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El Barça evalúa a Dumfries mientras decide el futuro de Kounde

La temporada ya es historia y en los despachos de Barcelona el verano ha empezado mucho antes que en el césped. La prioridad absoluta es un nueve, un delantero que cambie el rostro del equipo. Pero en la libreta de Deco hay más anotaciones subrayadas en rojo. Una de ellas, cada vez más gruesa: el lateral derecho.

El rendimiento de Jules Kounde en esa banda ha abierto un debate interno que ya no se esconde. El francés ha cumplido, pero no ha terminado de convencer como solución definitiva. Y en ese contexto vuelve a aparecer un nombre que en el Camp Nou conocen bien: Denzel Dumfries.

Dumfries vuelve a escena

Según informa FC Inter News, recogido por SPORT, el lateral de Inter Milan ha regresado con fuerza a la agenda azulgrana. No es un tanteo cualquiera. El club italiano asume que puede perderlo este verano y el entorno del jugador ya se mueve para colocarle en un grande europeo.

El internacional neerlandés escucha propuestas. Sus nuevos agentes han mantenido contactos tanto con Liverpool como con Barcelona, dos clubes que ya habían mostrado interés en el pasado. El movimiento no es casual: Dumfries entra en la franja de edad y perfil físico que en la Ciudad Deportiva consideran clave para elevar el nivel competitivo en las bandas.

Ali Barat, nuevo representante del defensa, se reunió hace solo unos días con Deco para ponerle al día de la situación. Hubo información, hubo predisposición, pero no hay prisa. En el club lo tienen claro: cualquier operación por Dumfries está atada a una venta importante en la defensa. Y ese nombre vuelve a ser Kounde.

Kounde, pieza clave del dominó

Dentro del Barça asumen que el caso Kounde puede agitar medio mercado. El francés no está oficialmente en venta, pero el mensaje es inequívoco: se escuchan ofertas. Si llega una propuesta fuerte, el club no la rechazará por sistema.

Dumfries lo sabe. Le han trasladado que su posible aterrizaje en Barcelona depende, en gran medida, de que se produzca una salida de peso en la zaga. El lateral neerlandés solo se convierte en opción real si el dominó empieza por Kounde.

En los despachos contemplan varios escenarios. Desde una oferta directa por el francés que libere masa salarial y espacio deportivo, hasta un verano más contenido en el que se mantenga el bloque actual y se aparque la llegada de otro lateral específico.

Una cláusula con fecha de caducidad

El caso Dumfries tiene, además, un componente de urgencia marcada en el calendario. El jugador cuenta con una cláusula de rescisión de 25 millones de euros que se activa en julio y solo se mantiene durante un mes. Es una ventana corta, casi un ultimátum: quien lo quiera, tendrá que decidir rápido.

Hace un año, Jorge Mendes ya empujó con fuerza para vestir al neerlandés de azulgrana. No fue posible. Las restricciones salariales del club hicieron inviable cualquier movimiento serio. La operación murió antes de nacer.

Ahora el contexto es distinto, pero no tanto como para disparar sin calcular. La prioridad inmediata del Barça pasa por cerrar un acuerdo con Al Hilal para asegurar la continuidad de João Cancelo. El portugués, capaz de actuar en las dos bandas, es la pieza que condiciona el resto del puzzle defensivo.

Solo cuando Cancelo esté atado, el club activará el siguiente paso: ordenar salidas y rediseñar la línea de atrás.

El perfil que gusta a Deco y Flick

Dentro del área deportiva, Dumfries genera consenso. Deco lo valora. Hansi Flick también. Ven en él un lateral poderoso, agresivo, con zancada larga y presencia física, justo lo que echan en falta en los costados. Un futbolista capaz de ganar metros, imponerse en el duelo y ofrecer una variante distinta a la que proporciona Cancelo.

Sus exigencias salariales, además, encajan en la estructura actual del club. No sería un fichaje desorbitado en términos de sueldo, algo que hoy en día es casi tan importante como el precio del traspaso.

Pero hay una condición que no se mueve: Dumfries solo será una opción real si el Barça se atreve con un plan ambicioso de salidas. Sin ventas importantes, no habrá margen para una incorporación de este calibre, por asumible que parezca.

El tablero ya está colocado. La cláusula espera en julio, Kounde escucha el ruido de fondo y Dumfries aguarda. La cuestión es si Barcelona se limitará a ajustar piezas… o se atreverá a cambiar de una vez el perfil de su defensa.