Everton y su 0-0 ante Bolton: un amistoso preocupante
Everton salió de Lancashire con un 0-0 que dice poco del marcador y mucho del momento del equipo. Fue un amistoso de pretemporada ante Bolton Wanderers, sí, pero el partido se pareció demasiado a una radiografía de las carencias que David Moyes lleva semanas señalando con gestos más que con palabras.
Ni gol, ni colmillo, ni demasiadas certezas. Solo un puñado de buenas noticias individuales y una sensación colectiva: falta muchísimo.
El regreso de Branthwaite, la mejor noticia del día
En un contexto de plantilla corta y mercado inmóvil, Moyes al menos pudo celebrar algo importante: la vuelta de Jarrad Branthwaite. Con el dorsal 4 a la espalda, el central reapareció como titular y ofreció la serenidad habitual en la zaga antes de dejar su sitio a Michael Keane tras el descanso. Un paso clave en su recuperación.
En la lista también reapareció Vitaliy Mykolenko, ya integrado de nuevo tras ausentarse la semana anterior por el nacimiento de su segundo hijo. En cambio, el único fichaje, Hayden Hackney, volvió a quedarse fuera, igual que Tyler Dibling, con un pequeño golpe. Ambos están previstos para tener minutos ante Stoke City el martes.
James Garner, por su parte, sigue en la fase de recuperación tras ser operado de su problema en la ingle. Otro recordatorio de que Moyes trabaja con un grupo limitado y con muy poco margen de maniobra.
Un primer tiempo espeso y un gol anulado que cambió el gesto
Bolton arrancó mandando. El equipo local instaló el juego en campo de Everton desde el saque inicial, obligando a trabajar de inmediato a la línea defensiva de Moyes. Un balón largo de O’Brien para la carrera de Barry pareció abrir una grieta, pero la mala salida del portero local acabó en choque y falta señalada al delantero visitante.
Everton protestó poco después una decisión clave: Merlin Röhl se descolgó al ataque, forzó lo que parecía un córner claro tras el toque de un defensa, pero el juez de línea dio saque de puerta. El conjunto de Moyes seguía sin encontrar continuidad y Bolton volvió a probar desde la frontal, con Rodríguez buscando a Travers desde la esquina del área.
Con el paso de los minutos, los de azul empezaron a estirarse. Aznou filtró un gran pase raso a los pies de Barry, que dudó en el remate y permitió la reacción del central. Acto seguido, un centro suyo fue desviado a córner y, en la acción posterior, Everton encadenó saques de esquina sin generar un verdadero peligro. Centros blandos, remates inexistentes. Todo muy previsible.
Tim Iroegbunam se sostuvo como ancla por delante de la defensa, serio en la destrucción, mientras el árbitro dejaba pasar varias faltas de Bolton que encendieron a los visitantes. Un cabezazo local se marchó rozando el poste con Travers bien colocado.
La mejor acción de Everton llegó desde la izquierda. James Tarkowski rompió líneas con un gran pase a McNeil, este levantó la cabeza y sirvió un centro perfecto que Barry cabeceó cruzado, a centímetros del palo largo. La jugada pareció despertar al equipo.
Poco después, Röhl firmó quizá el gesto técnico de la tarde: centro raso, tenso y preciso al primer toque, que Barry empujó a la red. El asistente levantó el banderín por un fuera de juego muy justo. El gol no subió, pero dejó claro que, cuando Everton acelera, puede hacer daño.
Bolton respondió atacando la espalda de Aznou, que se rehízo a tiempo para incomodar el disparo del delantero. Al otro lado, el propio Aznou y Barry combinaron bien, pero el centro final volvió a quedarse corto. La historia se repitió: buena intención, mala ejecución.
Antes del descanso, Barry tuvo otra opción tras una buena pared con Armstrong. El delantero recibió de nuevo dentro del área, pero en lugar de golpear con decisión, entregó un tiro manso a las manos del portero. El comentario en la grada era evidente: la falta de pegada, tanto arriba como desde la segunda línea, se ve a simple vista.
Barry se diluye y entra Beto: del desconcierto a la frustración
La segunda parte arrancó con una jugada que retrató el momento de Everton en ataque. Barry recibió en zona peligrosa, con solo un defensa por delante. Tenía ángulo, espacio y tiempo para armar el disparo. Ni miró a portería. Giró el cuerpo y pasó a su izquierda… donde no había nadie. El balón se perdió por la banda, como si hubiera esperado la aparición de un fantasma. Un gesto que mezcló desconcierto y resignación.
