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Mundial de Fútbol: Estados Unidos y Alemania buscan el pleno de victorias

EAST RUTHERFORD, Estados Unidos – El jueves se presenta como un examen de carácter para varias potencias y aspirantes. Estados Unidos y Alemania, coanfitriones y ya clasificados, persiguen el pleno de victorias en la fase de grupos de este Mundial, mientras Países Bajos y Japón apuntan a sellar su billete a los octavos de final en una jornada cargada de cuentas, matices y nervios.

Estados Unidos, entre el impulso y la prudencia

La selección estadounidense ha hecho los deberes con antelación. Dos triunfos, ante Paraguay y Australia, le garantizan el primer puesto del Grupo D con una jornada de margen. Ahora, en Los Ángeles, le espera una Turquía ya eliminada, pero el contexto invita a algo más que a un simple trámite: consolidar sensaciones antes del todo o nada.

Mauricio Pochettino maneja un dilema clásico en estas alturas del torneo. Proteger a sus hombres clave o mantener la inercia competitiva. Chris Richards, Antonee Robinson, Tyler Adams y Folarin Balogun caminan sobre la cuerda floja disciplinaria: una amarilla más y se perderían el siguiente partido. Rotar parece lógico. Renunciar al ritmo, no tanto.

La gran noticia para el conjunto local tiene nombre propio: Christian Pulisic. El atacante ha dejado atrás la lesión en la pantorrilla que lo había limitado a apenas 45 minutos en el torneo. Llega justo a tiempo para empujar al equipo hacia una declaración de intenciones antes de las eliminatorias. El propio Pulisic ha dejado claro el mensaje interno: el grupo no quiere especular, ni siquiera con la clasificación ya asegurada.

Estados Unidos no pisa unos cuartos de final mundialistas desde 2002. La puesta en escena en casa ha reactivado una ilusión que llevaba años adormecida. Un triunfo más, aunque no sea imprescindible en la tabla, reforzaría la sensación de que esta vez la historia puede ser distinta.

En paralelo, en Santa Clara, Australia y Paraguay se juegan el segundo billete del grupo en un duelo de alta tensión. El empate favorece a los Socceroos por su mejor diferencia de goles, pero también podría servirle a Paraguay para avanzar como uno de los mejores terceros. Partido con doble lectura: nadie puede salir a especular, pero ambos saben que el abismo quizá no sea tan profundo como parece.

Alemania se sacude sus fantasmas

En el Grupo E, Alemania ha cambiado el tono. Después de dos Mundiales marcados por eliminaciones prematuras en la primera fase, el conjunto de Julian Nagelsmann ha firmado un arranque sobrio y eficaz. Dos victorias, ante Curazao y Costa de Marfil, le aseguran el liderato del grupo y un pase a octavos sin sobresaltos.

Nagelsmann, sin embargo, pisa el freno en el discurso. Recuerda que solo llevan dos triunfos, uno holgado y otro sufrido, y subraya que el camino es largo. Pero el mensaje de fondo es otro: Alemania ha vuelto a comportarse como un cuatro veces campeón del mundo. Orden, pegada y la sensación de que el equipo ya no se derrumba en cuanto llega la primera adversidad.

El último escollo de la liguilla será Ecuador, obligado a ganar para seguir vivo. El conjunto sudamericano se aferra a sus opciones tras el empate sin goles ante Curazao, un resultado que lo dejó tocado, pero no hundido. Necesita una noche perfecta ante un rival que empieza a recuperar su viejo colmillo competitivo.

Costa de Marfil, mientras tanto, tiene el camino más despejado. Todo apunta a que terminará segunda de grupo, con la obligación de rematar el trabajo frente a una Curazao debutante que se ha ganado el respeto del torneo. Su empate ante Ecuador, a base de resistencia y disciplina, la mantiene con vida, aunque el margen de error ya es inexistente.

Grupo F: vértigo en la última curva

El Grupo F llega a la tercera jornada convertido en un pequeño caos competitivo. Países Bajos, Japón y Suecia aún pueden terminar en la cima. El margen es mínimo, y cada gol puede redibujar el cuadro de los cruces.

