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El nuevo orden en Old Trafford: poder y ambición

Manchester United entra en un verano decisivo con una mezcla explosiva: un proyecto deportivo remozado, un mercado que se promete agresivo y un entorno directivo salpicado por acusaciones de alto voltaje lejos del césped.

Mientras Omar Berrada dibuja un plan para devolver al club a la cima de la Premier League en un plazo de dos años, el verdadero peso silencioso del vestuario se llama Steve Holland. Y alrededor de ellos, nombres, cifras y conflictos marcan el pulso de un United que quiere volver a mandar.

Ratcliffe, en el ojo del huracán

Lejos de Old Trafford, pero muy cerca del poder, Sir Jim Ratcliffe se ve envuelto en una tormenta judicial que golpea de lleno a su imagen.

Según documentos del Alto Tribunal, Sir Ben Ainslie, leyenda olímpica y patrón del equipo Athena Racing, asegura haber recibido una amenaza del entorno de Ratcliffe: o entregaba los activos y la propiedad intelectual de su equipo, o se exponía a un mensaje tan brutal como “te quemamos la casa”. La supuesta advertencia habría llegado a través de Jean-Claude Blanc y Rob Nevin, director ejecutivo y presidente de Ineos Sport, en la oficina de Ainslie en Barcelona en octubre de 2024, horas antes de que el regatista británico intentara hacer historia en la America’s Cup ante Nueva Zelanda.

Ratcliffe, valorado en más de 13.500 millones de libras, había invertido millones para impulsar el proyecto Athena Racing. La relación se rompió el año pasado y el ahora copropietario del United presentó en abril una demanda para forzar a Ainslie a devolver el barco de 180 millones de libras construido para la campaña de la America’s Cup 2024. Un pulso millonario que dibuja el estilo de quien ahora influye en la política deportiva de Old Trafford.

El plan Berrada: gastar, pero con cicatrices recientes

En Manchester, Omar Berrada no esconde la ambición. El director ejecutivo del club sostiene que el United está “en un buen lugar” para conquistar la Premier League en un plazo de dos temporadas, con 2028 como horizonte simbólico: el año del 150º aniversario del club y el objetivo declarado de lograr la 21ª liga.

La idea es clara: repetir la plantilla del verano pasado. Entonces el United gastó más de 200 millones de libras en Matheus Cunha, Bryan Mbeumo, Benjamin Sesko y Senne Lammens, una mezcla de juventud y experiencia que dio resultados inmediatos. Berrada insiste en ese modelo: fichar jugadores contrastados en la Premier y talentos que destaquen fuera de Inglaterra, sin volver a caer en el agujero negro de salarios y traspasos desorbitados que dejaron operaciones como Casemiro, Antony, Jadon Sancho o Donny van de Beek.

El mensaje es firme: el United no se dejará extorsionar ni por el mercado ni por los agentes. Cinco fichajes como mínimo, un presupuesto importante… pero con cicatrices recientes que aún escuecen en los libros de cuentas.

El primero ya está encarrilado: Ederson, centrocampista del Atalanta, llegará por 38–39 millones de libras. El acuerdo está cerrado, pero su inscripción solo se podrá completar a partir del 1 de julio, cuando el sistema internacional de transferencias permita formalizar su registro desde Italia a la Federación Inglesa. Hasta entonces, será jugador del United de palabra, pero no en la lista oficial.

Steve Holland, del conflicto con Ben White al cerebro silencioso de Carrick

Mientras los focos apuntan a los despachos, en el día a día del equipo se consolida una figura discreta y decisiva: Steve Holland. El asistente de Michael Carrick ha reconstruido su reputación hasta convertirse, según voces internas del club, en el “número dos perfecto”.

Reservado, poco dado al protagonismo, Holland ha encontrado su sitio en el nuevo United. Pasa buena parte de la temporada sentado junto a Carrick en partidos de la academia, empujando incluso a futbolistas del primer equipo a acercarse a los campos de Carrington para ver a los sub-18 después de entrenar. Su influencia va más allá de los detalles: fue clave para convencer al técnico de acortar las sesiones de trabajo y apostar por una intensidad máxima en lugar de la acumulación de minutos.

