Chelsea enfrenta multa y sanciones por infracciones en el mercado
Chelsea ha recibido otro golpe en los despachos. La Federación Inglesa de Fútbol (FA) confirmó una multa de 10 millones de libras y una sanción de dos ventanas de fichajes, suspendida, después de que el club admitiera decenas de infracciones en materia de agentes e intermediarios durante la era Roman Abramovich.
La decisión llega tras la revisión de un primer castigo todavía más delicado a nivel deportivo: una deducción de seis puntos en la clasificación, también suspendida, que una comisión independiente había impuesto inicialmente. El club recurrió y una junta de apelación decidió sustituir esa amenaza directa sobre la tabla por el actual castigo: el veto al mercado, pero en suspenso.
Un pasado que vuelve
El caso se remonta a los años de máximo esplendor del Chelsea de Abramovich. No a los goles ni a los títulos, sino a lo que ocurría en los contratos, en los pagos a intermediarios y en la arquitectura financiera de algunos traspasos.
En total, el club admitió 74 infracciones de las regulaciones de la FA relacionadas con agentes, trabajo con intermediarios e inversión de terceros en jugadores. Entre las operaciones que despertaron sospechas durante el proceso de compraventa del club aparecieron nombres de alto perfil: Eden Hazard, Samuel Eto’o, Willian. Futbolistas que marcaron una época en Stamford Bridge. No hay ninguna acusación de conducta indebida hacia ellos, pero sus traspasos quedaron bajo la lupa por la forma en que se estructuraron.
El giro en la historia lo provocaron los nuevos propietarios. En mayo de 2022, en pleno proceso de adquisición del club al magnate ruso, el consorcio liderado por Todd Boehly y Clearlake Capital decidió autodenunciar ante los organismos futbolísticos una serie de posibles incumplimientos históricos.
Ese gesto de abrir los archivos cambió el tono del caso, pero no evitó las sanciones.
La respuesta de la FA y el precio a pagar
La FA confirmó este viernes la batería de castigos: los 10 millones de libras de multa y la sanción de dos ventanas de fichajes, que solo se activará si el club reincide antes de la fecha límite fijada. El dinero, según se ha precisado, se destinará íntegramente al fútbol base.
La multa económica dictada por la Regulatory Commission no admitía recurso. El debate se centró en la naturaleza del castigo deportivo. De un lado, la deducción de puntos, suspendida hasta el 30 de junio de 2027. Del otro, la amenaza de un bloqueo en el mercado de fichajes. El Chelsea ganó la batalla en la apelación: se eliminó el riesgo de empezar una temporada con seis puntos menos, pero el club vivirá bajo la sombra de un posible cierre de mercado durante dos ventanas completas si vuelve a saltarse las normas.
El conjunto londinense ya había alcanzado acuerdos de sanción con la Premier League y con UEFA por los mismos asuntos regulatorios. La FA era el último gran frente abierto.
El mensaje del club: cooperación y punto final
Desde Stamford Bridge se insistió en la idea de colaboración y transparencia. En un comunicado, el club subrayó que en 2022 se autodenunció ante “todos los reguladores aplicables” y que, desde entonces, ha trabajado de forma “abierta y transparente”, entregando “muchos miles de documentos” a las autoridades.
El Chelsea recalcó que ya había cerrado acuerdos de sanción con UEFA y con la Premier League por estos mismos asuntos, y celebró que la resolución de la FA “ponga fin a todos los procedimientos regulatorios” contra la entidad. El mensaje final fue de agradecimiento hacia los tres organismos por la gestión del proceso.
Detrás de ese tono conciliador hay una realidad: el nuevo proyecto ha tenido que empezar su andadura cargando con las facturas del pasado.
La herencia de Abramovich sigue pasando factura
Lo ocurrido con la FA no es un episodio aislado. A comienzos de este año, la Premier League impuso al Chelsea la mayor multa de su historia y un veto de un año en el mercado, también suspendido durante dos años. El total ascendió a 10,75 millones de libras, ligado a pagos ocultos a agentes por valor de 47,5 millones entre 2011 y 2018 y a infracciones en la inscripción de futbolistas de la cantera.
En julio de 2023, UEFA ya había sancionado al club con 8,64 millones de libras (10 millones de euros) por información financiera incompleta en 2018 y 2019. Al menos seis pagos sospechosos a empresas offshore vinculadas a traspasos quedaron señalados en esa investigación.
Las normas son claras: los clubes deben facilitar cada año datos financieros precisos a la FA y a la Premier League, y lo mismo ocurre con UEFA y las entidades que participan en sus competiciones. En el caso del Chelsea de Abramovich, las grietas en esa rendición de cuentas han ido aflorando una a una.
Un futuro bajo vigilancia
El Chelsea actual, remodelado en los despachos y en el césped, intenta presentarse como un club regenerado, alineado con las reglas y decidido a mirar hacia adelante. Pero el margen de error se ha reducido al mínimo.
Con una multa millonaria, un veto al mercado suspendido por la FA y otro castigo similar pendiente en la Premier League, cada movimiento financiero quedará bajo el microscopio. No se trata solo de fichar bien, sino de fichar limpio.
La gran incógnita ya no es lo que ocurrió con los contratos de ayer, sino cómo gestionará el club los del mañana. Porque, a partir de ahora, cualquier paso en falso no solo costará dinero. Puede dejar al Chelsea sin fichar cuando más lo necesite.
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