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Tottenham enfrenta desafíos sin Porro y Udogie

Los aficionados del Tottenham recibieron un jarro de agua fría el sábado por la tarde. Cuando aparecieron las alineaciones oficiales para la visita del Everton, dos nombres brillaban por su ausencia: Pedro Porro y Destiny Udogie.

Ambos habían sido titulares en el frustrante 0-0 del fin de semana anterior ante Nottingham Forest. Esta vez, ni rastro de ellos en la lista del Tottenham Hotspur Stadium. Ni banquillo, ni minutos gestionados. Nada. Las preguntas no tardaron en dispararse.

De Zerbi no se esconde: “No quiero correr riesgos”

Ya el viernes, en la rueda de prensa previa, Roberto De Zerbi había dejado entrever el problema. No habló de grandes lesiones, pero sí de un límite que no piensa cruzar.

«Porro sintió un pequeño problema muscular, tenemos que ver mañana si está disponible o no, pero en este momento no quiero correr ningún riesgo. Lo mismo con Udogie», explicó el técnico italiano, directo y sin rodeos.

El entrenador detalló que el desgaste acumulado ha pasado factura a su lateral derecho. La carga internacional de Pedro Porro, con un Mundial largo a sus espaldas, forma parte del contexto.

«Porro y Udogie son jugadores similares porque Pedro jugó un Mundial, un Mundial largo, y ya sabíamos que después del Mundial podría ser una gestión complicada para él», apuntó De Zerbi, subrayando que el calendario no perdona.

El caso de Udogie tampoco admite descuidos. Su historial reciente en el norte de Londres obliga a la prudencia. El italiano ha vivido demasiado tiempo entre camillas y gimnasio, y en el club no quieren revivir la pesadilla de la temporada pasada.

«Para Udogie, la temporada pasada sufrió muchas lesiones, jugó 60 minutos en Nottingham y tenemos que gestionar también a Destiny de la mejor manera posible», añadió el entrenador, dejando claro que el plan pasa por proteger a sus laterales, aunque eso suponga asumir riesgos deportivos a corto plazo.

Un vestuario exigente y un fichaje que no se esconde

El golpe defensivo llega en un momento delicado, con el equipo aún sin conocer la victoria en el arranque de la temporada. Pero dentro del vestuario no se habla de dudas, sino de exigencia. Ahí aparece la figura de Matheus Fernandes.

El fichaje veraniego, tasado en 85 millones de libras, ha sido claro sobre el nivel que se respira en el grupo y sobre por qué eligió este proyecto bajo el mando de De Zerbi tras su etapa en West Ham, pese al interés de Manchester United.

«Creo que puedo ser un jugador mucho mejor que el de la temporada pasada», aseguró el internacional portugués. «Si miras la plantilla, es un gran equipo con grandes jugadores, jugadores importantes, jugadores con experiencia, jugadores con mucha calidad. Cuando juegas con mejores jugadores, creo que juegas mejor. Así que creo que puedo ser mucho mejor».

Su discurso encaja con la idea del técnico: paciencia cero con la complacencia, pero tolerancia total con las decisiones que protegen el físico de sus hombres clave. El mensaje es claro: el proyecto es a largo plazo, aunque el presente duela.

Archie Gray y Robertson, al foco sin red

Con Porro y Udogie fuera de combate, el foco se giró de inmediato hacia dos nombres: Archie Gray y Andy Robertson. Dos perfiles muy distintos, una misma responsabilidad: sostener al equipo por fuera, atrás y adelante.

Gray, el adolescente versátil que llegó desde Leeds United, ha ido saltando de posición en posición desde su fichaje. Interior, lateral, mediocentro… siempre disponible, siempre útil. Esta vez, el reto era otro: lidiar con los extremos físicos del Everton, un examen de Premier League en toda regla para un futbolista que aún está escribiendo las primeras líneas de su carrera en la élite.

En el otro costado, el contraste: experiencia pura. Andy Robertson, curtido en noches grandes y en escenarios de máxima tensión, recibió la misión de replicar los movimientos que suelen definir a Udogie. Inversiones hacia dentro, rupturas por fuera, presencia constante en el último tercio.

Sin sus dos laterales titulares, el Tottenham se vio obligado a improvisar una nueva estructura por las bandas. De Zerbi eligió el camino más arriesgado: confiar en un joven que todavía está aprendiendo el oficio y en un veterano que conoce de memoria la exigencia de la liga.

La pregunta ahora no es solo cuándo volverán Porro y Udogie, sino cómo responderá este Tottenham mientras tanto. Porque las temporadas no esperan a nadie, y los puntos que se escapan en septiembre pesan igual en mayo.