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Dybala y Dovbyk brillan en el amistoso de la Roma

La Roma abrió el verano con una goleada que dice mucho más de lo que sugiere el marcador. El 6-0 al filial Primavera, en un amistoso interno, dejó una conclusión nítida para Gian Piero Gasperini: Paulo Dybala está de vuelta y quiere mandar.

El argentino apareció exactamente como la figura que sostuvo al equipo en el tramo final de la pasada temporada. Según informó TuttoMercatoWeb, se movió con la misma finura entre líneas, conectó con el juego, regaló destellos de clase que no se entrenan, firmó una asistencia y dos goles, y, sobre todo, se presentó al inicio de la pretemporada en una condición física llamativamente buena.

Para Gasperini no es un detalle menor. El técnico ha repetido una y otra vez que una versión sana de Dybala marca la diferencia por sí sola. Su historial de lesiones obliga a la prudencia, pero el primer examen del verano dejó una señal clara: si el cuerpo aguanta, el proyecto girará mucho alrededor de su zurda.

Dybala en modo líder, Dovbyk se reivindica

Mientras Dybala encendía la imaginación de la grada y del cuerpo técnico, otra noticia importante llegó desde el área rival. Artem Dovbyk, que venía de una lesión de tendón que le obligó a pasar por el quirófano y le borró prácticamente del tramo decisivo del curso, respondió con la contundencia que se espera de un nueve: dos goles y sensación de amenaza constante.

El ucraniano no solo marcó, también se movió con soltura, atacó espacios y dejó la impresión de que el problema físico pertenece al pasado. Pudo haber ampliado su cuenta, pero lo relevante, en este punto de la preparación, no eran las cifras sino las sensaciones. Y esas fueron, para él, tan positivas como necesarias.

Porque Dovbyk no solo pelea contra los defensas. También lucha contra el mercado. Su nombre ha aparecido en las quinielas de posibles salidas para hacer caja y financiar refuerzos, y cada minuto de esta pretemporada es un alegato para convencer a Gasperini de que todavía encaja en el plan.

El mensaje, al menos en este primer ensayo, quedó claro: Dybala quiere seguir siendo el faro y Dovbyk no está dispuesto a que lo saquen de la ecuación sin presentar batalla. Ahora la decisión pasa por el banquillo y los despachos.