En Kansas City, la selección neerlandesa se cruza con una Túnez descompuesta. Dos derrotas consecutivas encajando cuatro goles cada vez han dejado al equipo magrebí fuera del torneo y sin técnico. Sabri Lamouchi cayó tras el 5-1 frente a Suecia, y el relevo exprés de Hervé Renard no cambió la dinámica: Japón le pasó por encima con un 4-0 que confirmó la eliminación.

Para Países Bajos, el duelo se presenta como una oportunidad de oro para asegurar el liderato y ajustar la diferencia de goles. Para Túnez, casi un trámite doloroso, un intento de salvar algo de orgullo en un campeonato que se le ha escapado de las manos desde el primer día.

La otra gran batalla del grupo se juega en Arlington. Japón llega igualado a cuatro puntos con los neerlandeses y con la moral disparada tras aplastar a Túnez. Enfrente, una Suecia que arrancó el Mundial con un golpe de autoridad, pero que se desplomó con estrépito en el 5-1 encajado ante Países Bajos. Dos caras opuestas en cuestión de días. Ahora, solo hay espacio para una versión: la competitiva.

Brasil marca el paso, México se desata y Sudáfrica hace historia

En el Grupo C, Brasil ya ha puesto su sello. El miércoles aseguró el primer puesto gracias a un 3-0 contundente sobre Escocia en Miami, con dos goles más de Vinicius Junior y el regreso de Neymar a la selección, su primera aparición internacional desde octubre de 2023. El equipo de Carlo Ancelotti no solo suma puntos; impone jerarquía.

Su premio será enfrentarse al segundo del Grupo F en octavos. El ganador de ese mismo grupo se cruzará con Marruecos, que terminó empatado a siete puntos con Brasil pero perdió el liderato por diferencia de goles. Los marroquíes tuvieron que remontar dos veces para vencer 4-2 a Haití, una victoria que habla de carácter y de recursos ofensivos. No les alcanzó para el primer puesto, pero sí para dejar claro que nadie los quiere como rival directo en eliminatorias.

Escocia, derrotada por Brasil, queda ahora a la espera. Necesita que los números de los otros grupos la acompañen para colarse entre las ocho mejores terceras. Es el territorio de la calculadora, donde cada gol en estadios lejanos puede cambiar un destino.

En el Grupo A, México hizo vibrar al Estadio Azteca con un 3-0 sobre la República Checa que vale un pleno de victorias y un pase impecable a los octavos. El premio no es menor: disputar la eliminatoria de la siguiente ronda en el mismo escenario, con el estadio convertido en un aliado masivo y ruidoso. Sensación de fortaleza en casa, algo que puede pesar cuando el torneo entre en su fase más cruel.

La gran sacudida del día llegó también en ese grupo. Sudáfrica firmó la clasificación más importante de su historia con un inesperado 1-0 frente a Corea del Sur. No fue solo un resultado; fue una irrupción. Un equipo acostumbrado a vivir a la sombra de las grandes potencias que, de repente, se gana un lugar entre los 32 mejores y altera el mapa del torneo.

Suiza manda, Canadá se queda corta, Bosnia-Herzegovina se cuela

En el Grupo B, Suiza se impuso a Canadá por 2-1 en Vancouver y aseguró el primer puesto. Un golpe de autoridad en territorio coanfitrión, que deja a las helvéticas en una posición privilegiada de cara a los cruces. Canadá, pese al empuje de su público, se ve obligada a mirar el resto de resultados para saber si su condición de tercera le alcanza para seguir con vida.

Bosnia-Herzegovina, por su parte, hizo lo que tenía que hacer: vencer 3-1 a Qatar y abrochar uno de los codiciados billetes como mejor tercera. Un triunfo que premia la consistencia en un grupo complejo y que la mete en la lista de selecciones capaces de incomodar a cualquiera en un partido a todo o nada.

La fase de grupos entra en su tramo final con un mensaje claro: los gigantes responden, pero los recién llegados ya no se conforman con participar. La pregunta, a partir de ahora, es quién mantendrá el pulso cuando la frase “no hay mañana” deje de ser un tópico y se convierta en la única verdad del torneo.