Dean Huijsen: El futuro central izquierdo del Real Madrid
El nuevo curso asoma y el Real Madrid vuelve a colocarse en el centro del escaparate. Seis fichajes en verano, plantilla remozada y un José Mourinho satisfecho con los pasos dados… pero con decisiones pesadas todavía sobre la mesa.
Un embudo en el eje de la zaga
El gran dilema está en el corazón de la defensa. La llegada de Ibrahima Konaté aprieta un carril donde ya esperan Dean Huijsen, Antonio Rüdiger y Éder Militao. Cuatro centrales para dos plazas. Y una batalla directa por el perfil zurdo.
Hoy, la balanza se inclina con claridad hacia un nombre: Dean Huijsen. Según informa MARCA, el joven defensa parte como principal candidato para arrancar la temporada como central izquierdo titular.
No es casualidad. En una línea de centrales mayoritariamente diestros, Huijsen ofrece algo distinto: manejo natural con ambas piernas y una salida de balón más equilibrada desde ese costado. En un equipo que vive con la pelota, ese matiz pesa.
Un amistoso que valió más que un ensayo
La pretemporada le ha dado argumentos. En el Teresa Herrera, ante el Deportivo de La Coruña, Huijsen firmó una actuación que no pasó desapercibida en el banquillo ni en el vestuario.
En su primera titularidad a las órdenes de Mourinho, el español mandó atrás. Ordenó la línea, cerró espacios y dejó una estadística limpia: siete acciones defensivas exitosas sin perder un solo duelo. Números que hablan de concentración, agresividad y lectura.
Esa noche no solo defendió. Se ganó metros en el escalafón interno. Reforzó la idea de que tiene madera para asentarse como titular indiscutible y convertirse en pieza estructural de la zaga del Real Madrid a medio y largo plazo.
El peso del ‘4’
Su creciente jerarquía también se ve en la espalda. Con la salida de David Alaba, Huijsen ha decidido asumir el dorsal 4, uno de los números más pesados del vestuario blanco.
No es un número cualquiera. Por ahí pasaron Sergio Ramos y Fernando Hierro, dos símbolos de liderazgo y carácter. Huijsen no ha rehuido esa sombra; la ha buscado.
“Siempre fue mi sueño jugar en el Real Madrid y llevar el dorsal 4. De niño, mi ídolo siempre fue Sergio Ramos”, escribió en sus redes sociales. Una declaración directa, sin rodeos, que lo compromete con la exigencia que implica ese número.
Tomar ese testigo no se hace solo con palabras. Se hace con partidos, con continuidad, con noches grandes. Y ahí aparece la gran incógnita.
La batalla contra su propio cuerpo
El obstáculo que se interpone entre Huijsen y ese rol de líder defensivo no es táctico ni técnico. Es físico. Su historial de lesiones ya marcó la temporada pasada y le dejó fuera de la convocatoria de España para el Mundial.
El aviso se ha repetido estos días. Durante buena parte de la última semana, el central se entrenó en solitario por molestias, una señal clara de que su condición física sigue siendo el punto crítico a vigilar.
Mourinho ve en él a su central zurdo de referencia. El vestuario lo mira ya como algo más que una promesa. El dorsal 4 espera respuestas.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿aguantará el cuerpo de Huijsen el peso del puesto y del número en una temporada que no perdona a nadie?
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