Premiership escocesa: Hearts y Celtic en la lucha final
El país entero habla del desenlace de la Premiership escocesa. En los chats, en la oficina, en el bar, en la radio. Todos hacen cuentas, todos imaginan escenarios. Menos los protagonistas.
Con Rangers ya descartado matemáticamente tras tres derrotas seguidas, el título se ha convertido en un duelo a dos: Hearts contra el campeón defensor, Celtic. Edimburgo contra Glasgow. Historia contra costumbre.
Hearts, a un suspiro de la eternidad
El cálculo es sencillo, el peso no tanto: Hearts será campeón de Escocia por primera vez desde 1960 si gana a Falkirk y Celtic cae en el campo de Motherwell el miércoles. Sesenta y cuatro años de espera comprimidos en noventa minutos… y en otro partido a kilómetros de distancia.
Cualquier otra combinación de resultados y el título se decidirá el sábado, en Parkhead, en un cara a cara directo entre los dos primeros. Un final que huele a clásico, a algo grande.
Derek McInnes, sin embargo, se niega a entrar en la euforia colectiva. El técnico de Hearts baja el volumen cuando el país lo sube.
«Simplemente he asumido que Celtic va a ganar el partido», admitió el martes. «Tengo en la cabeza que vamos a llegar al último encuentro».
No es falsa modestia. Hearts ha sido líder durante buena parte de esta campaña absorbente, pero el terreno que pisa ahora el club de Tynecastle es completamente nuevo. Hace más de 40 años que nadie fuera de Celtic o Rangers conquista la máxima categoría escocesa: el último en romper el duopolio fue el Aberdeen de Sir Alex Ferguson en 1985.
McInnes sabe lo que significaría.
«Entiendo todo ese tipo de comentarios», reconoció. «Es bonito escuchar que ‘Hearts puede ganar la liga en Tynecastle’ porque no sé cuánta gente ha podido decir eso en su vida.
»Pero lo más probable es que, si queremos ganar la liga, tengamos que ganar los dos partidos o, como mínimo, sumar cuatro puntos en los próximos dos encuentros.
»La charla con el equipo será solo sobre este partido, sin distracciones».
Nada de soñar despiertos. Primero, Falkirk. Lo demás, prohibido.
Shankland, el capitán que sostiene el pulso
En el césped, la figura que simboliza este Hearts competitivo es Lawrence Shankland. El capitán viene de marcar el gol de la victoria ante Rangers y el empate frente a Motherwell en los dos últimos encuentros. Goles que no solo suman puntos; sostienen la fe.
El delantero de la selección escocesa no oculta la tensión, pero tampoco la teme.
«Habrá nervios, es totalmente normal cuando estás en esta posición», admitió. «Se trata simplemente de controlarlos.
»Durante toda la temporada hemos manejado eso muy bien. Eso tiene que continuar. Tiene que haber ese nivel de calma para poder hacer tu trabajo correctamente».
Nervios sí, pánico no. Esa es la línea que Hearts no puede cruzar si quiere rematar una temporada que ya es histórica, aunque aún no tenga medalla.
Celtic, el viejo campeón que no se rinde
Al otro lado está Celtic, un club y un técnico que conocen este escenario de memoria. Martin O’Neill, entrenador interino pero figura de peso en la historia reciente del club, ya ha ganado tres ligas con los de Glasgow. Sabe cómo huele una persecución, cómo se juega un sprint final.
Ha tomado a un campeón dañado tras el breve y fallido paso de Wilfried Nancy y lo ha devuelto a una posición que a principios de abril parecía lejana. Antes del parón internacional, la derrota en Tannadice los dejó a cinco puntos de Hearts con siete partidos por jugar. Hoy, después de cinco victorias consecutivas, la desventaja es de solo uno.
El margen de error desapareció y el equipo respondió.
«Desde hace semanas, especialmente después del partido en Dundee United, saben que no hay espacio para errores», explicó O’Neill sobre sus jugadores. «Es difícil mantener eso en cada encuentro, porque habrá un partido en el que domines, no marques en ese periodo, y el otro equipo salga a la contra y se ponga 1-0 arriba».
Ahí se juega la liga: en ese instante en que dominas, no marcas y dudas. Celtic, de momento, ha resistido ese vértigo.
O’Neill, igual que McInnes, se niega a mirar más allá del miércoles.
«Solo podemos mirarnos a nosotros mismos e intentar ganar el partido», subrayó. «Luego el fin de semana se cuidará solo.
»Hemos recorrido un largo camino hasta aquí. Nos gustaría que todo se decidiera en el último partido».
No hay discursos épicos, solo una certeza: Celtic quiere arrastrar a Hearts hasta Parkhead con el título aún en juego. Hearts quiere llegar a Glasgow con el trofeo casi en las manos o, quién sabe, ya en el autobús.
El país cuenta las horas. Ellos, los que mandan en el césped y en el banquillo, insisten en contar solo el próximo pase, el próximo duelo, el próximo disparo. Una liga entera comprimida en dos noches. ¿Quién parpadeará primero?
Podría interesarte

El penalti que cambió el destino de Celtic y Hearts

Neymar y su chaqueta verde-amarilla: un mensaje para la selección

Barcelona tropieza en Vitoria y pierde el récord

El enigma de Kyogo en Birmingham: de fichaje ilusionante a incógnita

PSG conquista su quinto título consecutivo de Ligue 1

Fichajes que transformaron la WSL: Nnadozie, Shaw y más
