Logotipo completo Juego Final

Alivio en Anfield: Bradley Barcola solo sufre calambres

Liverpool se llevó una victoria de prestigio ante el Atlético de Madrid (2-1) en Anfield, pero durante unos minutos el marcador dejó de ser la principal preocupación. Todas las miradas se clavaron en Bradley Barcola, el fichaje de 123 millones de libras, cuando se tiró al césped llevándose la mano a la pantorrilla izquierda.

Era el minuto 60. El francés acababa de romper al espacio, otra vez, atacando la espalda de la defensa rojiblanca. De repente, se frenó en seco. Gestos de dolor, los médicos entrando al campo, la grada en silencio. Para un jugador que aún busca su primer gol con la camiseta del Liverpool, la escena olía a pesadilla tempranera de temporada.

Andoni Iraola no disimuló su inquietud. Mientras Barcola abandonaba el campo caminando con cautela, el técnico se acercó y, casi con urgencia, le preguntó si era solo un calambre. El intercambio fue breve, pero revelador. Más tarde, ante las cámaras de TNT Sports, el entrenador confirmó lo que toda la afición quería escuchar: nada grave.

“Han sido solo calambres, sobre todo con Bradley [Barcola]. Le estamos apretando, no ha jugado ni un minuto en pretemporada, pero hoy decidimos pedirle que lo diera todo”, explicó Iraola. “Vamos a ver cómo se recuperan para el próximo partido”.

Un debut exigente y dos ocasiones claras

Barcola fue titular en una noche intensa en Anfield, en un partido que no arrancó bien para los locales. Liverpool se vio por detrás muy pronto: Marcos Llorente atacó el espacio a la perfección tras un pase filtrado de Julián Álvarez y batió a Alisson en el mano a mano para el 0-1.

El golpe despertó al equipo de Iraola, que empezó a empujar con más decisión. Barcola, muy activo entre líneas y atacando los desmarques largos, tuvo en sus botas el gol que habría cambiado su noche. Primero se topó con Jan Oblak, que le negó el tanto con una buena intervención instantes antes de que Dominik Szoboszlai empatara con una definición fría desde el área pequeña.

La segunda oportunidad del francés fue aún más clara: encaró solo, limpio, con todo el campo por delante. Esta vez, ni siquiera hizo falta Oblak. El disparo se marchó desviado, dejando al delantero con un gesto de frustración y a Anfield con un murmullo de incredulidad. El gol tendrá que esperar.

Entre medias, Liverpool ya había dado la vuelta al partido. Alexis Mac Allister firmó el 2-1 con un auténtico misil desde fuera del área, un derechazo que encendió la grada y consolidó la remontada.

Iraola admite su error y celebra la reacción

El duelo también dejó un pequeño ejercicio de autocrítica del técnico del Liverpool. Diego Simeone sorprendió de inicio con un dibujo de cinco atrás, un 5-3-2 que descolocó durante un tramo al conjunto inglés.

“Difícil pedir más. Hemos mostrado carácter. Me encantó la segunda parte. Me siento afortunado de vivir esta atmósfera”, reconoció Iraola, todavía con la adrenalina del partido en el cuerpo.

El entrenador no esquivó responsabilidades por el mal arranque: “Creo que tengo que asumir la culpa del principio porque me sorprendieron un poco tácticamente. Jugaron con cinco atrás, un 5-3-2. Esperábamos algo diferente y tardamos en corregirlo. Después del descanso hicimos un partido mucho mejor, presionamos mejor y creo que hemos sido el mejor equipo”.

La segunda mitad confirmó esa sensación: presión alta, ritmo constante y un Atlético cada vez más hundido atrás. En ese contexto, Barcola fue exprimido al máximo pese a su falta de rodaje. De ahí el susto. De ahí el alivio cuando se confirmó que solo eran calambres.

Liverpool se marcha con una victoria trabajada, un vestuario reforzado por la remontada y una noticia clave: su fichaje estrella está sano. El gol aún no ha llegado. La pregunta es cuánto tardará en hacerlo en un escenario como este.