Su ética de trabajo impresiona en el vestuario. En lugar de celebrar el 3-2 en el Emirates ante el Arsenal en enero, se subió al avión de vuelta repasando con Carrick cada detalle del partido para preparar el siguiente duelo ante el Fulham. En días de descanso del cuerpo técnico, él suele estar en Carrington.

Todo esto contrasta con el episodio que casi le cuesta la carrera internacional hace tres años. Durante el Mundial, Holland protagonizó un choque sonado con Ben White en la concentración de Inglaterra. El detonante fue casi académico: un “quiz” táctico. Tras preguntar a Kyle Walker por los mecanismos del Manchester City, se giró hacia White para interrogarle sobre el Arsenal. El defensa no supo responder. Holland, delante de todo el grupo, le reprochó que no estaba “suficientemente interesado” en el fútbol. El incidente, uno entre varios problemas, terminó con White haciendo las maletas, abandonando Qatar y alejándose de la selección. No volvió hasta que Holland ya no formaba parte del cuerpo técnico, recibiendo una inesperada llamada de Thomas Tuchel antes de caer lesionado de la rodilla.

Hoy, ese mismo técnico que rompió puentes en la selección es el hombre de confianza de Carrick en Old Trafford.

Mercado rojo: Ugarte, Tchouameni, Leao, laterales y más

El verano del United se mueve en varios frentes a la vez. En el centro del campo, Manuel Ugarte está en la rampa de salida tras una etapa gris desde su llegada procedente del Paris Saint-Germain. El club le valora en unos 25 millones de libras y Crystal Palace y Everton ya han mostrado interés. Ambos buscan músculo en la medular y ven una oportunidad en un jugador que no ha terminado de encajar en Old Trafford.

Más arriba en el escalón europeo aparece Aurelien Tchouameni. El francés del Real Madrid sigue en el radar del United, sobre todo con la necesidad de encontrar un relevo de garantías para Casemiro. Dos enfrentamientos en los entrenamientos con Federico Valverde habrían agrietado el vestuario blanco y uno de los dos podría salir. Tchouameni, de 26 años y tasado en torno a los 60 millones de libras, encaja en el perfil que busca el club: nivel élite, edad óptima y experiencia en la máxima exigencia.

En banda, el nombre de Rafael Leao resuena con fuerza. El atacante del Milan quiere un cambio de aires y ha dejado claro que le seduce la idea de jugar en la Premier League. Arsenal y United se sitúan entre los interesados, con una cifra de salida cercana a los 43 millones de libras. Para los de Mikel Arteta, sería una alternativa a Gabriel Martinelli y Leandro Trossard en el costado izquierdo. Para el United, un golpe de efecto en la reconstrucción ofensiva. Galatasaray también prepara una oferta, lo que promete una puja intensa por el portugués.

El lateral izquierdo es otra prioridad. Con Luke Shaw en el tramo final de su ciclo y un hueco evidente en la plantilla, el United maneja tres opciones. Lewis Hall, de Newcastle, es la preferida de Jason Wilcox, director de fútbol del club, que lo valora como un fichaje estratégico. El problema es el precio: 70 millones de libras, cifra que los ‘Magpies’ pueden exigir con tranquilidad tras ingresar otros 70 millones por la venta de Anthony Gordon al Barcelona.

Las alternativas pasan por dos laterales de 22 años que encajan en el perfil físico y táctico que se busca: Alejandro Balde, del Barcelona, y Nathaniel Brown, del Eintracht Frankfurt. Ambos se encuentran en conversaciones con el United, que estudia cuál de los tres objetivos ofrece mejor relación entre coste, rendimiento inmediato y margen de crecimiento.

