Hibs y la lección de Tynecastle: Carácter ante Malisheva
Raphael Sallinger, el portero de Hibs, estuvo el martes en la grada de Tynecastle viendo cómo su gran rival, Hearts, se despedía de la Champions League con estrépito. Un 2-0 en casa ante Sturm Graz, un 6-0 global, el peor marcador europeo a doble partido en la historia del club. Un aviso en letras mayúsculas a cualquier equipo escocés que se asome a Europa sin estar preparado.
Ahora, el austríaco quiere que esa humillación se quede al otro lado de la ciudad.
El jueves, en Easter Road, Hibs arranca con un 0-2 en contra ante Malisheva, un rival modesto de Kosovo, en la vuelta de la eliminatoria de clasificación para la Conference League. El escenario es claro: o reacción, o su propio capítulo vergonzoso en Europa.
Sallinger no fue a Tynecastle como espía ni como aficionado morboso. Fue por familia.
«Mi mujer trabaja para Sturm Graz como nutricionista, así que estaba claro que iba a ir a verla a Tynecastle», explicó el guardameta. Un detalle personal en medio de una noche dura para Hearts. «Ella no viene muy a menudo a Escocia. Estará también en nuestro partido mañana para apoyarme».
El portero vio de cerca la superioridad del conjunto austríaco y no se sorprendió. «Sturm es un muy buen equipo. Por supuesto hubo algunas conversaciones cuando supimos que jugaban contra Hearts, pero solo sobre pequeños detalles, nada especial. Estoy contento por ellos de que hayan pasado», añadió.
Mientras Hearts se desangraba en Europa, Sallinger tomaba nota de otra cosa: lo rápido que puede torcerse una eliminatoria cuando un equipo no responde al golpe. Esa es la trampa que quiere evitar Hibs tras la derrota en la ida ante Malisheva.
El 2-0 en Kosovo dejó cicatriz.
«Como grupo hablamos de muchas cosas que salieron mal en ese partido. Hay claramente aspectos en los que podemos mejorar, pero hemos trabajado muy bien esta semana», aseguró. No hay lamentos, sí autocrítica. Y una palabra que repite: carácter.
«Estos son los momentos en los que se puede ver qué carácter tiene este equipo y vamos a mostrar ese carácter mañana», advirtió.
No se trata del nombre del rival, insiste. No se trata del tamaño del club al otro lado del campo ni del país del que viene. Se trata de supervivencia europea.
«No importa contra qué equipo juguemos. El objetivo principal es pasar a la tercera ronda de la Conference League», subrayó el austríaco. Directo al punto: el resultado manda, la etiqueta del adversario es irrelevante.
Hibs sabe que no puede permitirse otro paso en falso. No frente a su gente. No después de ver cómo Hearts se derrumbaba bajo los focos europeos. «Tenemos que asegurarnos de ganar mañana. No queremos mirar demasiado hacia atrás al último partido. Todo lo que podemos hacer es mirar hacia adelante e intentar cambiar las cosas», remató Sallinger.
La lección de Tynecastle ya está escrita. Ahora Easter Road decidirá si Hibs la ha aprendido o está a punto de protagonizar el siguiente desastre europeo de la ciudad.
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