporada. Es una opción real que empieza a ganar peso si el gran fichaje no llega antes de que se cierre la ventana.
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