Cristiano Ronaldo: el 'robot' que podría jugar hasta los 44 años
Cristiano, el “robot” que no se apaga: Djemba-Djemba ve a Ronaldo jugando hasta los 44 años y despidiéndose en “su” Mundial
En 2003, cuando Manchester United cerró el acuerdo con Sporting, en Old Trafford sabían que fichaban a un talento distinto. Un extremo flaco, eléctrico, con más trucos que músculo. Nadie imaginaba, ni en los despachos más optimistas, que aquel chico llamado Cristiano Ronaldo acabaría convertido en fenómeno global, dueño de récords y obsesiones imposibles.
Hoy, con 41 años, CR7 sigue compitiendo como si el reloj no fuera con él. Lo hace en Al-Nassr, en la Saudi Pro League, donde ya ha sumado otro título doméstico para acompañar los que levantó con United, Real Madrid y Juventus. Cada semana añade una línea más a unos libros de historia que hace tiempo parecen escritos a su medida.
Camino del Mundial 2026, que volverá a liderar con Portugal, Ronaldo persigue una cifra que suena a ciencia ficción: los 1.000 goles oficiales. En su mochila ya viajan cinco Balones de Oro y varias Champions League. Todo eso nació, en parte, en los campos de entrenamiento de Carrington, donde aprendió a soportar golpes y a mirar siempre hacia la cima del fútbol mundial.
“Le pegaban, lloraba… y seguía corriendo”
Eric Djemba-Djemba, excompañero de Cristiano en aquellos primeros años en Manchester, recuerda bien el origen de esa resistencia. En declaraciones a GOAL, el camerunés dibuja la escena con precisión: un vestuario duro, jerarquías marcadas y un adolescente que se negaba a bajar la cabeza.
“Estoy muy feliz por él porque quiere estar ahí, siempre quiere ser el primero, siempre quiere estar ganando el partido, ganando el entrenamiento”, explica Djemba-Djemba, que vivió en primera fila el aterrizaje del portugués en la élite.
Los entrenamientos eran un examen constante. Nada de protección especial para el nuevo fichaje. “Recuerdo los entrenamientos, la gente podía entrarle fuerte cada vez: Gary Neville, Roy Keane, le entraban duro”, relata. El joven Ronaldo caía, se levantaba entre lágrimas… y volvía a correr. “Estaba ahí, lloraba, pero se levantaba, seguía corriendo, y estoy feliz por él, se lo merecía”.
Aquella fragua de entradas, gritos y exigencia moldeó el carácter de un futbolista que convirtió la adversidad en combustible. No solo sobrevivió. Dominó.
Un cuerpo de 41 con ambición de 20
El tiempo ha pasado, pero la energía de Cristiano sigue desconcertando incluso a quienes le conocen desde hace décadas. Para Djemba-Djemba, la longevidad del portugués tiene todavía recorrido.
“Creo que puede llegar a los 44, 45, Cristiano puede hacerlo, tiene energía para eso”, asegura, casi con la misma mezcla de admiración e incredulidad que provoca el propio delantero cada vez que marca otro gol a destiempo de su edad. “Es increíble. No sé cómo lo hace, pero es un robot, es increíble”.
El excentrocampista pone, eso sí, un matiz: ve a Ronaldo alcanzando los 44 años, pero no exprimiéndose al máximo con club y selección hasta esa edad. “Creo que Cristiano puede llegar hasta los 44, fácilmente”, insiste, aunque reconoce que combinar el desgaste del fútbol de clubes y las exigencias del calendario internacional sería otra batalla.
La cuestión ya no es si puede seguir jugando. La pregunta es cuánto está dispuesto a estirar el mito.
El sueño imposible: un último Mundial en casa
Cuando se habla de límites con Cristiano, la palabra “imposible” pierde peso. Djemba-Djemba lo sabe y, por eso, se resiste a descartar incluso el escenario que suena más irreal: ver a Ronaldo en un séptimo Mundial.
El calendario invita a la imaginación. En 2030, la gran cita de la FIFA tendrá sedes en Portugal, España y Marruecos. Cristiano tendría entonces 45 años. Una edad que en cualquier otro caso cerraría el debate. Con él, lo abre.
“Creo que si Cristiano llega a los 44, y en cuatro años el Mundial es en Portugal, si Cristiano sigue jugando, pienso que sería una buena última competición para que termine su carrera en Portugal con el Mundial”, apunta Djemba-Djemba. La idea no es solo futbolística. Es también simbólica.
El camerunés va más allá y se atreve con un pronóstico sobre la reacción del país. “Estoy seguro de que en Portugal dirán que sí al seleccionador para llevarle, para que esté en la lista”, afirma. Él, desde luego, lo haría: “Yo lo llevaría a la convocatoria, para decirle gracias por todo lo que hizo por su país”.
No se trata de imaginar a un Cristiano titular indiscutible a los 45, sino de entender lo que significaría para Portugal despedir a su mayor icono en un Mundial en casa. Un gesto de gratitud, un último baile, quizá un papel diferente pero igual de magnético.
El tiempo dirá si el “robot” llega hasta ahí. De momento, con 41 años, sigue marcando, compitiendo y desafiando la lógica. Y mientras la pelota siga entrando, ¿quién se atreve a decirle que pare?
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