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Napoli sufre una derrota crucial ante Bologna

El golpe más duro en el peor momento. En el Diego Armando Maradona, cuando Napoli olía la posibilidad de amarrar la plaza de Champions, apareció Bologna para firmar una victoria que pesa como una losa en la recta final de la Serie A.

Sin Kevin De Bruyne ni Romelu Lukaku, con una plantilla remendada y un once obligado, el equipo de Antonio Conte se vio dos goles abajo muy pronto. Un mazazo doble que silenció a la grada y desnudó todas las dudas defensivas de los Partenopei. Parecía una noche destinada al desastre.

La reacción, sin embargo, llegó con orgullo. Giovanni Di Lorenzo encendió la chispa, Alisson Santos empujó la remontada y el Maradona volvió a rugir. Napoli se levantó, mordió, empujó a Bologna contra su área y por momentos dio la sensación de tener el partido en la mano.

Entonces cayó el martillo. Un balón suelto, una volea acrobática de Jonathan Rowe y la estocada final. Gol tardío, cruel y definitivo. Conte, incrédulo en la banda, vio cómo se escapaban tres puntos que podían haber cambiado el relato de la temporada. Con solo dos jornadas por disputarse, la clasificación a la próxima Champions League queda ahora en el aire.

Conte blinda a Hojlund

Tras el pitido final, las miradas se dirigieron a Rasmus Hojlund y a su cifra: 10 goles en 31 partidos de liga. Modesta para un delantero referencia. Fácil diana para la crítica. Conte salió al cruce de inmediato en DAZN, sin titubeos, para proteger a su atacante.

Recordó un dato clave: Hojlund es el único nueve puro de la plantilla. Siempre juega. Nunca descansa. Esta temporada, insistió el técnico, el plan era otro: dosificarlo, lanzarlo desde el banquillo en determinados partidos, aprovechar su energía en tramos concretos. La realidad lo ha obligado a lo contrario: titular indiscutible, desgaste constante, exigencia máxima.

Pese a su sequía goleadora de seis encuentros, el danés volvió a dejar huella. Firmó su cuarta asistencia en esta Serie A, habilitando a Santos para el 2-2 que momentáneamente devolvió a Napoli al partido. No marcó, pero participó en el momento clave de la reacción.

Conte no se movió un centímetro de su defensa pública. Subrayó la edad del delantero, 23 años, y el margen de mejora que todavía tiene por delante. Para el entrenador, el contexto pesa tanto como las cifras: carga de minutos, falta de alternativas, presión de liderar un ataque diezmado. “No podemos decir nada de él”, remarcó, como línea roja ante cualquier intento de señalarlo.

Un final de curso al filo

La derrota ante Bologna deja a Napoli caminando por la cornisa. El calendario no concede respiro: el domingo espera una visita de alto voltaje a Pisa, un partido que ya tiene aroma de final. Solo vale ganar para seguir respirando en la pelea por el top cuatro.

Después llegará Udinese al Maradona para cerrar la campaña. Puede ser una simple despedida… o una auténtica final europea. Todo dependerá de lo que ocurra en Pisa. Conte sabe que no puede permitirse otra noche de fragilidad atrás como la vivida ante Bologna, con tres goles encajados en casa y la sensación de que cada llegada rival hace daño.

En ataque, el plan es claro: Hojlund seguirá siendo la referencia y la esperanza. Con De Bruyne y Lukaku fuera de combate, el danés carga con el peso del gol y de la narrativa de este tramo final. Si responde, Napoli aún puede salvar la temporada. Si se queda corto, la pregunta será inevitable: cómo se dejó escapar una plaza de Champions que, hace no tanto, parecía al alcance de la mano.