Adrien Rabiot critica el césped del MetLife Stadium
Francia salió del New York New Jersey Stadium con una victoria sólida, 3-1 ante Senegal en su estreno mundialista. Pero lo que dejó más ruido que el marcador fue el césped. O, mejor dicho, lo que Adrien Rabiot considera que no merece ese nombre.
El centrocampista, de 31 años, fue titular, jugó los 90 minutos y firmó la asistencia para el segundo gol, obra de Bradley Barcola. Cumplió con todo lo que se le pide a un mediocentro de élite. Y justo después, apuntó al verdadero enemigo de la noche: la superficie del MetLife Stadium.
“El césped… ni siquiera sé si se puede llamar así. Se sentía más como un campo artificial, bastante duro y bastante rígido”, lanzó Rabiot, sin rodeos, tras el triunfo francés en Nueva Jersey.
Un Mundial sobre césped provisional
El New York New Jersey Stadium, conocido mundialmente como MetLife Stadium, ha cambiado su habitual superficie artificial por un césped natural temporal para albergar el Mundial. Sobre el papel, una solución lógica. En la práctica, un foco de quejas.
El estadio, casa de los New York Giants y los New York Jets de la NFL, tiene una fama ganada a pulso entre los jugadores de fútbol americano. Su artificial turf ha sido señalado durante años por las graves lesiones sufridas allí. El caso más reciente, en septiembre: el receptor de los Giants Malik Nabers se rompió el ligamento cruzado anterior en ese mismo escenario, alimentando la leyenda negra de la llamada “maldición de MetLife”.
Ahora, con el Mundial en marcha, el debate se traslada al fútbol. El césped provisional debía ser la respuesta. De momento, está generando más preguntas que soluciones.
Vinicius también alza la voz
Rabiot no está solo. Las sensaciones del francés coinciden con las de otra estrella del torneo: Vinicius Junior.
El brasileño ya había criticado el estado del campo tras el 1-1 de su selección ante Marruecos en su debut. Su dardo fue directo a la sequedad del terreno de juego.
“En la segunda parte, con el calor, el césped se seca muy rápido. El partido se vuelve muy lento y no podemos entrar en nuestro ritmo”, explicó el delantero, subrayando cómo la superficie condiciona la velocidad y la calidad del juego.
La queja se repite, con matices: terreno duro, seco, poco flexible. Un campo que frena la circulación del balón y obliga a los jugadores a medir cada apoyo.
Un escenario clave del torneo bajo sospecha
El MetLife no es un estadio cualquiera en este Mundial. Ahí se disputó el estreno de Francia. Ahí se jugará el último partido de la fase de grupos de Inglaterra, frente a Panamá, el 27 de junio. Y ahí está programada la gran cita: la final, el 19 de julio.
Un escenario de 78.576 asientos, imponente, moderno, pensado para los grandes eventos globales. Pero ahora mismo, la conversación no va sobre el espectáculo, sino sobre el suelo que lo sostiene.
Si las críticas se acumulan en la primera semana, la preocupación se dispara pensando en lo que vendrá: más partidos, más desgaste, más calor. Y un título mundial en juego.
Ocho campos temporales, un mismo reto
El MetLife no es un caso aislado. En total, se han instalado ocho céspedes temporales en 16 sedes del Mundial. Entre ellos, el Boston Stadium, donde Escocia abrió su campaña con un trabajado 1-0 ante Haití la semana pasada.
Los escoceses regresarán a ese mismo escenario para su segundo duelo del Grupo C, ante Marruecos, el viernes a las 23:00 (BST). Otro examen para una solución que, por ahora, genera desconfianza entre los protagonistas.
Mientras tanto, el calendario no se detiene en Nueva Jersey. Senegal volverá al MetLife el 22 de junio para enfrentarse a Noruega. Otro partido, otro test para un campo que ya está en el punto de mira de las grandes figuras del torneo.
La pregunta ya no es solo quién levantará la Copa del Mundo en este estadio. Es si, cuando llegue ese día, el césped estará a la altura del trofeo que se disputan.
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