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Liverpool acelera por Alex Scott mientras Chelsea prepara oferta

Liverpool lleva dos años rehaciendo su lista de deseos. Nombres, perfiles, ideas para un equipo que, pese a seguir compitiendo en la Champions League sin conocer la derrota esta temporada, aún está lejos de su techo. La reciente derrota por 3-0 ante Manchester City fue un recordatorio crudo: a este Liverpool todavía le faltan piezas.

La afición lo ve claro. El club también. Y el calendario aprieta: queda poco más de dos meses para que se abra el mercado de enero. En Anfield ya se habla de una oportunidad que no pueden dejar escapar.

Un centro del campo al límite

El foco está en la medular. Liverpool solo cuenta con cuatro centrocampistas claramente asentados en la primera plantilla, y uno de ellos está lesionado. Es una línea corta, expuesta, que obliga a soluciones de emergencia.

Tanto que se ha llegado a plantear que Ryan Gravenberch vuelva a desempeñarse como lateral derecho, una idea que refleja hasta qué punto la plantilla está descompensada. Si en enero no llega un centrocampista, sería una auténtica sorpresa.

En ese contexto, el nombre de Alex Scott ha ganado peso. Y la última información puede marcar el ritmo de la operación.

El tablero se abre: Bournemouth escucha ofertas

Según información recogida por TEAMtalk, el futuro del centrocampista de Bournemouth está en plena ebullición. Desde el entorno del jugador han desmentido con firmeza que Scott haya tomado ya la decisión de fichar por Liverpool o que exista un acuerdo cerrado impulsado por su agente. No hay compromiso con nadie. Su futuro sigue abierto.

Lo que sí ha cambiado es la postura de Bournemouth. El club había puesto sobre la mesa una oferta de renovación muy potente: de haberla aceptado, Scott se habría convertido en el futbolista mejor pagado de la historia del club, con un salario estimado de 150.000 libras semanales.

No firmó. Y ese “no” ha abierto la puerta.

Bournemouth está dispuesto a escuchar propuestas en el mercado de invierno. Pero solo a su manera: venta, sí, aunque únicamente si se alcanza una cifra muy elevada, acorde a su tasación. No habrá rebajas.

Chelsea entra con todo

Ahí aparece Chelsea. Desde el entorno del club londinense se filtra confianza. Creen que pueden armar una oferta muy competitiva y, sobre todo, un proyecto deportivo que seduzca al centrocampista de 23 años.

La idea es clara: juntar a Scott con Cole Palmer y Morgan Rogers bajo la dirección de Xabi Alonso, en una plantilla construida alrededor del talento emergente. Un núcleo joven, con protagonismo inmediato y recorrido a largo plazo. Un escaparate ideal para un jugador en pleno despegue.

Las mismas fuentes apuntan a que Chelsea tiene ya preparados los recursos económicos para lanzar una “mammoth bid”, una oferta gigantesca, en cuanto se abra el mercado y arranquen las conversaciones formales en enero. El plan incluye explicarle a Scott un rol definido, una hoja de ruta clara hacia la titularidad y el liderazgo en el centro del campo.

Mientras tanto, desde el entorno del jugador se confirma algo clave: Scott ha decidido salir de Bournemouth lo antes posible. Dos motivos sostienen su negativa a renovar, aunque no trascienden más detalles. Lo que sí queda claro es que su etapa en el club se acerca al final.

Por qué Liverpool no puede dormirse

Para Liverpool, Scott encaja como anillo al dedo. No solo por perfil, sino por contexto. Conoce al detalle los automatismos de Andoni Iraola, un factor que puede resultar decisivo.

Cuando un futbolista llega en enero, lo habitual es que necesite medio curso para adaptarse al sistema, al ritmo del equipo, a la exigencia táctica. Con Scott, ese proceso se acorta. Ya ha trabajado bajo las órdenes de Iraola, entiende sus mecanismos, su presión, sus alturas de bloque. Podría integrarse en Anfield con mucha más rapidez de la habitual.

El problema está en el precio. Bournemouth lo ha colocado en la franja de los 100 millones de libras o más. Una cifra que asusta, un auténtico aviso en rojo en cualquier balance. Pero el mercado actual empuja en esa dirección: un centrocampista inglés, de 23 años, con margen de crecimiento y etiqueta de titular para la próxima década, se considera casi una inversión estructural.

Para Liverpool, además, Scott resolvería varios frentes a la vez. Encajaría futbolísticamente en la idea de Iraola, aliviaría los problemas de cupos de jugadores formados en el país y ofrecería continuidad a medio y largo plazo. No sería un parche de invierno, sino una pieza para cinco años o más.

El dilema es evidente: ¿arriesgar ahora, pagar caro y adelantarse a Chelsea, o esperar y ver cómo otro rival directo se refuerza con el tipo de futbolista que Anfield lleva tiempo buscando?

El reloj de enero ya ha empezado a sonar. Y en la pelea por Alex Scott, cada semana de duda puede costar muy caro.

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