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Xabi Alonso: De salvar al Bayer Leverkusen a conquistar Europa

Cuando el árbitro señaló el final en el BayArena aquel 18 de mayo de 2024, Xabi Alonso no solo cerró un partido. Cerró una era y abrió otra. En su segundo trabajo como entrenador, el primero al frente de un equipo sénior, el técnico de 44 años se grabó para siempre en la historia del fútbol alemán.

Su Bayer Leverkusen se convirtió en el primer equipo en la historia de la Bundesliga en completar una temporada entera sin perder. Invicto. Intocable. Un hito que golpea con fuerza en un club acostumbrado a las bromas crueles. Durante años, en Alemania se habló de Neverkusen, un apodo que ridiculizaba la incapacidad del club para levantar un gran título desde 1993. Treinta y un años después, el chiste cambió de bando: nació el Neverlusen. Y el responsable tenía nombre y apellido.

Xabi, sin embargo, no lo celebró como una conquista personal. En cuanto terminó el partido ante el Augsburg, giró sobre sí mismo y se lanzó hacia su cuerpo técnico. Compartió abrazos, sonrisas, gritos. Nada de poses. Nada de héroes solitarios. El protagonista de la gesta se empeñó en difuminarse.

De salvar a un 17º a conquistar Europa

Cuando Alonso aterrizó en Leverkusen en octubre de 2022, el equipo ocupaba el puesto 17 de la Bundesliga. Zona de pánico. El propio técnico avisó entonces de que iba a desempeñar un “papel importante”. Ni él, con toda su ambición, podía imaginar hasta dónde llegaría su impacto en el BayArena.

El milagro no pasó desapercibido. Los gigantes de Europa tomaron nota. Y para Alonso, el siguiente paso se redujo pronto a dos camisetas que marcaron su carrera como futbolista: Real Madrid o Liverpool.

Los Reds le querían en el verano de 2024 para suceder a Jürgen Klopp. El club buscaba continuidad en la exigencia, pero con un rostro nuevo. Alonso decidió quedarse un año más en Leverkusen. Defendió que era “el lugar adecuado para desarrollarse como entrenador”. Tenía un proyecto, un grupo y una idea. No estaba listo para cortar el cordón.

En paralelo, sin hacer ruido, su hoja de ruta ya estaba dibujada. El siguiente destino: el Santiago Bernabéu, 12 meses después. Xabi llegó al Real Madrid al inicio del curso 2025/26. Uno de los banquillos más expuestos del planeta. Uno de los menos pacientes. Duró menos de ocho meses.

Cuando en enero se anunció su salida de los blancos, las miradas se giraron de inmediato hacia Inglaterra. Liverpool hervía. La afición empezaba a cuestionar a Arne Slot tras una defensa del título de Premier League muy por debajo de las expectativas. El club, sin embargo, decidió aguantar. La cúpula de Anfield mantiene la fe en el técnico, al menos hasta final de temporada, y las informaciones apuntan a que quieren darle otra oportunidad el próximo curso y respaldarle en el mercado de verano.

Chelsea ve la puerta abierta

En ese escenario, algo cambió. Liverpool y Chelsea se han cruzado en varios duelos de mercado en los últimos años: Moisés Caicedo, Romeo Lavia, más recientemente Jeremy Jacquet. Esta vez, pese a la conexión sentimental evidente entre Alonso y Anfield, el camino parece despejado para los de Stamford Bridge.

Desde la perspectiva del club londinense, es casi un golpe de suerte. Un entrenador joven, con una identidad clara, que encaja con lo que BlueCo busca en el banquillo. Fuentes cercanas aseguran que ya ha habido conversaciones entre Chelsea y el entorno de Alonso. El objetivo: cerrar una incorporación antes de que arranque el Mundial el mes que viene.

El plan incluye respaldo. Chelsea está dispuesto a darle poder y recursos en verano. La plantilla necesita una reconstrucción profunda tras una campaña muy pobre en la Premier League. Si le entregan las llaves del proyecto, en el oeste de Londres se imaginan el inicio de una etapa realmente ilusionante.

