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Dean Huijsen hereda el 4 de Ramos en el Real Madrid

El verano en el Real Madrid no solo ha traído despedidas ilustres como las de Dani Carvajal o David Alaba. También ha abierto la puerta a nuevos símbolos. Uno de ellos cuelga ahora de una percha concreta en el vestuario local del Bernabéu: la camiseta con el dorsal 4. La misma que llevaron Fernando Hierro, David Alaba y, sobre todo, Sergio Ramos.

Esa camiseta ya tiene dueño. Se llama Dean Huijsen, tiene 21 años y no se esconde.

Un número, un ídolo y un sueño de infancia

Cuando el club hizo oficiales los dorsales para la temporada 2026-27, el dato saltó de inmediato: el joven central se quedaba con el 4. Para muchos, un simple número. Para él, la culminación de una obsesión infantil.

Huijsen no tardó en contarlo en sus redes sociales. No habló de una elección cualquiera, sino del cumplimiento de un sueño que arrastra desde niño, siempre con la figura de Sergio Ramos como faro. De pequeño, jugaba con las botas SR4 del antiguo capitán del Real Madrid, imitaba sus gestos, perseguía su aura de líder. Quería ser como él. Quería ese dorsal.

“Siempre fue mi sueño jugar en el Real Madrid y llevar el número 4. Cuando era niño, mi mayor ídolo era Sergio Ramos, que llevó el 4 y fue una verdadera leyenda para el Real Madrid y para el fútbol mundial”, escribió el defensa, recordando también aquellas botas SR4 con las que se veía, en su cabeza, ya en el Bernabéu.

La conexión es evidente. El ídolo, el dorsal, las botas, el niño que mira la televisión y se ve reflejado en un central que marca una época. Hoy, ese niño lleva el número que siempre miró con envidia.

La respuesta de Ramos y el peso del legado

El gesto no pasó desapercibido para Sergio Ramos. El excapitán respondió al mensaje del joven central con un deseo sencillo, pero cargado de significado: que ese 4 le traiga también muchas alegrías. No hacen falta más palabras para entender el traspaso simbólico de testigo.

El 4 en el Real Madrid no es un dorsal cualquiera. Es una responsabilidad. Primero lo convirtió en tótem Fernando Hierro, líder de una generación que marcó la identidad del club en los años 90. Más tarde, Ramos lo elevó a icono global, con noches de gloria europea y una colección de imágenes ya grabadas en la memoria del madridismo.

Huijsen sabe perfectamente dónde se mete. En su mensaje dejó claro que es consciente de la historia que arrastra esa cifra a la espalda. Habló de “un número lleno de leyendas” y de su deseo de escribir su propia historia, de ganarse algún día el derecho a que se le considere digno de haber vestido esa camiseta.

No promete nada imposible. Promete trabajo. “Daré todo cada día, ya sea en los entrenamientos o en un partido”. Frase simple, pero rotunda. No hay otro camino para cargar con ese 4 sin que pese demasiado.

Hierro, Alaba y una línea que no se rompe

Huijsen no se quedó solo en Ramos. También quiso mirar más atrás y más cerca. Citó a Fernando Hierro, otro mito del club, otro 4 que mandaba en el área y en el vestuario. Y ahí añadió un matiz personal: el vínculo con Málaga, ciudad que comparten. Un detalle que convierte la admiración en algo casi familiar.

“Antes que él, otra leyenda del fútbol, Fernando Hierro, llevó ese número para el Real Madrid y para el fútbol mundial, pero para mí es aún más especial porque es de Málaga, como yo”, escribió el central, enlazando pasado y presente con una naturalidad poco habitual en un jugador tan joven.

También hubo espacio para David Alaba, el último propietario del dorsal. Con el austríaco compartió vestuario la temporada pasada, aprendiendo de cerca de un defensa que ha jugado en la élite al máximo nivel en varias posiciones y en varios contextos. Huijsen aprovechó para agradecer al club, al presidente, al entrenador, a sus compañeros y a la afición. Un gesto de respeto hacia quien deja el número y hacia quienes se lo entregan ahora.

La línea de sucesión del 4 en el Real Madrid no se rompe. Se transforma.

La apuesta de Mourinho

Que el 4 acabe en la espalda de Huijsen no es solo una cuestión sentimental. Es también una declaración deportiva. José Mourinho cuenta con él. Y no como relleno de plantilla.

El técnico portugués ve en el joven central una pieza importante para su estructura defensiva. Personalidad, salida de balón, físico, carácter competitivo. El dorsal que ahora luce no hace más que subrayar esa confianza interna del club en su progresión.

A sus 21 años, Huijsen entra en una zona de exigencia máxima. El número habla por él incluso antes de tocar la pelota. Cada duelo aéreo, cada anticipación, cada error, cada acierto, se mirará con la lupa que siempre acompaña a los dorsales con historia.

Pero el contexto también le favorece. En un vestuario que ha despedido a referentes como Carvajal y Alaba, el espacio para nuevos líderes se abre poco a poco. El 4 en su espalda es una invitación, casi una orden: dar un paso al frente.

Un 4 con pasado… y con futuro

En el Real Madrid, hay camisetas que pesan más que otras. La del 7, la del 9, la del 10. Y, desde hace décadas, la del 4. Hierro la convirtió en sinónimo de jerarquía. Ramos la transformó en un símbolo mundial. Alaba mantuvo el listón competitivo. Ahora, Huijsen se asoma a ese escenario con la mezcla inevitable de ilusión y vértigo.

El club le ha entregado algo más que un número. Le ha dado una responsabilidad y una oportunidad: la de escribir un nuevo capítulo en una historia que ya viene cargada de nombres propios.

La temporada 2026-27 dirá hasta qué punto está preparado para sostener ese peso. El dorsal ya está en su espalda. El resto, a partir de ahora, se decidirá en el césped.