Mateus Fernandes, silencio desde Londres

Uno de los nombres que más ruido ha generado en los últimos días es el de Mateus Fernandes, pero desde West Ham llega un mensaje claro: no hay contactos. Fuentes del club londinense insisten en que ningún equipo, incluido el United, se ha acercado formalmente por el centrocampista portugués.

La situación deportiva del West Ham, recién descendido al Championship, obliga a vender por más de 100 millones de libras este verano. Fernandes, valorado en un mínimo de 80 millones, es uno de los activos más codiciados tras una temporada brillante. El mercado doméstico entre Premier League y EFL se abrirá el 15 de junio, y a partir de ahí se verá si el silencio actual se mantiene o solo es la calma antes de una subasta.

Onana, Ndiaye y la portería en el aire

En la portería, el rompecabezas también se mueve. Andre Onana regresará al United para la pretemporada tras su cesión en Trabzonspor. Su futuro sigue en el aire, pero de momento volverá a estar bajo contrato en Old Trafford después del Mundial. Si se queda, todo apunta a que partiría por detrás de Senne Lammens en la rotación, con Altay Bayindir saliendo del club.

En ataque, el nombre de Iliman Ndiaye ha sido vinculado con el United. El delantero del Everton, sin embargo, no ha pedido salir. Ha rechazado nuevas ofertas de contrato, con cláusulas de rescisión que generan tensión, pero el club de Liverpool no se ve obligado a vender. Un gran cheque podría cambiarlo todo, aunque David Moyes quiere retener al internacional senegalés.

Bruno, Rashford y la élite del fútbol inglés

Mientras el mercado se agita, algunos jugadores del United siguen sumando méritos individuales. Bruno Fernandes ha sido incluido en la lista de seis finalistas al premio de la PFA, compartiendo candidatura con tres futbolistas del Arsenal (Gabriel Magalhaes, Declan Rice y David Raya), además de Erling Haaland y Rayan Cherki. Un reconocimiento al peso específico del portugués en el equipo.

El futuro de Marcus Rashford, en cambio, se tiñe de incertidumbre. Un posible traspaso al Bayern Múnich en verano depende, sobre todo, de su salario. El atacante quiere seguir en Barcelona, pero las circunstancias apuntan a que podría necesitar un nuevo destino para la próxima temporada. Si el United decide abrir la puerta, el mercado de grandes delanteros vivirá otro terremoto.

Maguire, vacaciones tras el golpe; Dalot, marcado por un accidente

No todo son despachos y fichajes. Harry Maguire ha optado por poner tierra y mar de por medio para digerir su decepción mundialista. El central viajó con su esposa Fern a Barbados, donde se le vio en una cita nocturna con el océano de fondo y también disfrutando de una ronda de golf junto a su excompañero de selección Jordan Pickford, antes de que el portero se incorporara a la concentración de Inglaterra en Florida.

Más al fondo, en la memoria, otro defensa del United recordó el día en que pudo perderlo todo. Diogo Dalot relató cómo, con 12 años, sobrevivió a un accidente de coche camino del entrenamiento con el Porto. El vehículo en el que viajaba volcó en la autopista y quedó boca abajo, con cristales rotos por todas partes. Dalot logró salir por la ventanilla trasera y correr lejos del humo. Cuando sus padres llegaron, su madre lloraba. Su padre pensaba en el hospital. Él solo tenía una idea en la cabeza: no perderse el entrenamiento para no quedarse fuera de la convocatoria. Su padre acabó llevándolo a Porto en lugar de a urgencias. Una historia que explica por qué, años después, sigue corriendo la banda de Old Trafford con una obsesión casi enfermiza por el fútbol.

El United se mueve entre demandas millonarias, fichajes estratégicos, entrenadores silenciosos y jugadores marcados por golpes, físicos y emocionales. Berrada promete un título de liga en dos años. Ratcliffe pelea por un barco de 180 millones. Holland revisa vídeos en la oscuridad de un avión. La pregunta ya no es si el club va a cambiar, sino hasta dónde está dispuesto a llegar para volver a mandar en Inglaterra.