Arsenal fija su objetivo en Morgan Rogers para la banda izquierda
Arsenal ha puesto nombre y apellidos a su gran obsesión ofensiva para este verano: Morgan Rogers. El club londinense ha decidido que el atacante de Aston Villa sea su prioridad para reforzar el frente de ataque, especialmente el costado izquierdo, y en el Emirates ya se preparan para mover ficha.
De momento no ha habido conversaciones formales entre clubes, pero el escenario ha cambiado. La eliminación de Inglaterra del Mundial 2026, el acuerdo por Christos Tzolis por unos 34 millones de libras y la escalada de precios en el mercado han terminado de encender la operación. El interés por Rogers va camino de convertirse en una puja de alto voltaje.
Un precio de estrella y un contrato blindado
La operación no será barata. Se espera que el traspaso de Rogers supere con claridad los 100 millones de libras, empujado por las cifras que ya se han pagado en este mismo mercado por centrocampistas como Elliot Anderson o Sandro Tonali. El mercado inglés ha vuelto a dispararse y Aston Villa lo sabe.
El club de Unai Emery no solo ha dejado claro que no quiere vender. También está en una posición de fuerza. Rogers firmó en noviembre un nuevo contrato hasta 2031, una extensión que blinda a la entidad de Birmingham y le permite marcar el ritmo de cualquier negociación. Quien quiera al internacional inglés tendrá que pagar al precio más alto.
Mientras tanto, los pretendientes se acumulan. Manchester United, Chelsea y Paris Saint-Germain también siguen de cerca al delantero de 23 años, que viene de una temporada de madurez absoluta: 14 goles y 11 asistencias en 55 partidos con Aston Villa. Números de jugador determinante, no de promesa.
Rogers llegó a Villa Park en 2024 desde Middlesbrough por 16 millones de libras. En apenas dos años ha pasado de proyecto ilusionante a fijo con Inglaterra, donde ya suma 21 internacionalidades. En el último Mundial participó en cinco encuentros y dio la asistencia a Anthony Gordon en la semifinal perdida ante Argentina. Un escaparate global que ha terminado de disparar su cotización.
Arteta mira a la banda izquierda
En el Emirates el plan es claro. Con Martin Ødegaard y Eberechi Eze como piezas creativas por dentro, Arsenal ve en Rogers un arma para el juego exterior. La reconstrucción del lado izquierdo está en marcha: Tzolis está en camino y Leandro Trossard se marcha. Mikel Arteta quiere un perfil capaz de abrir el campo, pero también de aparecer por dentro y sumar goles.
La pregunta es evidente: ¿Rogers es realmente un extremo izquierdo o un mediapunta reconvertido?
Los datos le avalan para el rol de banda. La temporada pasada, alrededor del 45% de sus minutos en la Premier League con Aston Villa llegaron actuando como extremo zurdo. En el sistema fluido de Emery, con Ollie Watkins como referencia y piezas móviles como Emiliano Buendía y John McGinn, Rogers se acostumbró a partir desde fuera hacia dentro, a atacar espacios y a recibir abierto para encarar.
Su carrera cuenta, además, con un historial de versatilidad poco habitual a su edad. Fue extremo en Lincoln City, ejerció como falso nueve y como delantero centro en Middlesbrough, y en la semifinal del Mundial ante Argentina actuó incluso como extremo derecho, desde donde sirvió el pase de gol a Gordon. Cambia de banda, cambia de zona, pero mantiene impacto.
Con 23 años, sigue en una fase en la que se le puede pulir, moldear, exigir nuevos registros. No hay un techo definido. Por eso en Arsenal creen que puede adueñarse de la banda izquierda a medio plazo, sin perder su capacidad para aparecer por dentro y disputar, como ya hizo, el puesto de mediapunta a figuras del calibre de Jude Bellingham en la selección.
Un mercado complejo: Álvarez y Barcola en segundo plano
Rogers no es el único nombre en la agenda del club del norte de Londres, pero sí el que más fuerza ha ganado. Arsenal mantiene el interés en Julián Álvarez, aunque la operación se percibe muy complicada. El entorno familiar del argentino prefiere seguir viviendo en España y el propio jugador tiene como gran deseo unirse a Barcelona. Un muro difícil de derribar.
En paralelo, el club también vigila la situación de Bradley Barcola, de PSG, un futbolista que gusta en el Emirates y también en Liverpool. De nuevo, no se ha producido contacto directo entre clubes, pero se han explorado las condiciones de una posible operación. PSG, de momento, no quiere vender, aunque su planificación en este mercado podría alterar el tablero.
En este contexto, el nombre de Morgan Rogers gana peso cada día. Es caro, está blindado y tiene media Europa mirándole. Pero encaja en el perfil, encaja en la edad, encaja en la idea de juego. Si Arsenal decide ir a por él con todo, la pregunta ya no será cuánto costará, sino si Aston Villa está dispuesto a perder al jugador que ha pasado de promesa a bandera en tiempo récord.
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