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Arsenal desafía a Al-Hilal en la carrera por Iliman Ndiaye

El verano de Al-Hilal acaba de complicarse. El club saudí, decidido a incorporar un nuevo extremo de primer nivel, se ha topado con un rival incómodo y poderoso: Arsenal.

El objetivo es claro y tiene nombre propio: Iliman Ndiaye, internacional senegalés de Everton, uno de los atacantes más cotizados del mercado.

Según el periodista británico Ben Jacobs, el club londinense ya ha realizado una consulta formal por Ndiaye mientras revisa distintas opciones ofensivas antes del cierre del mercado. No se trata de un simple sondeo rutinario: en la cúpula de Arsenal hay verdadera admiración por el perfil del jugador.

Al-Hilal llevaba semanas trabajando en la sombra. El extremo figuraba entre las prioridades marcadas por el cuerpo técnico, que reclama desequilibrio y gol desde banda. El interés era firme, constante, casi exclusivo. Hasta ahora.

La situación contractual de Ndiaye ha abierto la puerta a todos. Everton le puso sobre la mesa una mejora de condiciones, pero el senegalés la rechazó. Ese “no” encendió las alarmas en media Europa y, de paso, en Arabia Saudí. Varias entidades se han sumado a la puja, y el escenario ha cambiado de golpe: ya no se trata solo de convencer al jugador, sino de resistir en una subasta de alto nivel.

La cifra marca el tono de la operación: en torno a 75 millones de libras esterlinas. Una cantidad que lo situaría entre los grandes movimientos del verano, más aún si el pulso final enfrenta directamente a Arsenal y Al-Hilal.

Ahí aparece el matiz que puede inclinar la balanza. Ndiaye ha expresado públicamente su ambición de disputar la UEFA Champions League. Ese deseo otorga a Arsenal una ventaja deportiva evidente en cualquier negociación. El club de Mikel Arteta puede ofrecerle minutos en la máxima competición continental, un escaparate que ningún proyecto saudí puede igualar hoy.

Para Al-Hilal, el reto es mayúsculo. No basta con el músculo económico ni con la promesa de un papel estelar. El club debe construir un relato capaz de competir con el magnetismo de la Champions: un proyecto sólido, competitivo, con nombres, objetivos claros y una hoja de ruta que convenza a un futbolista en plena madurez de que el camino hacia la élite también puede pasar por Riad.

Arsenal, mientras tanto, mide sus pasos. Sabe que cada movimiento eleva el precio y la expectativa, pero también que un jugador de la dimensión de Ndiaye puede marcar diferencias en una temporada larga, exigente y plagada de frentes.

Entre la ambición europea y el nuevo poder económico de Arabia Saudí, el futuro de Iliman Ndiaye se ha convertido en uno de los termómetros del mercado. La pregunta ya no es solo quién pagará más, sino qué sueño pesará más en la decisión final del senegalés.