Logotipo completo Juego Final

Arsenal mantiene el pleno tras triunfo 1-0 en Nápoles

Arsenal salió vivo de Italia y algo más que vivo: salió reforzado. Cinco partidos oficiales esta temporada, cinco victorias. La última, un 1-0 áspero, trabajado, de esos que explican por qué un equipo puede aspirar seriamente a la Champions League.

El único gol llegó tarde, en el minuto 75, pero llevó la firma más reconocible del proyecto de Mikel Arteta: Martin Odegaard. El capitán apareció cuando el partido empezaba a oler a frustración, cuando el dominio visitante amenazaba con quedarse en nada.

Dominio claro, puntería extraviada

El guion fue nítido desde el inicio. Arsenal mandó con autoridad, instaló el bloque en campo rival y fue acumulando ocasiones. Nápoles resistía, replegado, agarrado a su disciplina defensiva y a la falta de precisión inglesa en el último toque.

Las oportunidades se sucedieron. Llegadas por fuera, combinaciones por dentro, disparos desde la frontal. Faltó el remate, sobró ansiedad. El marcador seguía congelado pese a la sensación de superioridad de los de Arteta, que por momentos jugaron como si estuvieran en casa.

El técnico lo dejó claro nada más acabar el encuentro ante los micrófonos de TNT Sports: el resultado no hacía justicia a lo visto. “Merecimos completamente los tres puntos. La actuación probablemente no refleja el resultado, el equipo estuvo soberbio. Mostramos calidad en muchos momentos para romperles y fue una pena porque fallamos muchísimas ocasiones claras”, lamentó.

La presión, al final, encontró su premio. A falta de quince minutos, Odegaard apareció para decidir. Un capitán que no solo ordena y crea, también resuelve. El gol tumbó por fin el muro italiano y aseguró tres puntos que mantienen inmaculado el arranque del curso del Arsenal y refuerzan su condición de aspirante serio en Europa.

La bronca de Arteta en el tramo final

No todo fueron sonrisas para el entrenador español. Pese a la victoria y a la actuación colectiva, el tramo final encendió su carácter. Con el 1-0 aún en el marcador, Nápoles lanzó una contra peligrosa y el banquillo visitante estalló.

Kai Havertz, Noni Madueke y Christos Tzolis quedaron señalados en esa acción. No regresaron con la intensidad que exigía el momento, no acompañaron la transición defensiva, y Arteta reaccionó de inmediato desde la banda.

Lucy Ward, co-comentadora de TNT Sports, lo describió sin rodeos: el técnico estaba “absolutamente furioso” al ver cómo sus atacantes regresaban al trote mientras Nápoles amenazaba con empatar. La imagen contrastaba con el control mostrado durante casi todo el choque y explica bien el listón que el entrenador ha fijado para su plantilla.

Arteta lo resumió con una mezcla de satisfacción y exigencia: “En cualquier otro día el resultado habría sido diferente. Deberíamos haberlo resuelto de otra manera por la cantidad de ocasiones que creamos, pero conseguimos la victoria al final”. Ganar, sí. Pero ganar mejor, esa es la meta.

Con el pleno de triunfos ya en el bolsillo y una victoria de peso en Italia, Arsenal envía un mensaje al continente. Domina, genera, compite y, cuando hace falta, sufre. La pregunta es cuánto tiempo podrá mantener este nivel… y hasta dónde le llevará en la Champions League.