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Zinedine Zidane nuevo seleccionador de Francia

Zinedine Zidane ya es seleccionador de Francia. Por fin.

La Federación Francesa de Fútbol puso fin a años de rumores y medias palabras con un anuncio seco, rotundo, en su cuenta oficial: “ZINEDINE ZIDANE, NEW [MANAGER] OF THE FRENCH NATIONAL TEAM”. Detrás de esa frase en mayúsculas hay un cambio de era. Didier Deschamps se marcha después de 14 años y un Mundial en la vitrina. Llega el hombre que encarna como pocos la camiseta azul.

Fin de la espera, inicio de una era

Zidane llevaba cinco años fuera de los banquillos desde su salida del Real Madrid en 2021. Cinco años de silencio público, de ofertas rechazadas, de un único objetivo en la cabeza. Hoy lo confesó sin rodeos en su presentación en París: sólo esperaba a Francia.

“Es una gran fuente de orgullo”, subrayó, con la serenidad de quien ya ha estado en la cima y quiere volver. “Siempre lo he dicho: no hay nada más grande que la selección francesa. Es una alegría y, obviamente, un gran orgullo convertirme en el seleccionador de esta selección. También es una responsabilidad”.

No son frases vacías. Zidane conoce la casa desde dentro como pocos: llegó siendo un niño a las categorías inferiores, subió cada escalón y terminó levantando el Mundial de 1998 y el Balón de Oro ese mismo año. Ahora regresa al mismo escudo desde el banquillo, con la misión de reconstruir un equipo tocado por la eliminación en semifinales del último Mundial.

El relevo de Deschamps

Deschamps se marcha tras casi década y media al mando, un ciclo inusual en el fútbol de selecciones. Campeón del mundo en 2018, finalista en 2022, restauró la imagen de Les Bleus tras años convulsos. Philippe Diallo, presidente de la Federación, lo subrayó con claridad: “Durante 14 años llevó a la selección francesa a lo más alto. Restauró la imagen de Les Bleus en el terreno de juego. Es importante que se reconozca su trabajo”.

El relevo no es menor. No se trata sólo de cambiar de entrenador. Es un giro simbólico: del capitán pragmático al genio creativo. De la solidez de Deschamps a la promesa de un fútbol más ambicioso bajo Zidane, uno de los técnicos más respetados del planeta pese a su ausencia reciente de los banquillos.

Un palmarés que impone

La hoja de servicios de Zidane como entrenador habla por sí sola. Tres Champions League consecutivas con el Real Madrid. Dos Ligas. Dos Supercopas de Europa. Dos Mundiales de Clubes. Una colección de títulos que muy pocos pueden igualar.

Ese éxito, sumado a su condición de leyenda como jugador, lo convierte en una figura casi incontestable ante el vestuario francés. No necesita presentaciones. Muchos de los internacionales crecieron viéndolo dominar el mundo con la camiseta azul o decidir finales europeas con el Real Madrid. Ahora lo tendrán frente a frente en Clairefontaine.

Zidane lo sabe y no se esconde. “Tengo grandes ambiciones para la selección francesa”, admitió. “Sólo quería esto después de mi experiencia en el Real Madrid. Lo sé desde niño. Empecé en los equipos juveniles, pasé por todas las etapas hasta llegar a la absoluta, la cima. Lo único que me motiva es poder trabajar para este equipo y verlo seguir ganando”.

Cinco años de espera, una sola idea

Durante su retiro del banquillo, Zidane recibió propuestas de todo tipo. Clubes grandes, proyectos millonarios, retos inmediatos. Los rechazó. Hoy explicó por qué: “Estoy realmente feliz. Estoy listo para el desafío, me motiva. La única cosa que quería hacer después de mi experiencia en el Real Madrid era dirigir a Francia. Rechacé ofertas para ser seleccionador de Francia”.

No es una frase menor. Habla de compromiso, pero también de presión. Cuando alguien renuncia a todo por un único destino, el margen de error se estrecha. Zidane asume ese peso con naturalidad. Conoce el ruido que acompaña a cada paso de la selección. Lo vivió como jugador. Lo gestionó en el Real Madrid, donde cada semana era un examen.

Objetivo: Euro 2028

El nuevo seleccionador ya mira a la próxima gran cita: la Eurocopa 2028 en Reino Unido e Irlanda. Tendrá tiempo para moldear el equipo, ajustar jerarquías, decidir qué hacer con una generación que mezcla estrellas consagradas y talentos emergentes.

La herencia de Deschamps es poderosa: un bloque competitivo, acostumbrado a jugar finales. Pero también deja preguntas abiertas. ¿Qué estilo propondrá Zidane con Francia? ¿Se acercará al pragmatismo eficaz que mostró en el Real Madrid o buscará un fútbol más dominante con la enorme riqueza técnica que ofrece el fútbol francés actual?

Lo que no admite debate es el listón. Francia parte, otra vez, entre las grandes favoritas a todo. Con un seleccionador que ya sabe lo que es ganar en los escenarios más exigentes, como jugador y como entrenador.

En el escenario de su presentación, Zidane tuvo un recuerdo para quienes lo formaron: “Hoy tengo un pensamiento especial para todos mis entrenadores”. No es un detalle menor. El chico que aprendió a jugar en los campos de barrio vuelve ahora como jefe de todo el proyecto. La vuelta completa de un círculo perfecto.

Francia cambia de guía, pero no de ambición. Con Zidane al mando, el desafío ya no es sólo ganar. Es decidir de qué manera quiere dominar la próxima década del fútbol mundial.