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Ademola Lookman brilla en el estreno del Atlético de Madrid

El Atlético de Madrid abrió la pretemporada con un marcador contundente, 4-1 ante el Getafe, pero el resultado cuenta menos que el nombre propio de la tarde: Ademola Lookman. El delantero nigeriano firmó un doblete en la primera parte y marcó el tono de un estreno que dice mucho de él y algo del equipo de Diego Simeone.

Lookman, aviso de lo que viene

Lookman necesitó poco tiempo para presentarse. Dos apariciones, dos goles, y la sensación de que puede convertirse en una pieza central del ataque rojiblanco en el curso que se aproxima. Sus movimientos entre líneas, su agresividad en el área y la determinación en la definición ofrecieron exactamente lo que Simeone lleva tiempo reclamando para su frente ofensivo: profundidad, pegada y personalidad.

El contexto, eso sí, obliga a matizar. El Getafe compareció con un equipo muy mermado, plagado de jugadores de la cantera y sin el peso competitivo habitual. El 4-1 refleja más la diferencia de jerarquía entre las alineaciones que una superioridad estructural incuestionable. Pero en pretemporada no se buscan sentencias, se buscan señales. Y la de Lookman fue clara.

Un ensayo con tres centrales

Más allá de los goles, el otro foco estuvo en la pizarra. Simeone apostó por un sistema con tres centrales y carrileros largos, un dibujo que lleva tiempo rondando el ecosistema rojiblanco y que vuelve a escena como posible base para la nueva campaña.

En ese esquema, Marcos Llorente tuvo un papel muy marcado, apareciendo con frecuencia en zonas avanzadas, atacando espacios y dando velocidad a las transiciones. Su despliegue encajó bien con la idea de un Atlético más vertical, con recorrido por fuera y llegada desde segunda línea.

El plan también mira de reojo a Alejandro Grimaldo. El nuevo fichaje aún no se ha incorporado a los entrenamientos, pero sus características encajan de forma natural en un sistema que exige a los carrileros vuelo ofensivo, precisión en centros y capacidad para sostener la banda casi en solitario. El dibujo de tres centrales parece diseñado pensando en él, aunque todavía no haya pisado el césped con sus nuevos compañeros.

Si esta estructura se consolidará o quedará como un recurso puntual sigue siendo una incógnita. Simeone probó, observó y tomará nota. La pretemporada está para eso: para equivocarse ahora y acertar cuando cuente.

Una goleada con asterisco

El 4-1 deja buenas sensaciones, pero no engaña a nadie dentro del vestuario. El Atlético contó con buena parte de su bloque principal, pese a las ausencias de quienes aún apuran descanso tras el Mundial 2026. El Getafe, en cambio, tiró de muchos canteranos y pagó la diferencia de experiencia y físico.

En ese contexto, la producción ofensiva rojiblanca se entiende como un paso lógico, no como una revelación. Aun así, los detalles importan. La química en ataque empieza a asomar, la presión alta funciona por tramos y la circulación de balón, sin ser brillante, muestra una base sobre la que construir.

Y en medio de todo, Lookman. Sus dos goles en la primera parte no solo adornan la estadística del día: apuntan a un rol creciente en la delantera a medida que el Atlético afine su plan. En un verano en el que la configuración de la plantilla aún está en marcha, el nigeriano ha lanzado su candidatura con la mejor carta posible: goles.

El marcador se olvidará pronto. El recuerdo que puede perdurar es otro: la sensación de que, con Lookman encendido y un nuevo sistema en pruebas, el Atlético empieza a dibujar una versión distinta de sí mismo. Falta saber si este es solo un boceto veraniego o el primer trazo de la identidad que defenderá toda la temporada.