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Michael Edwards deja Liverpool: fin de etapa en FSG

El ciclo de Michael Edwards en la cúpula de Liverpool y de Fenway Sports Group se ha cerrado antes del inicio de la próxima temporada. El arquitecto silencioso de gran parte de la era dorada con Jürgen Klopp deja su cargo de CEO de fútbol de FSG, y el relevo no llegará desde fuera: Mike Gordon tomará de nuevo el control directo de las operaciones deportivas.

El regreso que nunca fue lo que le prometieron

Edwards, con pasado en Tottenham y figura clave como director deportivo en la construcción del Liverpool campeón de Europa y de la Premier League, había abandonado Anfield en 2022. Dos años después, en 2024, regresó con un rol distinto, de mayor rango: dirigir el proyecto futbolístico global de FSG como CEO de fútbol.

Su gran motivación estaba clara desde el principio: liderar un modelo multi-club. Un Liverpool como buque insignia dentro de una red de entidades bajo el paraguas de FSG. Esa era la visión. Pero nunca llegó a hacerse realidad.

Los propietarios no compraron un segundo club. En marzo, el periodista James Pearce, corresponsal de The Athletic en Liverpool, desveló que FSG había “aparentemente aparcado” los planes de adquirir otra entidad. El proyecto se congeló. Y con él, la paciencia de Edwards.

La frustración creció. El ejecutivo, que nunca quiso volver a un rol centrado únicamente en fichajes, veía cómo el trabajo que desempeñaba se alejaba cada vez más del que le habían planteado. La situación, según Pearce, llevaba meses apuntando a una salida.

Un adiós con elogios… y con lectura entre líneas

La marcha ya es oficial. En el comunicado de despedida, Edwards dejó un mensaje de cierre elegante, pero con sabor a misión incompleta: «Ha sido un privilegio regresar a Fenway Sports Group y Liverpool Football Club en un momento tan importante. Me voy creyendo que el Liverpool está en una posición fuerte, con gente extraordinaria, una dirección clara y los cimientos colocados para mantener el éxito».

Desde la propiedad, el presidente de FSG, Mike Gordon, respondió con un reconocimiento rotundo al impacto de Edwards en el club y en el grupo: «Michael ha hecho una contribución extraordinaria a Liverpool Football Club y a Fenway Sports Group durante su tiempo con nosotros. Cuando volvió en 2024, lo hizo en un momento crucial para el club, asumiendo un papel de liderazgo más amplio en nuestros intereses futbolísticos. Su regreso permitió que Liverpool navegara con éxito un periodo de gran transición antes de asegurar el histórico 20º título de liga inglesa, un logro al que Michael contribuyó de forma importante».

Gordon remató con un agradecimiento personal en nombre de John Henry, Tom Werner y todo FSG, subrayando su “servicio excepcional, amistad y liderazgo”.

Detrás de los elogios, el contexto es claro: el proyecto que sedujo a Edwards no despegó.

Sin sustituto externo: Gordon retoma el mando

Según Pearce, Liverpool y FSG no buscarán un sustituto externo. No habrá otro CEO de fútbol. El plan pasa por que el propio Gordon retome el control directo de las operaciones deportivas, un rol que ya ejerció en etapas anteriores.

El periodista explica que Edwards comunicó su decisión a la cúpula de FSG el pasado otoño. No fue un arrebato de última hora. Cuando comprobó que el grupo no iba a expandir su cartera de clubes, activó su salida, aunque decidió permanecer un tiempo más para respaldar el trabajo del director deportivo Richard Hughes.

El cuadro ejecutivo de Liverpool queda así con Hughes al frente de la parcela deportiva del club y Gordon supervisando de nuevo todo el proyecto futbolístico de FSG. Edwards, que tenía contrato hasta 2027, se marcha bastante antes de lo previsto, del mismo modo que Arne Slot, destituido tras una mala campaña 2025/26, rompió también el plan inicial.

El multi-club, la gran espina

El periodista Ben Jacobs aportó más detalles sobre el trasfondo de la ruptura. Según su información, el punto de fricción decisivo fue la renuncia práctica de FSG a construir ese modelo multi-club que Edwards veía como el siguiente gran paso.

Jacobs explicó que FSG llegó a estudiar seriamente opciones como Bordeaux y Getafe. Dos posibles piezas para arrancar la red de clubes. Pero las negociaciones se frenaron. Cuando la compra de Getafe se quedó estancada, la salida de Edwards se volvió, en palabras del propio Jacobs, “inevitable”.

El rol que desempeñaba dejó de parecerse al que le habían prometido. Sin expansión, sin nuevo club al que dar forma, el atractivo del puesto se desvaneció. Edwards no había regresado para repetir el mismo guion de siempre en materia de fichajes, sino para construir algo más grande.

Un ejecutivo libre… y muy cotizado

Lo que viene ahora no está escrito, pero sí se intuye. Jacobs apunta que Edwards no tiene intención de tomarse otro parón largo del fútbol. Tras su primera salida de Liverpool, se mantuvo fuera del foco durante un tiempo prolongado. Esta vez, todo indica que no repetirá ese patrón.

Un perfil con su historial —fichajes clave, estructura deportiva moderna, un título de liga histórico y experiencia en la élite de la Premier League— tendrá pretendientes de peso. Y no pocos grupos inversores siguen obsesionados con el modelo multi-club que FSG ha dejado en suspenso.

Liverpool, mientras tanto, entra en una nueva fase de su proyecto sin el hombre que ayudó a construir buena parte de su éxito reciente. Gordon vuelve al volante, Hughes maneja el día a día deportivo y la propiedad mantiene en pausa la expansión de su cartera.

La pregunta ya no es qué podía haber sido el modelo multi-club de FSG con Edwards al mando. La pregunta es dónde levantará ese proyecto… y con qué escudo en el pecho, la próxima vez que vuelva al primer plano.