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Racing Santander establece cláusula de 13,7 millones para Jorge Salinas

Racing Santander ha dibujado una línea roja muy clara alrededor de Jorge Salinas. El joven defensa, en el radar de Manchester United y Barcelona, solo abandonará el club si algún pretendiente deposita íntegramente su cláusula de rescisión: 13,7 millones de libras. Nada de rebajas. Nada de negociaciones creativas. O se paga todo, o no hay trato.

A sus 19 años, Salinas se ha convertido en uno de los nombres más comentados del mercado en su posición. Su crecimiento ha sido tan rápido como evidente y en Europa ya no se le mira como una promesa lejana, sino como un proyecto serio de defensor para la élite. Entre los que han tomado nota, dos gigantes: Barcelona y Manchester United.

El primer movimiento lo intentó el club azulgrana. Según las informaciones, Barcelona presentó una oferta ligeramente superior a los 5 millones de libras. En Santander, la respuesta fue fulminante: no. Ni duda, ni espera. El club remitió de inmediato a los catalanes a la cláusula de rescisión del jugador. Quien quiera a Salinas, que venga con los 13,7 millones preparados.

Desde España, el medio Mundo Deportivo detalla que el director deportivo del Racing, Chema Aragón, ha sido tajante en privado y en público: o se paga la cláusula o se pierde la oportunidad de firmar al defensa. Al mismo tiempo, reconoce que, si aparece una gran estrella con ese dinero sobre la mesa, el margen de maniobra del club es prácticamente inexistente. Esa es la realidad de un equipo como el Racing frente a los colosos del continente.

Mientras tanto, el nombre de Manchester United se mantiene muy cerca del de Salinas. El club inglés ha seguido al futbolista este verano y ve en él algo más que un simple parche. Su versatilidad seduce: puede actuar como central y también como lateral izquierdo, un perfil especialmente valioso en la plantilla actual de Old Trafford.

En ese costado, Luke Shaw es hoy el único lateral izquierdo puro de la plantilla. Viene de disputar todos los partidos de la pasada Premier League, pero su historial de lesiones sigue siendo un aviso constante. Salinas encajaría como un respaldo inmediato para Shaw y, a la vez, como una alternativa para Lisandro Martínez, otro futbolista marcado por problemas físicos en las dos últimas temporadas. Un mismo fichaje para tapar dos posibles agujeros.

El mercado, sin embargo, no ofrece solo la opción de Salinas. En la agenda de Manchester United también figura Lewis Hall, de Newcastle United. Pero ahí el muro parece aún más alto: en St James’ Park lo consideran intocable y no contemplan su salida esta temporada. Un mensaje tan claro como el del Racing, pero en sentido contrario: Hall no se toca.

Otra pieza que gusta es Giorgio Scalvini, de Atalanta. El italiano comparte varias características con Salinas: puede jugar como central, como lateral izquierdo e incluso como centrocampista. Ese tipo de futbolista híbrido, capaz de sostener varias estructuras tácticas, cotiza al alza en el fútbol moderno. Chelsea también está atento a su situación, y ojeadores de Manchester United siguieron de cerca su actuación en el último amistoso de pretemporada de Atalanta.

Mientras se mueven estas fichas en defensa, Manchester United ha puesto gran parte de su energía en reforzar el centro del campo. Youri Tielemans, procedente de Aston Villa, y Andrey Santos, desde Chelsea, ya han llegado para dar más músculo y criterio a la medular. Los nombres de Aurelien Tchouameni y Manu Kone, de Roma, siguen sonando alrededor del club como posibles objetivos para completar esa reconstrucción.

En este contexto, la postura del Racing con Jorge Salinas cobra aún más peso. No se trata solo de un joven talento español al alza; es un futbolista que encaja en varias necesidades tácticas de un gigante en plena reestructuración. Y cuando un perfil así aparece en el mercado, los precios dejan de ser amables.

Ahora la pelota está en el tejado de Manchester United y del resto de pretendientes. El mensaje de Santander ya está escrito: quien quiera a Salinas, que pague lo que marca la cláusula. La pregunta es quién se atreverá a dar ese paso antes de que otro grande se adelante.