Michael Olise acusado de abandonar a su hija por Fatima Zaunbrecher
La imagen de Michael Olise, una de las nuevas estrellas de Francia y del Bayern Munich, se ve sacudida fuera del césped. Mientras el extremo disfruta de sus vacaciones tras un Mundial brillante, una mujer alemana le acusa públicamente de haber dado la espalda a su hija de dos años y medio.
La relación, el embarazo y una paternidad reconocida
Fatima Zaunbrecher, de 34 años, asegura que mantuvo una relación con Olise desde 2022 durante aproximadamente dos años. Poco después de la ruptura, según su propio relato, descubrió que estaba embarazada.
El punto clave de su denuncia es contundente: afirma que una prueba de ADN confirmó a Michael Olise como padre de la niña, a la que ha llamado Aaliyah Noor Olise. Y sostiene que el futbolista ha reconocido formalmente esa paternidad.
Ahí, dice, se acaba la responsabilidad del jugador.
Zaunbrecher ha hecho públicas sus acusaciones en una serie de vídeos en su cuenta de Instagram, @fati.zahara, donde describe una situación de abandono emocional y económico por parte del internacional francés.
“No ha pagado nada, no ha llamado nunca”
Según la versión de Fatima, Olise no ha visto nunca a la niña, no la ha llamado y no ha aportado, por voluntad propia, dinero alguno para su manutención.
Relata que, a través de su entonces abogada, se trasladó a los representantes legales del futbolista una propuesta inicial de 2.000 euros en concepto de pensión mientras el caso seguía su curso en los tribunales. Un pago provisional, a la espera de una resolución definitiva.
La respuesta, asegura, fue el silencio.
“Le di una oportunidad”, explica en uno de los vídeos. Cuenta que facilitó a su abogado y al entorno legal de Olise los datos de su cuenta bancaria para que comenzara a transferir el dinero. Según ella, nunca llegó nada. Habla de un padre “salvaje” que “ignoró por completo” esa vía y critica con dureza a los abogados del jugador.
La consecuencia, dice, es clara: trabaja en dos empleos para sacar adelante a Aaliyah en solitario.
Trabajo doble para ella, vida de lujo para él
El contraste que dibuja Fatima es brutal. Por un lado, una madre que encadena jornadas laborales para mantener a su hija. Por otro, un futbolista de élite, recién salido de un Mundial, disfrutando de unas vacaciones de alto nivel.
“Estoy criando a nuestra hija sola mientras su padre está de fiesta, invitando mujeres y haciendo de todo, y no paga ni un céntimo por su propia hija”, denuncia en otro de sus mensajes. Añade que, pese a que en un comunicado –según su versión– Olise habría expresado su intención de ponerse en contacto con ella y con la niña, esa llamada nunca ha llegado. “No tiene ningún sentido”, remata.
Zaunbrecher insiste en que su objetivo no es controlar la vida privada del jugador, sino garantizar el apoyo necesario para el bienestar de la pequeña.
Olise, entre el brillo del Mundial y la polémica
Mientras la historia se viraliza en redes sociales, la vida deportiva de Michael Olise transcurre en un plano muy distinto. El atacante viene de completar un Mundial 2026 notable con Francia, que terminó cuarta en el torneo. Firmó siete asistencias, la mejor marca de la competición, y reforzó su estatus de talento diferencial en el fútbol europeo.
Tras la cita mundialista, el jugador se encuentra de vacaciones. Imágenes recientes lo muestran en Turks and Caicos, disfrutando del descanso estival lejos de la presión de los estadios.
Su nombre ya había estado en el centro de la conversación durante el torneo, cuando se reveló que no pudo sumarse a la celebración del gol de Francia ante Marruecos por una norma poco conocida de la FIFA: si todos los jugadores abandonaban su posición para festejar, el rival podía reanudar el juego de inmediato. Un detalle reglamentario que le obligó a contenerse mientras el resto del equipo celebraba.
Ahora, la contención que se le exige es de otro tipo. Las acusaciones de Fatima Zaunbrecher colocan a Olise ante un escenario incómodo, lejos de los focos deportivos y más cerca de los tribunales y de la opinión pública.
El fútbol, por sí solo, no va a resolver esta historia. La siguiente jugada ya no se medirá en asistencias ni en goles, sino en documentos, decisiones legales y, sobre todo, en la vida de una niña llamada Aaliyah Noor Olise.
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