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Alisson nombrado vicecapitán de Liverpool sin brazalete

Alisson Becker ha sido nombrado nuevo vicecapitán de Liverpool. Un reconocimiento mayor a su peso en el vestuario, a su jerarquía y a sus años de servicio en Anfield. Pero hay un matiz llamativo: aunque es el número dos en la jerarquía, no llevará el brazalete cuando Virgil van Dijk no esté en el campo.

Y la razón no es deportiva. Es reglamentaria.

Un vicecapitán atado por el reglamento

Andoni Iraola, recién aterrizado en el banquillo de Liverpool, confirmó que el brasileño forma parte de su nuevo grupo de líderes, junto a Dominik Szoboszlai y Joe Gomez, ahora el jugador con más antigüedad en la plantilla tras las salidas de Andy Robertson y Mohamed Salah.

Sin embargo, el técnico dejó claro por qué el portero no será quien luzca el brazalete en ausencia de Van Dijk. Las normas de la Premier League establecen que solo el capitán puede dirigirse al árbitro para hablar de decisiones polémicas. Y eso, para un guardameta, se convierte en un problema práctico.

Iraola lo explicó con crudeza: no tiene sentido que un portero recorra todo el campo cada vez que ocurre algo en el área rival. Menos aún en un fútbol cada vez más rápido y controlado al milímetro.

“Le expliqué a Alisson que no va a ser posible que lleve el brazalete porque, con la nueva regla, creo que hay una gran limitación si un portero es el capitán”, reconoció el entrenador. “Si pasa algo en el área contraria, el árbitro tiene que explicar a los capitanes todo lo que está ocurriendo, todas las decisiones”.

La experiencia ya le había dejado una lección. Iraola recordó su etapa en Bournemouth con Neto como capitán. Cada partido obligaba a nombrar de antemano a otro jugador de campo que pudiera ejercer de interlocutor con el colegiado. Un apaño constante. “No es viable”, sentenció.

Szoboszlai, el heredero del brazalete

Alisson, en el club desde 2018 y ya dentro de su último año de contrato, queda así como vicecapitán sin brazalete efectivo. Sobre el césped, el peso de la capitanía cuando falte Van Dijk recaerá casi siempre en Dominik Szoboszlai, elegido mejor jugador de la pasada temporada.

El húngaro emerge como referencia de la nueva era: joven, influyente en el juego y ahora también señalado como líder formal. Joe Gomez completa el núcleo duro, respaldado por su condición de veterano silencioso del vestuario.

Iraola insistió en que no se trata de restar importancia a Alisson, sino de adaptarse a un marco que penaliza a los porteros-capitanes. Por eso se tomó el tiempo de hablar directamente con él, de explicarle la decisión y de dejar claro que su peso interno no se discute.

“Quería que sintiera que le valoramos”, subrayó. “He tenido tiempo, y tendremos más, para conocernos, pero tenía que explicarle también la decisión sobre el brazalete a Ali. Porque es portero y, por desgracia, están poniendo las reglas de una forma que genera muchas desventajas si un guardameta es el capitán”.

Sin Robertson ni Salah, pero sin miedo al vacío

La marcha de figuras como Robertson y Salah abre un hueco evidente en cuanto a experiencia y galones. Años de liderazgo, goles y carácter se han ido del vestuario de golpe. Iraola no lo niega.

“Hemos perdido mucho en términos de experiencia, jugadores de altísimo nivel que han rendido muy bien durante muchos años aquí”, admitió. Para cualquier club sería un golpe. Para Liverpool, un cambio de ciclo.

Pero el técnico no ve un vacío, sino una transición. Apuesta por una generación que pide paso, tanto en minutos como en responsabilidad. “Creo que tenemos muchos jugadores jóvenes dispuestos a asumir esos minutos y preparados para tomar esos roles de liderazgo. En general, estoy muy contento con la actitud de los jugadores en la pretemporada”.

El nuevo Liverpool de Iraola se ordena así: Van Dijk como gran capitán, Szoboszlai como voz principal en el campo cuando falte el neerlandés, Joe Gomez como pilar veterano y Alisson como líder sin brazalete, frenado solo por una regla.

La pregunta ya no es quién lleva el brazalete. Es quién se adueñará del equipo cuando la temporada apriete de verdad.