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Tottenham sigue sin marcar: otro empate sin goles

Tottenham Hotspur sigue mirando al marcador con la misma frustración: tres jornadas de Premier League, ningún gol, ninguna victoria. Esta vez, el bloqueo llegó en casa, ante un Everton ordenado que resistió sin excesivos apuros y se llevó un 0-0 que sonó a déjà vu en el norte de Londres.

El ambiente en el estadio fue pasando de la expectación al murmullo. Cada ataque que moría en nada, cada centro sin remate, cada disparo que no llegaba, iba cargando de ansiedad a la grada. El equipo empujó, sí, pero sin colmillo. Y las notas individuales lo reflejan.

Kinsky se salva, la defensa cumple sin sobresaltos

Antonin Kinsky vivió una tarde engañosa. Poco trabajo sostenido, pero un par de acciones que pudieron costar caro. Respondió bien a una falta peligrosa de James Garner, con una parada sólida, pero casi se complica el partido regalando el balón a Kiernan Dewsbury-Hall en la salida. Se redimió con otra intervención salvadora. Partido correcto, con un susto innecesario: 6.

En la derecha, Archie Gray fue de lo más valiente del equipo. No se limitó a cerrar su banda: se soltó, rompió líneas con conducciones agresivas y dio algo de vida al ataque cuando el juego se atascaba por dentro. Energía y personalidad: 7.

Jan Paul van Hecke tuvo su momento en el área rival con una ocasión temprana en el segundo palo que pedía más precisión. Atrás, se mostró sereno, sin errores graves, pero sin destacar: 6.

Micky van de Ven vivió una tarde relativamente plácida. Everton apenas inquietó y el central respondió con sobriedad, sin necesidad de grandes alardes: 6.

Por la izquierda, Andrew Robertson impuso jerarquía. Sujetó a Brennan Johnson con autoridad, le negó espacios y, cuando pudo, soltó esas arrancadas tan características que estiran al equipo y dan aire al ataque. No desbordó el partido, pero fue un foco constante de fiabilidad: 7.

Un medio que toca, pero no rompe

En el centro del campo, Rodrigo Bentancur volvió a ser el metrónomo. Control, calma, pases sencillos pero útiles, siempre bien perfilado para recibir. Dio continuidad al juego, aunque sin encontrar el pase que rompiera el muro rival: 6.

A su lado, Sandro Tonali dejó destellos, controles limpios, cambios de orientación con clase. Chispazos de calidad, sí, pero todavía lejos de dominar el partido como se espera de un centrocampista valorado en 100 millones. Correcto, sin ser decisivo: 6.

Savio fue una de las pocas chispas en ataque. En la derecha, encaró, amagó, dejó ver velocidad y desborde. Durante buena parte del primer tiempo pareció el jugador más capaz de desequilibrar, pero su influencia se fue diluyendo con los minutos. Buen inicio, final apagado: 7.

Mateus Fernandes, en cambio, dejó mucho menos. Se ofreció poco, pesó poco y apenas generó peligro. Su disparo desde fuera del área fue recibido con aplausos irónicos, más por el simple hecho de ver a Tottenham tirar a puerta que por la ocasión en sí. Necesita dar un paso adelante: 5.

Delantera sin filo y cambios sin premio

Omar Marmoush trabajó, presionó, corrió. Esfuerzo, sí. Impacto real, muy poco. No encontró espacios ni conexiones claras con el resto del ataque: 5.

Dominic Solanke, en su primera titularidad liguera del curso, evidenció la falta de ritmo. Llegó tarde a duelos, le costó imponerse a los centrales y apenas ofreció peligro en el área. Partido espeso, de futbolista todavía falto de chispa competitiva: 4.

Desde el banquillo, Mohammed Kudus entró en el minuto 63 por Fernandes, pero casi no logró aparecer. No encontró su sitio entre líneas ni consiguió girar al Everton. Partido gris: 4.

Lucas Bergvall, también desde el 63 por Bentancur, sí intentó cambiar el guion. Se volcó hacia adelante, buscó centros tensos y, en una de las pocas acciones realmente peligrosas de Tottenham, rozó el gol con un disparo final que levantó a la grada. Intento serio de agitar el partido: 6.

Mathys Tel, sustituyendo a Solanke, dejó un par de conducciones interesantes, con desborde y atrevimiento, pero sin culminar ninguna jugada clara. Buenas intenciones, poca concreción: 5.

James Maddison entró en el 77 por Marmoush, demasiado tarde para imponer su influencia habitual. Apenas tuvo tiempo para tomar el mando del juego.

Tosin Adarabioyo apareció en el 85 por Gray, ya en los últimos compases, sin margen para dejar huella.

En el banquillo se quedaron sin minutos Dubravka, Davies, Gallagher y Senesi, testigos de otro empate sin goles que deja una pregunta incómoda flotando en el aire: cuánto tardará este Tottenham en parecer un equipo capaz de traducir su esfuerzo en algo tan básico como un gol.