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Regreso de Kroupi y el reto ante un Manchester United herido

Marco Rose viaja a Manchester con una noticia que cambia el ánimo del vestuario: el máximo goleador del curso pasado, Junior Kroupi, está listo para entrar en escena por primera vez esta temporada. Superada la lesión en el pie que sufrió en la pretemporada en Austria a finales de julio, el técnico ya tiene un plan claro para él.

«La idea es llevarlo con nosotros a Manchester y darle algunos minutos», explicó el entrenador, decidido a reenganchar cuanto antes a un futbolista que le dio muchísimo el año pasado.

Kroupi, el que cambia el juego

Rose no se limitó a confirmar su vuelta. Describió el impacto de Kroupi en los entrenamientos con una mezcla de admiración y cercanía. El delantero, de 20 años, no solo aporta goles; altera el ritmo de todo lo que le rodea.

«Es un tipo divertido. Le quiero mucho. Tiene una buena actitud. Es un jugador especial», subrayó el técnico, antes de remarcar que el club quiere protegerle: «Tenemos que cuidarle y él tiene que cuidar sus próximos pasos».

Lo que pasa cuando entra en acción, según Rose, es evidente para cualquiera que comparta campo con él. «Cuando entrenamos, cambia cada rondo en el que participa. Cambia cada sesión de 5 contra 5 más comodín cuando él es el comodín. Es simplemente otro juego entonces». Una declaración clara: con Kroupi, el nivel sube y el ritmo se acelera.

Un United bajo presión… pero peligroso

Al otro lado espera un Manchester United golpeado. Llega de una dura derrota por 4-1 ante Como en la Champions League, con el ruido creciendo alrededor del club y las dudas multiplicándose. Para muchos, el contexto ideal para sorprender en Old Trafford. Para Rose, una trampa.

«No debería afectarnos a nosotros ni a nuestro trabajo», advirtió. «Escucho las voces y el ruido alrededor del club, pero no sé si eso nos ayuda, porque parece que ahora todo el mundo en Manchester sabe qué hacer y cómo hacerlo».

Lejos de confiarse, el técnico anticipa una reacción feroz del rival: «Creo que van a estar enfadados, van a ser intensos. Tenemos que afrontarlo, hacer un partido abierto y, al final, queremos ganarlo». Sin medias tintas.

Rose fue más allá, apuntando a ese punto crítico en el que un gigante herido deja de tener miedo: «Siempre se llega a un momento en el que ya no tienes nada que perder, a veces como entrenador, como club, como jugadores. Por eso siempre es difícil». Un United sin red de seguridad puede ser más peligroso que uno cómodo.

Competencia interna y rotación medida

La visita a Manchester llega justo después de un sólido 3-0 en Europa League ante AC Milan, una actuación que ha encendido la pelea interna por un puesto en el once. Preguntado por cómo afectará ese triunfo a su elección de equipo, Rose respondió con ironía y claridad.

«No será tan difícil porque solo puedo jugar con 11 jugadores: un portero y otros diez, y voy a elegir a 11», soltó, antes de remarcar lo que más le interesa ahora mismo: «Estoy bastante contento de ver que todos quieren demostrar que pertenecen a este equipo, y eso es lo único que exijo».

La gestión de esfuerzos se vuelve clave en un calendario saturado. Rose no esconde que habrá rotaciones, pero las presenta como una oportunidad, no como un castigo: «Si rotas y quizá no juegas el domingo, entonces juegas el miércoles contra Aston Villa en la Carabao Cup. Tenemos tantos partidos y suficiente tiempo para dar a todos la oportunidad de jugar».

El mensaje es nítido: nadie tiene el puesto garantizado, pero todos están en la pelea. Kroupi regresa, el United arde por dentro y el calendario aprieta. El escenario está montado. Ahora falta saber quién se atreverá a mandar en el caos de Manchester.