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Iraola logra un punto tras remontada en debut

Andoni Iraola salió de Newcastle con un gesto contradictorio. No ganó, pero su equipo se negó a caer en el primer examen del curso. Dos veces por detrás en el marcador, dos veces reaccionando. Un estreno salvaje, de los que dejan huella en agosto.

El conjunto local golpeó primero y muy pronto. Antes de que el partido cogiera temperatura, Anthony Elanga adelantó a Newcastle y encendió el estadio. Apenas cinco minutos y Liverpool ya iba a remolque. Iraola no maquilló el mal inicio: reconoció que su equipo arrancó justo como no debía hacerlo en un campo así, en la primera jornada, ante un rival rápido y empujado por su gente.

Ese gol tempranero les obligó a remar contra corriente desde el arranque. Newcastle castigó cada despiste y obligó a Liverpool a ir siempre detrás del resultado. Pero el equipo visitante no se descompuso. Cody Gakpo apareció para firmar el primer empate y enfriar por momentos el ambiente, aunque la noche aún guardaba varios giros.

Tras el descanso, el guion se aceleró. Joe Willock volvió a poner por delante a Newcastle, justo cuando daba la sensación de que Liverpool se asentaba y empezaba a mandar con balón. Iraola explicó que, una vez encajado el primer tanto, necesitaban que el partido se abriera, que pasaran cosas, que el ritmo subiera. Y en la segunda parte lo lograron: más posesión cerca del área rival, más presencia, más sensación de amenaza.

Cuando llegó el 2-2, con Szoboszlai encontrando el segundo empate, el choque pareció inclinarse definitivamente hacia los de Iraola. Por momentos dio la impresión de que solo había un equipo con piernas para darle la vuelta completa a la historia. Sin embargo, Newcastle volvió a golpear y obligó al técnico a exprimir todos los recursos del banquillo para sostener la reacción.

El desgaste fue brutal. Jeremy Jacquet, sin una pretemporada completa a sus espaldas, no pudo terminar el encuentro, algo que el propio Iraola veía como previsible. Los cambios se convirtieron en oxígeno. El entrenador subrayó el papel de todos los suplentes, conscientes de que, con la exigencia física del modelo que propone, es casi imposible que los mismos once sostengan los 90 minutos al límite.

Entre esos revulsivos destacó Victor Munoz. El atacante provocó el penalti definitivo en los instantes finales y, para Iraola, todavía pudo haber cambiado antes el choque. El técnico recordó una acción previa en la que, a su juicio, el árbitro señaló antes de tiempo y privó a Munoz de otra pena máxima aún más clara. Aun así, el impacto del jugador fue evidente: entró y agitó el partido justo cuando más lo necesitaban.

El punto no era el objetivo inicial, como admitió el propio Iraola, pero el modo en que llegó cambió la sensación en el vestuario. No era la victoria que perseguían, pero sí una declaración de carácter en un escenario hostil y tras ir 2-1 abajo. Un estreno lleno de errores, aciertos y golpes encajados que deja una pregunta sobrevolando la temporada: si Liverpool es capaz de sostener esta capacidad de reacción, ¿hasta dónde puede llegar cuando el equipo empiece a ajustar de verdad?