Kerry y Mayo: La Final de Croke Park
El domingo, a las 15.30 en Croke Park, no se juega solo una final. Se mide un peso pesado acostumbrado a levantar Sam Maguire contra el eterno aspirante que lleva más de siete décadas persiguiendo el mismo sueño. Kerry, vigente campeón, frente a un Mayo que ya no tiene margen para las historias trágicas: necesita gloria, no más épica del fracaso.
Un escenario a la altura
Croke Park será, una vez más, el gran teatro del fútbol gaélico. Las entradas, como siempre en una final All-Ireland, no huelen siquiera a venta general: se reparten por clubes, con las dos condados finalistas llevándose el mayor trozo del pastel. El resto, a morderse las uñas en casa.
Quien no consiga un asiento en el estadio tendrá el sofá como grada. RTÉ2 ofrecerá la retransmisión desde las 14.15, con Joanne Cantwell al frente y un panel de lujo: Lee Keegan, Niall Morgan, Peter Canavan y Tomás Ó Sé. El comentario correrá a cargo de Marty Morrissey y Éamonn Fitzmaurice. BBC Two se suma a la fiesta a partir de las 15.00. Y, jugada a jugada, la tarde quedará diseccionada también por el equipo de cronistas desde el propio Croke Park.
Geaney apunta al once, Mayo recupera piezas
Las alineaciones iniciales se conocerán más adelante en la semana, pero el tablero ya se mueve. En Kerry, Jack O’Connor respira aliviado: todo indica que su capitán Paul Geaney llegará a tiempo. El delantero se perdió el duelo ante Dublin por una molestia en la pantorrilla tras un test físico fallido, pero el técnico se ha mostrado “bastante confiado” en que estará disponible para la final. Para un equipo que aspira a su título All-Ireland número 40, cada líder sobre el césped cuenta.
En el otro vestuario, Mayo empieza a parecerse de nuevo a sí mismo. Diarmuid O’Connor y Paddy Durcan ya regresaron a la convocatoria tras perderse el cuartos de final ante Cork. No tuvieron minutos frente a Louth, pero están en plena pelea por entrar en el plan contra Kerry. Darragh Beirne, sustituido temprano en la segunda parte ante Louth por una pequeña lesión, también se espera que llegue en condiciones. Son detalles que pueden inclinar una final.
El peso del pasado
Para Mayo, el contexto es brutal. No levanta Sam Maguire desde 1951. Desde 1989 ha jugado 13 finales, contando los desempates: 11 derrotas, dos empates. Una colección de cicatrices. Se ha dejado el alma contra Dublin en varias de esas batallas, cayendo por márgenes mínimos. Contra Kerry, la historia ha sido más cruel: derrota por tres puntos en 1997, por ocho en 2004, por trece en 2006. Cada vez más lejos.
Esta vez, la recompensa es total o nada. Una victoria no solo rompería la maldición, reescribiría el relato de varias generaciones. Para muchos en Mayo, todo lo que han hecho desde 1951 ha sido preparar este tipo de tarde.
En el lado de Kerry, la motivación es distinta, pero igual de poderosa. Alcanzar la cifra redonda de 40 títulos All-Ireland sería un golpe de autoridad histórico. Para Jack O’Connor, supondría su sexto Sam Maguire. Para David Clifford, el tercero. Un paso más hacia la colección de trofeos que su talento parece reclamar.
Caminos muy distintos hacia la final
Kerry llegó a esta cita con un trayecto que combina rutina de gigante y un aviso serio. Se paseó por Munster: 2-19 a 1-14 ante Clare, 1-23 a 1-15 frente a Cork. Después, el golpe. Donegal les bajó de la nube con un 2-20 a 0-16 que encendió todas las alarmas.
La reacción fue la de un campeón herido. Kildare cayó por 3-22 a 0-17, Armagh por 4-18 a 0-17, Tyrone en un intercambio de puntos frenético (2-25 a 0-27) y, por último, Dublin, doblegado 2-18 a 0-20. Un cierre de ruta que devuelve a Kerry a la final con la sensación de haber pasado por el fuego y salir reforzado.
Mayo, en cambio, se llevó su bofetada pronto. Tras arrollar a London 0-31 a 1-15, Roscommon les destrozó en el campeonato de Connacht: 2-25 a 1-18. Un correctivo que habría tumbado la fe de otros. No la suya.
En la serie All-Ireland, Mayo mostró su cara más reconocible: resistencia, altibajos, pero siempre vivo. Aguantó la remontada de Monaghan para imponerse 1-24 a 2-20, perdió por la mínima ante Tyrone (0-22 a 1-18), y volvió a levantarse: 0-22 a 2-13 contra Meath, 0-23 a 0-18 frente a Cork y un golpe de autoridad final ante Louth, 3-23 a 0-15. Llegan a Croke Park con las botas cargadas de kilómetros… y de convicción.
Un silbato debutante en la gran noche
El encargado de poner orden será Martin McNally. El árbitro de Monaghan dirigirá su primera final senior All-Ireland, en el que será su partido número 32 de campeonato intercondal desde su debut en el verano de 2018. Un escenario nuevo para él, un foco al que también deberá adaptarse mientras gestiona la tensión de dos condados que no se permiten concesiones.
Domingo, 15.30, Croke Park. Kerry persigue el número 40. Mayo, el primero desde 1951. No hay espacio para medias tintas: o se agranda una dinastía, o se rompe por fin la maldición más famosa del fútbol gaélico.
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