Logotipo completo Juego Final

Chloe Kelly: del momento oscuro en Manchester al Arsenal

En el césped, Chloe Kelly parece inquebrantable. Icono de las Lionesses, rostro habitual en campañas de moda, entrenadora en la Baller League y pieza clave en un Arsenal que vuelve a mirar al título. Pero detrás de esa seguridad, hubo un tramo mucho más áspero, uno que la obligó a exponerse como nunca.

Su fichaje por el Arsenal en enero de 2025 fue algo más que un cambio de camiseta. Fue una salida urgente de un Manchester City donde ya no se veía. Tanto, que sintió la necesidad de hacerlo público: quería irse. El club que la formó de niña le abrió la puerta, y al otro lado la esperaba el equipo al que perteneció con 12 años, ahora dirigido por Renee Slegers.

Un día de verano en la ciudad deportiva del Arsenal, enfundada otra vez en el rojo y blanco que marcó su infancia, Kelly recuerda qué sintió al volver.

“Un poco de miedo a lo desconocido”, admite. Mira hacia atrás y define el final de su etapa en el City como “un momento oscuro”, pero también como un punto de inflexión para conocerse mejor.

Dieciocho meses después, el paisaje es muy distinto. Campeona de la Champions League y de la Champions Cup con el Arsenal, la delantera inglesa ya ha dejado su huella en el norte de Londres.

La confianza como arma… y como máscara

La imagen de Kelly girando su camiseta por encima de la cabeza tras marcar en la final de la Euro 2022 para Inglaterra dio la vuelta al mundo. Lo mismo que su gesto de hombros encogidos tras anotar ante Italia en las semifinales de 2025. Todo en ella transmite seguridad. Pero no siempre es así.

“En los momentos en los que estoy confiada, lo muestro, pero no es siempre el caso”, reconoce. “En otros momentos, necesito ese brazo alrededor del hombro”.

En su primera media temporada con el Arsenal, entró como un vendaval: dos goles, cinco asistencias y un papel clave en la conquista de la segunda Women’s Champions League del club. Después, llegó el verano perfecto con la selección: Inglaterra retuvo el Campeonato de Europa y Kelly volvió a aparecer en el instante decisivo, transformando el penalti del título ante España en la tanda.

Todo parecía encarrilado hacia una hegemonía personal. Hasta que el cuerpo dijo basta.

Un curso frustrante y un verano para resetear

La última temporada fue un frenazo. Las lesiones la persiguieron, reduciendo su impacto en la Women’s Super League a apenas cuatro titularidades. Para alguien que había aterrizado con ambición desbordante, el golpe fue duro.

“Tenía grandes objetivos para hacer cosas increíbles en el Arsenal en mi primera temporada completa y me decepcionó un poco no poder hacerlo”, confiesa.

La respuesta no fue dramatizar, sino reconstruirse. Verano de gimnasio, trabajo específico en el campo y algo igual de importante: descanso real.

“Necesitaba este verano para trabajar en mí físicamente, equilibrar el trabajo en el gimnasio, en el césped y también tener tiempo libre”, explica. El resultado, según ella misma, se nota: “Estoy en un lugar muy bueno en este momento. Mi principal objetivo es mantenerme en forma y fresca toda la temporada y estar lista cuando me llamen”.

El calendario no da tregua. El nuevo curso arranca el viernes 4 de septiembre, y al fondo asoma un Mundial en Brasil el próximo verano, siempre que Inglaterra supere los play-offs de otoño. El escenario invita a soñar, pero Kelly pisa el freno.

“Mis goles y asistencias son muy importantes, así que me aseguraré de estar al máximo”, subraya. El Mundial puede esperar: “Lo pensaré más cerca del momento”.

Un Arsenal en reconstrucción… sin perder la ambición

Mientras Kelly se recompone, el Arsenal también se reinventa. El vestuario ha cambiado de piel este verano. Se marcharon dos pesos pesados: Beth Mead rumbo al Manchester City y Katie McCabe al Chelsea, dos movimientos que refuerzan a rivales directos por el título y obligan al club londinense a reajustar jerarquías y estilo.

La respuesta ha sido agresiva en el mercado: siete fichajes ya confirmados. Entre ellos, dos nombres que hablan del nivel de la apuesta.

  • Georgia Stanway, pilar de la selección inglesa, llega libre desde el Bayern Munich.
  • Ona Batlle, ex del Manchester United y múltiple campeona de Europa con el Barcelona, aterriza con 27 años, 11 títulos en tres temporadas en España y un contrato de cuatro años con opción a uno más.

Batlle no se esconde: viene a ganar.

“Creo que este es el lugar adecuado en el momento adecuado para mí”, asegura. “Este es el equipo que mejor encaja con la forma en la que quiero jugar. Creo de verdad que la WSL es la liga más competitiva y quería un nuevo reto. Era el momento perfecto para unirme al Arsenal e intentar ganarlo todo”.

Kelly será una de las encargadas de que ese nuevo bloque se suelde rápido. No solo con pases y desmarques, también con algo menos visible: la integración diaria.

“Solo intento ser una buena persona, dar la bienvenida a las jugadoras y asegurarme de que se sientan cómodas en nuestro entorno”, explica. Le gusta dedicar tiempo a conocerlas, a abrazar sus culturas, a que el vestuario funcione como un lugar seguro.

Pero cuando se apagan las luces del campo de entrenamiento, su vida va por otro carril.

“Fuera de los entrenamientos no soy precisamente un alma de la fiesta”, admite entre risas. “Me gusta ir a casa y ver a mi familia y a mis perros”.

Entre la chica que se fue del City en plena tormenta y la futbolista que hoy se prepara para liderar a un Arsenal renovado hay un hilo común: la determinación. La misma que la llevó a asumir un “momento oscuro” y a convertirlo en combustible. La misma que necesitará ahora, en una temporada en la que el margen de error será mínimo y en la que cada gol, cada asistencia y cada carrera suya puede marcar la frontera entre un buen año… y un año inolvidable.