Chelsea vende para reconstruir: Santos al United y un verano de cambios
Chelsea ha cambiado el guion habitual de un gran de la Premier en verano. No está fichando a golpe de talonario. Está vendiendo. Y mucho. El foco, por ahora, está más en la puerta de salida que en la de entrada en Stamford Bridge.
La operación que lo simboliza todo es la de Andrey Santos. El centrocampista brasileño se marchará a Manchester United por un paquete de 50 millones de libras y está a un paso de firmar un contrato de cinco años en Old Trafford. Acuerdo cerrado entre clubes: 48 millones fijos y 2 en variables. Falta el anuncio, poco más.
Es una venta con mensaje. Santos pidió salir y el club no se interpuso. Tercer traspaso importante del verano para los blues y otro movimiento que subraya la estrategia de aligerar plantilla y cuadrar cuentas antes de lanzarse a por incorporaciones de peso.
Con el cierre del acuerdo por Santos, Chelsea habrá recaudado alrededor de 126 millones de libras entre el brasileño y las ventas de Tyrique George y Marc Cucurella.
Una cifra que empieza a dibujar un verano de reestructuración profunda en Londres.
Tyrique George, formado en Cobham, ya es jugador de Everton. Después de medio curso cedido en el Hill Dickinson Stadium, el club de Merseyside ha apostado fuerte: 18 millones de libras fijos y hasta 6 millones más en variables según objetivos. Una salida que deja caja y libera espacio a un canterano que buscaba minutos reales en la élite.
El otro gran movimiento es el de Marc Cucurella. El lateral español ya se ha convertido en nuevo futbolista de Real Madrid tras el acuerdo con Chelsea por 55 millones de euros (47,4 millones de libras fijos) más 5 millones de euros (4,3 millones de libras) en bonus. Casi cuatro años después de su llegada, el zurdo se despide de Stamford Bridge y cambia Londres por el Bernabéu.
La marcha de Cucurella no deja un vacío sin plan. Chelsea trabaja para cerrar la llegada de Pep Chavarría, objetivo prioritario para reforzar el lateral izquierdo y añadir profundidad a la posición. Las conversaciones directas con Rayo Vallecano llevan tiempo en marcha, pero el acuerdo aún no está hecho. Desde el club madrileño se percibe la sensación de que la oferta blue no alcanza el valor que consideran justo por el defensa. Las dos partes buscan un punto intermedio que desbloquee la negociación.
Mientras se resuelven esas charlas, en la agenda de Stamford Bridge sigue marcado en rojo otro nombre: Maxence Lacroix. El interés se mantiene, pero el movimiento está en pausa. La situación no depende solo de Chelsea. Crystal Palace quiere cerrar uno o dos centrales antes de abrir la puerta de salida al internacional francés. Hasta que eso ocurra, el dossier Lacroix avanza a cámara lenta.
El verano en el oeste de Londres, de momento, se mide más por lo que se ingresa que por lo que llega. La pregunta es cuánto tardará Chelsea en transformar este músculo financiero en un equipo capaz de competir de nuevo por todo.
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