Arteta defiende su gestión de Jesus y Martinelli
Mikel Arteta salió al paso. Después de varios días de ruido alrededor de las salidas de Gabriel Jesus y Gabriel Martinelli, el técnico del Arsenal aprovechó su comparecencia del viernes para plantar cara al relato que se ha instalado en torno al vestuario ‘gunner’.
Todo arrancó con las palabras de Gabriel Jesus sobre su fichaje de 12,5 millones de libras por el Barcelona. El brasileño desveló su enfado por haber sido apartado de los entrenamientos con el primer equipo antes del traspaso y dejó una frase que encendió la polémica: “nadie me dijo nada”.
Ese malestar encontró eco en Inglaterra cuando Ian Wright, leyenda del Arsenal, señaló públicamente el trato que recibió Gabriel Martinelli. El extremo quedó totalmente fuera de las convocatorias en el arranque de temporada antes de cerrar su traspaso de 60 millones de libras al Al Hilal de la Saudi Pro League. Dos casos, dos brasileños, un mismo club en el punto de mira.
“Muy sorprendido” con las quejas de Jesus
El entrenador fue directo al ser preguntado por las declaraciones de Jesus. Nada de rodeos.
“Muy sorprendido, siendo sincero, sobre todo porque con Gabi [Jesus] tuve una charla individual en el vestuario”, desveló Arteta. “No sé qué palabras se han dicho, está bien”.
El técnico insistió en que el tono de la despedida fue cordial, incluso afectuoso. “Las palabras que utilizamos el uno con el otro fueron de gratitud. No sé… está bien. A veces entiendo que cuando tienes que dar malas noticias o noticias que la gente no espera, se pueden producir esas reacciones”.
Arteta quiso dejar claro que, desde su punto de vista, la comunicación existió y que la ruptura no fue tan fría como se ha querido pintar. La tensión de un adiós, admite, puede distorsionarlo todo.
Martinelli, Wright y el debate sobre el trato a las estrellas
Las palabras de Ian Wright abrieron otro frente. El ídolo del Arsenal criticó la manera en que Martinelli fue borrado de las primeras listas de convocados antes de marcharse a Arabia Saudí. El brasileño, una de las grandes ventas del verano, pasó de pieza importante a invisible en cuestión de semanas.
Arteta no entró en detalles sobre el caso del extremo, pero sí defendió el criterio general con el que se gestionan las salidas de peso en el club. Para él, el contexto importa, y el tiempo, también.
Trossard como ejemplo de que la relación puede sobrevivir
Para reforzar su postura, el entrenador sacó un ejemplo reciente del propio vestuario: Leandro Trossard. El belga se marchó este verano al Besiktas por 15 millones de libras. Cambio de vida, de liga y de rol. Sin drama.
Hace unos días, tras el 2-1 del Arsenal ante el Chelsea en el Emirates Stadium, Trossard volvió al vestuario local para saludar a sus antiguos compañeros. Sonrisas, abrazos, normalidad. Arteta lo utilizó como argumento de que una salida no tiene por qué romper un vínculo.
“Alguien tiene que ser el poli malo. Si tengo que serlo, tengo que serlo y lo entiendo”, asumió el técnico. “Lo importante suele ser lo que pasa tres meses después, seis meses después, cuando Trossard viene, está en el vestuario con nosotros, el ambiente y la relación que tienes”.
El mensaje es claro: la dureza forma parte del cargo, pero no anula las relaciones personales a medio plazo.
Puente tendido a Jesus y Martinelli
Arteta no cerró ninguna puerta. Al contrario, dejó una rendija abierta a la reconciliación emocional con sus dos exdelanteros brasileños.
“Las cosas han llegado muy lejos con otros jugadores que se marcharon y, en algún momento, la relación ha sido realmente buena”, recordó. “Espero que sea el mismo caso”.
Sin reproches públicos, sin contraataques personales. Solo la confianza en que el tiempo rebaje el ruido y acomode las versiones.
El reto inmediato: blindar el vestuario y ganar en Sunderland
Mientras el debate sobre la gestión de las estrellas sigue en los micrófonos y las tertulias, el Arsenal tiene otra prioridad: mantener el pleno de victorias en liga. El sábado por la noche visita al Sunderland con un objetivo sencillo y brutal a la vez: seguir perfecto.
El equipo viaja con el impulso de la victoria del miércoles en Champions League en el campo del Napoli, un triunfo que refuerza la idea de un Arsenal competitivo en todos los frentes y con confianza para ganar lejos de casa.
Arteta ofreció también noticias clave sobre el estado físico de su defensa. Ben White, que terminó renqueante en Italia, está “bien”, según confirmó el propio entrenador. Cristhian Mosquera, en cambio, sigue pendiente de evaluación por un problema muscular.
Con el ruido externo subiendo el volumen y los focos apuntando a su manera de mandar, Arteta se aferra a lo que más le protege: resultados, vestuario unido y un equipo que, por ahora, no ha aprendido a tropezar en este inicio de temporada.
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