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Leeds y la revancha ante Sunderland: Gudmundsson habla de confianza

Gabriel Gudmundsson habla con la tranquilidad de quien ha sufrido, ha esperado y ahora siente que el cuerpo por fin le acompaña. El lateral izquierdo de Leeds ha dejado atrás la lesión de isquiotibiales que le apartó de los dos primeros partidos de la temporada y se nota. Se le escucha seguro, casi desafiante: el equipo está “confiado” y “físicamente fuerte” tras un arranque de curso que ha cambiado el tono alrededor de Elland Road.

Siete jornadas, una sola derrota, séptima plaza en la Premier League. No son números de candidato al título, pero sí de equipo que ha dejado de mirar por el retrovisor. Y, sobre todo, de vestuario que siente que el trabajo del año pasado no fue un techo, sino el punto de partida.

“Me siento bien”, resumió Gudmundsson en declaraciones a BBC Radio Leeds. Durante el parón internacional sumó minutos clave para afinar la máquina. Él lo tiene claro: “Estoy contento de estar de vuelta, y ahora ya llevo un tiempo jugando, lo cual se siente bien. No solo yo, el equipo ha hecho muy buenas actuaciones, así que se trata de construir a partir de eso”.

El listón ha subido. También fuera del vestuario. “Las expectativas de la temporada pasada a esta son más altas. La gente de fuera ahora espera que saquemos puntos en cada partido”, admite el defensa. No lo dice como queja, sino como constatación de un cambio de estatus. Leeds ya no es el recién llegado que pelea por sobrevivir. Es el equipo que terminó 14º, se mantuvo con solvencia y ahora se permite hablar de ambición sin rubor.

Gudmundsson no esconde la dureza del torneo: “Sabemos que esta liga es muy dura, pero nos sentimos bien, confiados en este momento y físicamente fuertes”. El mensaje es directo: no hay euforia, hay convicción. “Se trata de seguir construyendo sobre lo que hicimos la temporada pasada. Han llegado buenos chicos en verano para ayudarnos y es avanzar paso a paso. Estamos en un buen camino”.

Objetivo Sunderland: fútbol y revancha

El siguiente examen llega el domingo, en un escenario incómodo. Leeds visita a Sunderland, colista, pero con una herida abierta de la temporada pasada. El contraste de entonces aún escuece: el equipo de Daniel Farke firmó una permanencia más que meritoria acabando 14º, pero se atascó precisamente ante los Black Cats. Empate 1-1 a domicilio, derrota 0-1 en casa. Mientras tanto, Sunderland, también recién ascendido, voló hasta la séptima plaza y se ganó billete europeo.

Ese recuerdo alimenta el discurso de Gudmundsson. No hay medias tintas. “Jugar fuera contra Sunderland siempre es difícil y sabemos que tenemos que estar fuertes”, reconoce. Lo dice con respeto, pero enseguida aflora otro sentimiento. “Va a ser un desafío, pero también queremos claramente tener revancha de la última vez que estuvimos allí”.

La espina no es solo el resultado, sino la sensación de superioridad desperdiciada. “Fuimos el mejor equipo y deberíamos haber ganado ese partido, así que realmente quieres ir allí y sacar algo este fin de semana”, insiste el sueco. No habla de especular, habla de saldar cuentas.

El duelo llega, además, con efecto dominó. Un buen resultado en Sunderland no solo consolidaría el arranque liguero, también serviría de impulso para otro desplazamiento incómodo: Bournemouth, el fin de semana siguiente. “Sería enorme para nosotros de cara a Bournemouth, que es otro partido fuera realmente duro”, subraya Gudmundsson.

Leeds se planta, por tanto, en un pequeño tramo definitorio. Dos salidas seguidas, un equipo herido que ya le castigó el curso pasado y otro rival siempre áspero a domicilio. Entre ambos, la oportunidad de confirmar que este Leeds no solo compite, sino que aprende, corrige y devuelve golpes.

Gudmundsson, ya al cien por cien, lo ve claro. La confianza está, las piernas responden y el calendario ofrece una vieja deuda. Ahora falta saber si Leeds está preparado para convertir esa sensación de revancha en puntos reales y en un paso más hacia la zona alta de la tabla.