Hull City y el sueño de la Premier League: Jakirovic habla
Sergej Jakirovic mira a la Premier y no se muerde la lengua: “Si alguien hubiera dicho antes de empezar que Hull City estaría a dos victorias de la Premier League, habría estado loco”. Hoy, ese “loco” sería un visionario. El técnico bosnio lo llama de otra forma: “Estamos viviendo un sueño”.
Hull, del embargo al sueño de Wembley
El contexto lo dice todo. Hull City arrancó la temporada bajo embargo de fichajes, con limitaciones, dudas y un techo que parecía muy bajo. Hoy viaja a Londres sabiendo que una victoria más en The Den, la tercera consecutiva en ese estadio, le metería en la final del play-off del Championship el 23 de mayo. Solo eso. Noventa minutos —o quizá más— para ponerse a un paso de la élite.
El 0-0 del viernes en el MKM Stadium dejó la eliminatoria abierta, tensa, sin red. No fue un partido brillante, y Jakirovic lo sabe. Pero el técnico prefiere mirar el cuadro completo: “Ha sido una temporada increíble para nosotros. Estamos a dos partidos de la Premier League y haremos todo lo posible para llegar”.
Habla con una mezcla de incredulidad y orgullo: “Te habría dicho que estabas loco si me ofrecías esto al inicio. Nadie habría apostado por este escenario. Estoy muy orgulloso. No se le puede quitar nada a estos jugadores esta temporada… pero el trabajo aún no está terminado”.
Cansancio, ajustes y el plan para The Den
El precio del esfuerzo se nota. El entrenador admite que Hull llegará “corto” en algunas posiciones, no por lesiones graves, sino por puro desgaste y por el escaso margen entre la ida y la vuelta. Darko Gyabi es duda para el choque en el sur de Londres.
“Lo dimos todo el viernes. Podíamos haber jugado mejor, tomar mejores decisiones en algunas situaciones”, reconoce. El cuerpo técnico ha exprimido las horas entre partidos con vídeo, correcciones y detalles finos. “Hemos mostrado algunos clips de lo que debemos mejorar, de cómo manejar ciertas situaciones, especialmente cuando entra Barry Bannan. Espero que corrijamos esas cosas y tengamos un rendimiento aún mejor con balón”.
La gestión de la energía será clave. “Tenemos algunas posiciones en las que estamos cortos; no hay lesiones, es fatiga. Muchos jugadores han vuelto de lesiones y ahora deben darlo todo”, explica. El mensaje, sin embargo, no suena a excusa, sino a aviso táctico: habrá que acertar también desde el banquillo.
“Intentamos sacar lo mejor de lo que tenemos ahora mismo. Es muy importante quién pueda entrar tras 60 o 70 minutos, porque quizá necesitemos que jueguen 120”, advierte. En un play-off, los detalles matan o te llevan a Wembley. Y Jakirovic lo reduce a lo esencial: “Tendremos ocasiones al 100%. Tenemos que aprovecharlas”.
Un técnico que promete calma en el infierno
El ambiente en The Den se anuncia áspero, denso, de esos que se te meten en los oídos y no te sueltan. Jakirovic ya vivió su propia dosis de tensión esta temporada: se perdió el último partido de liga contra Norwich por una sanción en la banda. Ahora promete contención.
“Es muy importante mantener la cabeza fría, yo y mi cuerpo técnico. Ya he tenido experiencia esta temporada”, admite. Se ha marcado un objetivo personal tan claro como cualquier plan de partido: “Mi objetivo ahora es mantener la calma, pase lo que pase en el campo. Mantenerme concentrado e intentar ayudar al equipo y al staff”.
Su currículum le respalda. Ha dirigido en Turquía, en escenarios que convierten cada partido en un volcán. “En Turquía, cuando vas a Galatasaray, Fenerbahce o Besiktas, no puedes oír nada, ni siquiera el silbato del árbitro”, recuerda. The Den no le va a impresionar.
Y deja un recordatorio simple, casi pedagógico, para sus jugadores: “Debemos recordar que es 11 contra 11. Los de la grada no pueden jugar”.
El eco del caso Southampton y la sombra del espionaje
Mientras Hull y Millwall se juegan un billete a Wembley, al otro lado del cuadro la polémica salpica el play-off. Southampton ha sido acusado por la EFL de espiar un entrenamiento de Middlesbrough antes del 0-0 de la ida. Un asunto que ha levantado ruido en todo el país y que no pasa desapercibido para Jakirovic.
“No está bien. Entiendo completamente a Kim”, dice sobre el técnico de Middlesbrough, Kim Hellberg. El bosnio vio el frío apretón de manos entre Hellberg y el entrenador de Southampton, Tonda Eckert, y lo leyó sin esfuerzo: “Fue muy frío. No es fair play. No es bueno para la imagen de la liga. Estás en los titulares de todos los países. Entiendo completamente a Middlesbrough y a su entrenador”.
Llegó a comparar las acusaciones con una trama de James Bond, un fútbol convertido en película de espías. Pero ahí se detiene. No entra a exigir castigos ejemplares ni a marcar línea roja: “Es una decisión muy grande. No conozco las reglas”.
Mientras otros se pierden en el ruido, Jakirovic prefiere centrarse en el césped. En The Den. En esos 90 minutos que separan a Hull City de Wembley. Dos victorias para tocar la Premier League con la yema de los dedos. La pregunta ya no es si estaban locos los que soñaban con esto en agosto. La cuestión es si este equipo se atreverá a rematar la historia.
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