El tablero de Xabi: flexibilidad, presión y talento

El perfil futbolístico de Alonso encaja con ese discurso ambicioso. Es un técnico tácticamente flexible, moldeado por años al lado de algunos de los mejores entrenadores del mundo, entre ellos Pep Guardiola en el Bayern Munich. En Leverkusen apostó de forma recurrente por un 3-4-2-1, con carriles amplios, centrales que se atreven con balón y mediocampistas capaces de sostener un ritmo feroz de presión tras pérdida. Quería un equipo expansivo con la pelota y dispuesto a “correr por el fuego” para recuperarla.

En ese ecosistema floreció de manera especial Florian Wirtz. Durante la temporada invicta, el internacional alemán —hoy en Liverpool— firmó 18 goles y 20 asistencias en 49 partidos oficiales. Un registro de estrella absoluta. En su primer año en la Premier League, ya como jugador red, Wirtz no ha logrado replicar ese impacto. Es una de las razones por las que buena parte de la grada de Anfield sueña con ver a Alonso en su banquillo este verano.

El propio técnico explicó una vez su manera de tratar a los futbolistas creativos: “Solo tengo que apoyar ese talento, y necesito crear jugadores que le ayuden a brillar y a mostrar ese talento, porque si no proporcionas esa sostenibilidad, ese talento no será consistente”. Nada de encorsetar al genio. Hay que rodearlo bien.

En Londres, esas palabras resuenan con un nombre muy concreto: Cole Palmer. El inglés ha sufrido esta temporada. Las lesiones han pesado, sí, pero también la sensación de no disponer de toda la libertad que necesita para decidir partidos desde zonas interiores. Su mejor versión en Stamford Bridge apareció con Mauricio Pochettino, cuando el técnico le dio margen para expresarse sin corsé.

La idea de un Alonso potenciando a Palmer, como hizo con Wirtz, enciende la imaginación de los aficionados del Chelsea.

Un invicto construido desde atrás

No todo fue brillo ofensivo en aquel Leverkusen histórico. El equipo también se sostuvo en una estructura defensiva casi inquebrantable. En la Bundesliga 2023/24, el conjunto de Alonso encajó solo 24 goles. Nadie se acercó. El segundo mejor registro fue el de Stuttgart, con 39 tantos recibidos. Una diferencia brutal.

Sir Alex Ferguson dejó una frase que Alonso comparte: “Un buen ataque te gana partidos, pero una buena defensa te gana títulos”. El técnico español lo dejó claro durante su etapa en Madrid: “La defensa es una parte fundamental de nuestra identidad. La defensa gana títulos”. Lo demostró en Alemania con números.

El contraste con el Chelsea actual es sangrante. El equipo ya ha recibido 49 goles esta temporada, seis más que en toda la 2024/25, y aún le quedan dos jornadas. Solo ocho clubes de la Premier han encajado más. Enzo Maresca y Liam Rosenior, ambos en su momento, lamentaron públicamente los errores defensivos del equipo. Es una herida abierta que el club debe cerrar antes de hablar seriamente de competir por el campeonato.

Desde los despachos ya se ha trazado una prioridad: fichar un central titular en el próximo mercado. La idea es que el nuevo entrenador —sea Alonso u otro— participe de forma directa en esa decisión. Para Xabi, ese punto puede ser decisivo. Si Chelsea limita la capacidad de influencia del técnico en la planificación deportiva, el excentrocampista de la selección española podría pensárselo dos veces antes de aceptar el reto de Stamford Bridge.

Un paso que puede marcar una carrera

Alonso llega a este cruce de caminos con un prestigio intacto. El paso fugaz por el Real Madrid se interpreta más como un episodio dentro del “madhouse” blanco que como un fracaso personal. El contexto del club, capaz de devorar incluso a los entrenadores más laureados, le ha concedido una especie de indulto colectivo.

Su próxima elección, sin embargo, puede definir el siguiente tramo de su carrera. Necesita un lugar donde su idea tenga tiempo, donde el proyecto no tiemble al primer bache. Y ahí aparece la gran incógnita: el historial de BlueCo con sus entrenadores. La rotación constante en el banquillo del Chelsea en los últimos años invita a la prudencia. Cualquiera en su posición se lo pensaría.

Aun así, las señales apuntan en una dirección clara. Alonso quiere volver a los banquillos este verano. BlueCo, por su parte, confía en que el proyecto de Stamford Bridge llegue en el momento perfecto para seducir al ídolo de Anfield.

La pregunta ya no es si Xabi Alonso está preparado para un gigante de la Premier. La verdadera cuestión es si Chelsea está preparado, por fin, para sostener de verdad a un entrenador como él.