Poco después, Bolton obligó a intervenir a King, que había sustituido a Travers en el descanso. Un cabezazo potente encontró la mano firme del guardameta, bien acompañado por el trabajo de Keane sobre el delantero.
Moyes no tardó en tomar una decisión evidente. Barry perdió otro balón con una facilidad alarmante en el centro del campo. Suficiente. Cambio: Beto al césped, Barry al banquillo.
Everton, al menos, empezó a sumar llegadas. McNeil conectó con Röhl, que cruzó un disparo peligroso al que el portero respondió con una buena mano. George y Dewsbury-Hall combinaron con criterio por la izquierda, pero el centro final volvió a pasearse sin encontrar rematador. Buenas aproximaciones, cero colmillo.
Bolton movió el banquillo a la hora de juego y el partido se rompió. Entre cambios y pausas, el ritmo se hizo intermitente. Aun así, Everton tuvo una ocasión clara para que Beto justificara su entrada. Un balón largo superó a la defensa, cayó perfecto para el portugués y, con todo a favor, su remate fue un disparo descontrolado, altísimo y desviado. Una definición que resumió el nivel de los delanteros visitantes: “shockingly poor”, dirían en las gradas.
Faltan goles, sobran dudas
Bolton apretó con un tiro que King desvió a córner, mientras Dewsbury-Hall era agarrado descaradamente por la camiseta en una acción que solo dejó una amarilla como castigo. McNeil, quizá cansado de ver fallar, probó fortuna desde fuera del área. El resultado fue igual de deficiente que el resto de intentos.
El equipo local se vino arriba, forzó otro córner tras un despeje de Keane y mantuvo a Everton metido en su propio campo durante varios minutos. Cuando los de Moyes intentaron salir, George buscó un cambio de juego ambicioso hacia McNeil que terminó directamente en la banda contraria. El gesto del técnico lo decía todo.
Entre tandas de cambios de Bolton y ajustes de Everton, el encuentro perdió continuidad. Graham forzó una falta peligrosa en la izquierda, pero el balón parado no trajo premio. Dewsbury-Hall volvió a colgar un centro que nadie atacó. Otra ocasión que se evaporó en el área.
La jugada que mejor definió la tarde de Beto llegó en un pase filtrado de George. Una pelota preciosa, al espacio, que dejó al delantero con ventaja. Controló mal, se desequilibró, tropezó con el balón y lo perdió. Para un atacante que debería marcar diferencias, la imagen fue demoledora.
En otro balón parado, George puso una falta al segundo palo, Tarkowski la devolvió al corazón del área y Keane, completamente descolocado, cabeceó muy lejos del arco. Tres cambios más para Everton a diez minutos del final, otra señal de que, al menos, el cuerpo técnico quiso repartir minutos.
Bolton todavía tuvo tiempo para una combinación peligrosa que obligó a Mykolenko a estirarse al límite para cortar, regalando un córner que la defensa despejó. La respuesta de Everton llegó desde muy lejos: Malik Olayiwola armó un disparo potente, bien dirigido, pero demasiado centrado. El portero lo atrapó sin excesivo drama.
El último susto fue para los visitantes: un balón filtrado por el centro que el atacante de Bolton cruzó al lateral de la red. Y nada más. El árbitro señaló el final y el marcador no se movió del 0-0.
Un “buen entrenamiento” que deja un mensaje claro
Moyes podrá argumentar que fue un buen ejercicio físico, un paso más en la preparación y una oportunidad para ver a Branthwaite, Mykolenko, los jóvenes y las nuevas piezas en acción. Todo cierto.
Pero el partido también gritó otra cosa: este Everton necesita calidad en los últimos metros. Los delanteros no marcan diferencias, el centro del campo llega poco y mal al área, y las pocas ocasiones claras se desperdician con una facilidad preocupante.
La alineación lo dice todo sobre el momento actual:
Everton: Travers (46' King), Aznou (46' Mykolenko), Branthwaite (46' Keane), Tarkowski (82' Finney), O’Brien (82' Campbell), Röhl (73' Foster), Armstrong (46' Dewsbury-Hall), Iroegbunam (73' Graham), Alcaraz (46' George), McNeil (82' Olayiwola), Barry (53' Beto). Suplentes no utilizados: G Pickford, Tamen.
El equipo corre, compite y se ordena. Pero sin gol, todo se queda a medias. La pretemporada aún ofrece margen para ajustar, fichar y corregir. La cuestión es otra: ¿llegarán los refuerzos a tiempo para que este tipo de partidos no se conviertan en la tónica de toda la temporada?
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